ARGENTINA / El paraíso no existe / Escribe: Luis Bruschtein






Argentina cambia la sede de pago y todo va de maravillas. Nunca hubo tal opción. La ortodoxia, los economistas de la deuda, quisieron mostrar que el oficialismo planteó así las cosas. Entonces, cuando no llega el paraíso, se podría pensar que la otra opción –la vuelta al endeudamiento– no sería tan mala. Si se habla de una deuda infernal, no existe el paraíso. Tampoco están planteadas otras opciones. Desde la oposición, lo único propositivo ha sido hasta ahora lo que dijo el macrismo de que hay que pagar en los términos de Griesa, o sea, tirar por la borda la reestructuración de la deuda y de vuelta al sobreendeudamiento. Pero, más que una opción, esa propuesta del macrismo es tomar partido por los fondos buitre. Macri se mantiene en esa dualidad, de un lado o del otro, y eligió del otro. Las demás fuerzas de la oposición sólo han dicho banalidades en un tema tan grave y que tiene tantas proyecciones hacia el futuro en todos los aspectos imaginables. Cada partido tiene la libertad de expresarse como le parezca, pero en este tema también tiene la obligación de hacerlo.


El único escenario limpio hubiera sido no estructurar la economía alrededor de un endeudamiento fenomenal administrado por el sistema financiero, según el diseño que comenzó José Alfredo Martínez de Hoz con la dictadura y terminó de cerrar Domingo Cavallo, en los ’90. En el medio, con pujas, disidencias y disciplinas, todos los partidos, desde el PJ y la UCR, hasta los progresistas de la Alianza, quedaron involucrados en esa deconstrucción nacional. A partir de allí todos los escenarios fueron difíciles y tienen costos y beneficios. No hay nada gratis. Tampoco se puede decir que la intención del Gobierno haya sido prometer el paraíso. Una cosa es no volver al infierno y otra prometer el paraíso. Es el cuadro de situación.

Cuando Néstor Kirchner comenzó la reestructuración de la deuda, habló de salir del infierno. La representación concreta que tuvo esa frase para él fue lograr una quita del 75 por ciento y desendeudarse pagándole al FMI. Pero salir del infierno no implicó el paraíso porque el país tenía otras obligaciones de deuda, más juicios en el Ciadi y un default todavía reciente.

Con la reestructuración de la deuda, el escenario fue mejor que el de 2001. De hecho, el crecimiento alcanzó marcas históricas. En ese sentido le fue mejor que nunca. La negociación fue correcta, pero aun así el país tenía problemas para acceder al mercado de capitales. No estaba bloqueado como si se mantuviera el default, pero los intereses que debía pagar eran mucho más altos que las tasas corrientes. Hubo un escenario mejor, pero al mismo tiempo problemático.

Otra opción era no pagar, o declarar ilegal un tramo de la deuda como hizo Ecuador. Tampoco son escenarios idílicos. Tienen costos y beneficios también. Néstor Kirchner consideró que tenían más costos y menos beneficios y optó por negociar una quita considerable con los acreedores. Y para atenerse a las normas internacionales que encuadran la reestructuración de deudas soberanas debió consensuar con más de las dos terceras partes de los acreedores. En todo ese tramo, el protagonista principal fue Néstor Kirchner, pero el ministro de Economía, aun con discusiones y pulseadas, fue Roberto Lavagna, luego candidato presidencial del radicalismo y ahora asesor de Sergio Massa. Si el radicalismo hubiera considerado que esa reestructuración había sido mala, seguramente Lavagna no hubiera sido su candidato. Y lo mismo para Sergio Massa, quien además formaba parte del gobierno en ese momento. Ni el radicalismo ni el massismo pueden ahora mirar para otro lado sin dejar la sensación de que sólo están para las buenas y no para los problemas. La UCR y el Frente Renovador ya anunciaron que no respaldarán el proyecto de ley que el Poder Ejecutivo envió al Congreso.


Las dos fuerzas políticas respaldaron la reestructuración de la deuda que se logró en el 2005 –que incluyó la cláusula RUFO–, pero rechazan ahora el proyecto de ley para cambiar al organismo pagador. Es una posición contradictoria porque una cosa es consecuencia de la otra. La necesidad de cambiar la sede de pago proviene de la forma en que se hizo la reestructuración. Es más, este proyecto de ley es parte del proceso de reestructuración que comenzó en 2005.

El fallo de Griesa a favor de los fondos buitre hace dos años fue una derivación inesperada. El juez de Nueva York aprovechó un intersticio legal para contraponer su fallo a todos los antecedentes internacionales de reestructuración de deuda. En el desarrollo de la estrategia que planteaba Kirchner en el 2005 hubo negociadores de línea que daban forma técnica a esos planteos. Uno de los más importantes fue Guillermo Nielsen. Si es que hubo un error técnico al no prevenir el fallo de Griesa, uno de los responsables sería el mismo Nielsen. Antes de que se propusiera el cambio de sede, el ex secretario de Finanzas fue el único que planteó una propuesta diferente a la del Gobierno y a la de Macri-Griesa. Nielsen propuso que se depositara el dinero de los bonistas sólo para ser cobrado a fin de año, cuando venza la cláusula RUFO y pueda hacer efectivo el fallo de Griesa para pagarles a los fondos buitre. En ese camino habría que afrontar otros 200 juicios para pagar, además de los 1600 millones de NML y Aurelius, una cifra cercana a los 15 mil millones de dólares de los otros holdouts. Estos montos estaban dentro de los márgenes de negociación del Gobierno.

La objeción al plan de Nielsen fue que cualquier negociación con los fondos buitre para pagarles más que a los demás pondría en zona explosiva a la cláusula RUFO. No hay garantía en ese camino de que además de los 200 juicios y los 15 mil millones, no llovieran encima otras centenas de juicios por 250 mil millones de dólares de los bonistas que entraron en la reestructuración. El Gobierno descartó la propuesta porque no quiere dejar el mínimo resquicio que pueda abrir esa puerta. Además los bonistas tampoco estarían cobrando a término porque tendrían sus depósitos posdatados.

El camino que eligió el Gobierno también está lleno de obstáculos. La sola organización de los pagos es una tarea sumamente compleja que tendría que estar lista para el próximo vencimiento del 30 de septiembre. Y el juez Griesa ya anunció el jueves que se trata de una medida ilegal que será declarada como tal cuando esté en funciones, con todos los problemas legales que implicaría esa situación más la dificultad que todavía tiene de tomar deuda.


No es el paraíso, es un escenario difícil, pero la opción es el infierno si se cae la reestructuración de la deuda, lo que sucedería si se acata el fallo de Griesa y se les paga a los fondos buitre. El no hacerlo ya es ponerse por fuera de la ley. O sea que la ilegalidad por el cambio de sede no le agrega nada. Más allá de cualquier disquisición patriótica o de soberanía, la caída de la reestructuración de la deuda significaría ajustes, desempleo, pobreza y el fin de la salud y la educación pública. El país quedaría hipotecado por varias décadas sin poder decidir su propio destino.

Los movimientos en el conflicto de la deuda requieren todo el consenso posible. El radicalismo plantea que la ley no es necesaria y Nielsen la criticó por considerarla puramente política. Es una medida política como las que siempre reclaman las medidas económicas. El cambio de sede será más efectivo cuantos más bonistas lo acepten. Y para aumentar esas probabilidades se necesita mostrar el mayor consenso interno. Las desavenencias tienden a de-sanimar a los bonistas que quieran aceptar la nueva sede. Es discutible si se puede hacer sin el respaldo del Congreso. Pero ese respaldo es necesario, además, para hacer más efectiva la medida. Sería ingenuo pensar que con esta ley se cierra el conflicto con Griesa, los tribunales neoyorquinos y los fondos buitre. La disputa seguirá y la posición argentina deberá buscar una forma de reponerse de la situación tan desfavorable donde la dejaron los fallos de Griesa. De todos modos, pagar ahora sería catastrófico y, para doblegar a la posición argentina, los fondos buitre tienen que demostrar que no pagar sería peor aún, lo que es bastante difícil. En cualquier negociación se llega a un punto intermedio, a no ser que, más que ganar, se quiera perjudicar a la parte contraria.

Es un tema que atravesará varias gestiones. El radicalismo y el Frente Renovador ya dijeron que votarán en contra. Esa decisión ha provocado disidencias en los dos partidos, los que al mismo tiempo no han presentado ninguna propuesta. El massismo prometió que lo haría pero no cumplió. No es un tema para especulaciones electorales. Lo que se decida ahora tendrá repercusiones importantes en el futuro.

(Diario Página 12, sábado 23 de agosto de 2014)

MENDOZA / Megaminería a cielo abierto / Escribe: Alberto Lucero






Como si se tratara de un plan perfectamente orquestado, los interesados en el negocio de la Megaminería a cielo abierto, es decir, ese tipo de minería que se utiliza para extraer el Oro y la Plata de nuestras montañas y así, en bruto, llevarlos a los países centrales para tenerlos a buen resguardo en sus Bancos, esos interesados, decía, están actuando desde hace algunos días al unísono, haciendo reuniones, dando charlas y brindando conferencias, generalmente flanqueados por políticos de ocasión y escuchados y difundidos por medios informativos que tienen mucha llegada a la Sociedad , para intentar convencer a los Mendocinos, que somos pobres porque así lo queremos y que solo bastaría que dijéramos SÍ a sus cantos de sirena, para que, como por hechizo desaparecieran todos los problemas de desempleo; de la falta de agua por retroceso de los glaciares; de los bajos precios internacionales del vino; de la competencia atroz para exportar nuestros ajos y nuestro aceite de oliva y también desaparecerían los problemas derivados del dólar bajo y de los altos costos internos.


Todo esto, que es lo que realmente ha frenado el crecimiento que veníamos disfrutando durante varios años, sería barrido por los vientos de la enriquecedora megaminería y podríamos disfrutar de los “elevados Standards de vida” que hoy tienen los habitantes de Andalgalá o de Jáchal, si permitiéramos que ellos, los dueños del negocio, entraran como pancho por su casa para llevarse el Oro y la Plata , mas el Cobre y todos los minerales asociados que piensan llevarse gratis, como está pasando desde hace 20 años en Bajo la Alumbrera , Catamarca, en dónde declaran en Suiza la cantidad de Oro que llevaba el barro que se exportó y por eso nos liquidan el 1,8 %, mientras ocultan que en el mismo barro, van también valiosísimos minerales como Aluminio; Antimonio; Titanio; Wolframio; Uranio: Vanadio, Cobalto y varias tierras raras, tan o más valiosos que el Oro que declaran, hecho que fue descubierto y denunciado en la primera rotura del mineraloducto que lleva el barro, con un estudio que se hizo en Canadá.


Pareciera que estos señores, que no son como se podría pensar, lejanos y maquiavélicos personajes como Paul Singer, que nos tratan como a los pueblos originarios en 1492, sino que son mendocinos, que caminan por nuestras calles, que fueron educados en nuestras facultades, pagadas con nuestros impuestos y que hoy, alegremente y sin sonrojarse, representan a lo más concentrado del capital minero internacional y esperan de sus mandantes, generosas recompensas por poner la cara para engañarnos a nosotros, sus coterráneos.

En estos días han publicado un artículo en uno de los diarios locales, detallando 20 proyectos que si prosperaran, en poco tiempo estaríamos a la altura de los países más desarrollados.

Allí hablan de una riqueza contenida de 350 mil millones de dólares, pero no dicen que esa riqueza pasará en un 98 % a las arcas de las empresas extranjeras que la saquen de la montaña; allí comparan la extracción del Oro con la del petróleo, pero no dicen que estamos discutiendo que del petróleo extraído, nos quede el 18% en la provincia y que además, ese petróleo lo estamos procesando y utilizando para nuestro consumo interno; hablan de mano de obra ocupada y callan lo que pasó con el personal de VALE en Malargue, que es lo que ocurre sistemáticamente cada vez que se cierra un yacimiento y la empresa les dice HASTA LUEGO a sus operarios y, para completar su tarea, engañan a la opinión pública diciendo que la Ley 7722 les impide trabajar, cuando la verdad es que gracias a la Ley 7722, los mendocinos hemos podido mantener a salvo del Cianuro, a nuestras escasas fuentes de agua en la cordillera.


Pero, cómo siempre decimos, no se conformen con nuestras opiniones; hay un detallado estudio elaborado por Federico Soria, un conocedor de la montaña y de sus secretos, en el cuál describe pormenorizadamente todos los yacimientos que se ventilan hoy en los diarios y brinda información técnica y económica muy valiosa.

En el Google escriban: YO TAMPOCO ME CALLO FEDERICO SORIA.

Luego de leer detenidamente ese texto, que recomiendo enfáticamente, entenderán porqué decimos lo que decimos.

ARGENTINA / “Seguir en el cambio es inevitable” / Nota






El presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, dio ayer un paso más en su carrera hacia las presidenciales del año próximo. Protagonizó otra cumbre del Grupo San Martín en Santiago del Estero, donde no ocultó sus pretensiones de competir en las primarias abiertas del Frente para la Victoria. “La consigna es crecemos o retrocedemos, porque si nos quedamos en el mismo lugar, retrocedemos”, sostuvo en el marco de un nuevo encuentro del Grupo San Martín, que nuclea a dirigentes, legisladores e intelectuales peronistas detrás de su postulación y una plataforma que plantea “profundizar el cambio que Néstor y Cristina Kirchner iniciaron en el 2003” y hace fuerte énfasis en la federalización del país.


“Seguir en el cambio es inevitable porque no podemos resignarnos a que la agenda sea sólo la económica o la de los que quieren la represión de los pobres”, aseguró Domínguez, que cargó contra “los transmisores del pesimismo y el apocalipsis” que quieren “invalidar todo lo que se ha hecho en estos últimos diez años”. En cambio, “a las dificultades las enfrentamos con visión de progreso porque no podemos regalar lo que tanto tiempo costó construir”, dijo el diputado, que llamó a lo que viene “un tiempo de síntesis”.

A pesar de su origen bonaerense, el titular de la Cámara baja decidió plantear su campaña en torno del debate sobre el federalismo. En ese sentido propuso “llevar el debate del futuro del proyecto nacional a todo el país, con la idea de lograr un cambio de paradigma”. Para Domínguez se está gestando “un modelo de construcción política” novedoso, que ya no gira en torno de Buenos Aires: “En el interior hay olor a vida, porque el sueño argentino es crecer. En los medios masivos de comunicación está la agenda que le interesa a la ciudad-puerto.”


Por eso, propuso pensar “una Capital en el corazón del país y lejos del puerto” porque “los países desarrollados e industriales tienen sus capitales en el centro del país”, argumentó, en concordancia con lo que había señalado la Presidenta esta semana. “Estamos convencidos de que en el Norte Grande está la posibilidad de desarrollo de riqueza, con pleno empleo, con transferencia de tecnología y la capacidad de la tierra, que le va a permitir a la Argentina crecer en los próximos años”, completó el diputado.

Domínguez estuvo escoltado por la gobernadora Claudia Ledesma y el senador por esa provincia y ex gobernador Gerardo Zamora. Además, el acto contó con la presencia de figuras como la ex vicegobernadora de Santa Fe María Eugenia Bielsa, y una treintena de diputados nacionales entre los que se destacan Mario Oporto, Carlos Kunkel, Eric Calcagno, Roberto Felleti, Norma Abdala de Matarazzo, Andrea García y Alex Ziegler.

Durante el acto, el precandidato también se refirió a la disputa con los fondos buitre, sobre lo que opinó que “no hay que permitir que se caiga la reestructuración” y que la negociación “es el mejor camino de previsibilidad e inversión para la Argentina”. Por último se refirió a los opositores que “están preocupados porque el juez Griesa no se enoje” y dijo que a él en cambio le “preocupa que no se enoje el pueblo argentino, que el pueblo no se ponga de rodillas”.


El Grupo San Martín es un espacio creado en 2013 por Domínguez para comenzar a trabajar en su postulación, y tuvo su primer plenario en mayo de este año en Mar del Plata. El diputado, además, junto a los otros precandidatos presidenciales del peronismo con intenciones de competir en las PASO dentro de doce meses (Daniel Scioli, Sergio Urribarri, Florencio Randazzo, Agustín Rossi y Juan Manuel Urtubey) ocupa desde este año una de las vicepresidencias del partido a nivel nacional.

(Diario Página 12, domingo 17 de agosto de 2014)

ARGENTINA / Pedidos para que la Iglesia fije posición / Nota






El Centro de Estudios Legales y Sociales y el equipo coordinador de Cristianos para el Tercer Milenio le pidieron ayer a la Iglesia Católica de la Argentina que explicite su posición institucional frente al proceso de justicia por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura. El reclamo es producto de las declaraciones del obispo de Villa María, Samuel Jofré Giraudo, quien en línea con la teoría de los dos demonios cuestionó la legitimidad de los juicios por la represión ilegal, de los cuales la Iglesia es protagonista por partida doble: con religiosos victimarios que ya fueron procesados y hasta condenados, como Christian von Wernich, y de otros que fueron víctimas, como monseñor Enrique Angelelli.


Cristianos para el Tercer Milenio, una agrupación de referentes de distintos ámbitos que cuestiona a la jerarquía católica, le envió a Jofré Giraudo una carta en la que destacó “la escandalosa confusión creada por sus declaraciones, que no son las primeras que ponen en duda sus atributos de pastor” y le exigió “una clara ratificación o rectificación”. En una segunda misiva, dirigida a la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina que encabeza José María Arancedo, el grupo que integran Hernán Patiño Mayer, Alicia Pierini, Ana Cafiero y Felipe Solá, entre otros, le reclama a la conducción de la Iglesia “una rápida, clara y precisa toma de posición”. El CELS, en un comunicado, consideró “imprescindible que la Iglesia Católica de la Argentina se posicione” sobre los juicios y “se comprometa con una colaboración permanente y sustantiva con el proceso de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad”.

“Habría dicho usted que ‘los juicios son discutibles porque en la Justicia se nombraron infinidad de cargos puestos a dedo que le hicieron perder credibilidad al Poder Judicial’”, apunta Cristianos para el Tercer Milenio en referencia a declaraciones publicadas en medios de Villa María. Luego le formula una serie de preguntas al obispo: “¿Qué autoridad tiene usted para hablar de elección a dedo, cuando la suya responde a la misma metodología que, por otra parte, contradice las tradiciones de la Iglesia primitiva y los deseos de buena parte de la grey católica? ¿Con qué fundamentos discute usted las sentencias de la Justicia democrática y la credibilidad del Poder Judicial?”, le plantean a Jofré Giraudo, quien cursó el secundario en el Liceo Militar General Paz de Córdoba y se formó como sacerdote en plena dictadura.


Las preguntas siguen. “¿Cuáles son ‘las voces serias y bien plantadas que hablan de juicios políticos’? ¿Se refiere usted a los criminales que fueron recientemente condenados por el asesinato de nuestro hermano obispo Enrique Angelelli? ¿Qué quiso decir al plantear una amnistía como camino para la reconciliación? ¿Olvidó acaso que la ‘paz es hija de la justicia’ y que el perdón reclama verdad, arrepentimiento y reparación? ¿Avala usted con su afirmación de que ‘los militares no fueron los únicos culpables’ la perversa teoría de los dos demonios, que pretende equiparar a delitos comunes con crímenes de lesa humanidad?”

Luego de exigirle al obispo que ratifique o rectique sus palabras, la agrupación le pide a Jesucristo que a través de la Virgen de Luján “lo ayude a reparar el daño causado y en el futuro a servir con honestidad, humildad y prudencia las necesidades del rebaño puesto a su cuidado”. En su carta a la comisión de la CEA, que encabeza Arancedo, la agrupación destaca “la gravedad” de las declaraciones y “las dudas que alimentan” sobre la posición del Episcopado, y por ese motivo les demandan a los obispos que “en su condición de pastores y servidores de nuestro pueblo, (hagan pública) una rápida, clara y precisa toma de posición”.


El comunicado del CELS se titula “La Iglesia Católica frente al proceso de memoria, verdad y justicia” y recuerda que ya en 1984 la Conadep hizo constar en su informe final que miembros de la Iglesia “cometieron o avalaron con su presencia, con su silencio y hasta con palabras justificatorias” la represión ilegal. “Hace treinta años que la Iglesia Católica aparece mencionada reiteradamente en los testimonios de las víctimas por su falta de respuesta o su compromiso con los represores”, destaca. “Ocho sacerdotes fueron procesados por su participación en delitos de lesa humanidad. El capellán castrense Christian von Wernich está condenado por su actuación en centros clandestinos de detención pero continúa siendo sacerdote”, advierte. “En otros casos, la investigación judicial no avanzó en la determinación de responsabilidades penales aunque la participación eclesiástica está documentada”, recuerda, y cita el ejemplo de los secuestrados de la ESMA que ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos fueron trasladados a un centro de detención que funcionó en la isla El Silencio, en Tigre, propiedad del arzobispado porteño. El organismo recuerda también que en el juicio por el asesinato de Angelelli, que concluyó este año, “la Iglesia Católica de la provincia de La Rioja fue parte querellante y el Vaticano aportó documentación conservada en sus archivos durante 39 años”. Finalmente, dado que se trata de “un proceso protagonizado por toda la sociedad argentina” y con “reconocimiento mundial”, considera “imprescindible” que la institución se posicione sobre los juicios y “se comprometa con una colaboración permanente y sustantiva”.

(Diario Página 12, domingo 17 de agosto de 2014)

HISTORIA / ¿Cómo era la vida de los chicos en la Antigua Grecia? / Escribe: Felipe Pigna






Igual que ahora, los chicos de la antigüedad, distribuían su tiempo entre los juegos y el estudio, los más afortunados, y entre los pocos juegos y mucho trabajo, los menos afortunados. Pero en aquella época la infancia era más corta. Un chico de trece años era considerado un adulto y podía estar en condiciones de casarse, aunque esto no era lo más habitual.

El padre decide

En Grecia, cuando las mamás daban a luz, le presentaban el bebé al padre. Si éste consideraba que era débil o enfermo podía rechazarlo. Estos chicos, en la mayoría de las ciudades griegas, eran abandonados en lugares especiales adonde acudían otros padres para adoptarlos. Si no tenían suerte eran vendidos como esclavos. En Esparta, en cambio, estos niños eran eliminados. Los arrojaban desde lo alto del monte Taigeto.


Los primeros días

En Grecia era fácil darse cuenta cuando en una casa nacía un bebé: los padres adornaban la puerta con guirnaldas de olivo si era un varón o adornos de lana si era una nena. La familia ofrecía una gran fiesta y sacrificios a los dioses.

Las primeras pelelas

Los padres griegos colocaban a sus chiquitos en unas sillas especiales de arcilla para que aprendieran a hacer sus "necesidades" solitos. Estas fueron las antecesoras de las pelelas actuales.


¿A qué jugaban?

Los chicos griegos se divertían con muchos juegos y juguetes que aún se siguen usando, como las muñecas, el yo-yó y el trompo. Los juguetes estaban hechos de madera, tela o arcilla. Pero a los trece años se acababa la diversión: tenían que depositar sus juguetes en el templo de Apolo y prepararse para la vida adulta.

¿Barbies de arcilla?

Las muñecas griegas estaban hechas de terracota, un tipo de arcilla. Eran muy coloridas y tenían articulaciones en los brazos y las piernas.

La escuela

No todos los chicos griegos podían acceder a la educación, pero con los avances democráticos, a partir del siglo V, se tornó un poco más popular. Las familias griegas le daban mucha importancia a la educación tanto intelectual como física. Los más ricos mandaban a sus hijos a la escuela acompañados por un esclavo para que lo controlara y lo ayudara en sus tareas.


¿Cómo eran los cuadernos?

Eran tabletas de cera sobre las que se escribía utilizando un punzón. Acabada la tarea, la cera se alisaba y se podía volver a usar.

¿Cómo era la "educación espartana"?

En Esparta los chicos tenían una infancia más corta todavía. A los siete años eran enviados a los campos de entrenamiento militar. Allí se les daba una instrucción muy severa y poca comida. Las niñas vivían en sus casas pero también recibían un fuerte entrenamiento físico.

(Fuente: www.elhistoriador.com.ar)

INTERNACIONAL / Los niños que huyen / Escribe: Sandra Russo






En esa dimensión cultural que todavía llevamos incrustada en el sentido común, la de Estados Unidos sigue siendo una democracia ejemplarmente asociada a la idea de libertad. Pero hay datos duros de la realidad que nos permiten advertir con qué fuerza, con qué resistencia, con qué poder de mando algunos significados descargan su arbitrariedad ideológica sobre algunos significantes. Esa realidad ofrece un múltiple menú de problemáticas en las que se transparenta una decadencia global de “lo norteamericano”, y no sólo en lo que pueda referirse a plazas financieras. Empezando por algunas de sus problemáticas internas y de rabiosa actualidad, la palabra “militarización” ha sido usada muchas veces en las últimas semanas, tanto en referencia a las protestas brutalmente reprimidas en Ferguson, donde un policía asesinó a mansalva hace diez días al adolescente negro Michael Brown, como un poco más al sur, donde las autoridades migratorias hablan de “militarizar” la frontera con México, donde decenas de miles de niños menores de edad, provenientes de países latinoamericanos en guerras no convencionales, esperan la deportación. Esta es probablemente la crisis humanitaria más sigilosa de la historia, descontando la crisis humanitaria crónica africana.


En una nota publicada esta semana en el diario mexicano La Jornada, Angel Guerra Cabrera comentaba las protestas de Missouri. Las comentaba sin sorpresa. La sorpresa es, de cualquier modo, que un caso de intolerancia racial en Estados Unidos sorprenda a alguien. Guerra Cabrera habla de causas antiguas y profundas, “causas conocidas hace tiempo por los que buscamos información en fuentes alternativas y no nos creemos el cuento de la democracia estadounidense”. Un trazo grueso: en Ferguson, dos tercios de la población es negra, pero más del 95 por ciento de las fuerzas policiales están integradas por blancos; el alcalde es blanco; cinco de los seis concejales de la ciudad son blancos, además de que también son blancos los siete miembros de la Junta de Educación local. Otro trazo grueso: en 1997, una ley del Pentágono autorizó a las fuerzas armadas a pasar personal “sobrante” a las policías locales. Muchos pueblos del interior profundo de Estados Unidos son patrullados por hombres pertrechados y tanquetas de las que se pueden ver en Afganistán.

A principios de agosto, el norteamericano Tom Hayden escribió otra nota titulada “Hijos de las guerras”. Allí desplegaba información sobre la crisis de los menores inmigrantes, un tema enorme, complejo, increíblemente invisibilizado por los grandes medios, dedicados a mostrar la violencia en Siria o en Irak. Desde hace meses, decenas de miles de niños centroamericanos huyen solos hacia la frontera norteamericana, atraviesan de diversas formas el territorio mexicano, y cuando llegan son capturados y encerrados en enormes galpones, donde se apiñan y esperan una decisión sobre sus destinos.

Hayden toma nota de la doble vara entre la recepción de niños cubanos en otras décadas –la CIA llegó a montar la Operación Peter Pan, una atroz acción psicológica que hizo creer a muchos padres cubanos que la revolución les quitaría la patria potestad y enviaría a sus niños a hacer trabajos forzados a la Unión Soviética; miles se lo creyeron–, a quienes la democracia norteamericana les abría los brazos para salvarlos del comunismo. Ahora, a esta generación de niños que logran filtrarse por sus fronteras después de atravesar quién sabe qué infiernos, Estados Unidos no les da la bienvenida, no son un botín simbólico para exhibir como un triunfo de las libertades individuales “inherentes” al capitalismo, sino más bien todo lo contrario: esos 52 mil retenidos en la frontera de lo que hablan es del estruendoso fracaso de las políticas que, a instancias de Washington y bajo su propia concepción de los problemas latinoamericanos, tomaron en los últimos tiempos los gobiernos de Honduras, Guatemala y El Salvador. Los contribuyentes norteamericanos estaban orgullosos de arrebatarle niños al comunismo; los contribuyentes actuales enfervorizan sus diatribas contra tener que hacerse cargo de esos niños. Siempre que se produce una corriente migratoria desesperada, como no puede serlo de otra manera el hecho de que miles y miles de niños sin hogar ni futuro en sus propios países marchen en masa hacia esa frontera, lo primero que habría que preguntarse es: ¿de qué huyen?


Muchos huyen de las pandillas, de las maras vinculadas con el narcotráfico, sobre todo los de El Salvador. Con un entretejido social devastado después de la intervención militar norteamericana y reaganista en los ’80 –que dejó 75 mil muertos–, una generación creció sin padres, ni casa, ni educación, ni trabajo. Fue la primera generación que intentó emigrar a Estados Unidos, que primero los alentó a hacerlo. Pero miles de ellos fueron arrestados masivamente en Los Angeles y deportados nuevamente a El Salvador. Habitantes de un país invivible y echados de otro país que manejaba los hilos, ésos fueron los primeros integrantes de las maras: los niños que crecieron en un país en el que el neoliberalismo había roto todas las redes de contención imaginables. Los niños que huyen ahora, más de una década después, probablemente estén intentando escapar de un destino cantado, que es el del delito al que ellos mismos serán obligados y del balazo en la nuca asegurado antes de llegar a los 30.

En Guatemala, también bajo el gobierno de Reagan, con la participación de su embajada y el apoyo de grupos católicos de ultraderecha, también se llevó a cabo una masacre que eliminó a unos 20 mil indígenas. Después, Clinton pidió disculpas, pero los muertos no resucitaron. De aquella época data el surgimiento de un enorme sector de huérfanos, cuyos hijos, ahora, son los que quieren sacar la cabeza.

Y en Honduras, como se recordará, en 2009 hubo un golpe de Estado que a Mirtha Legrand no le interesaba. No obstante, como tampoco lo que estaba pasando les interesaba a los grandes medios de comunicación, transcurrió silenciosamente la última masacre: fue contra miembros de la resistencia, miles de campesinos y más de un centenar de periodistas por cuyos derechos ninguna organización vistosa del rubro reclamó. Miles de niños se quedaron solos. Esos son los que intentan escapar ahora.

El presidente Barack Obama, en tanto, a pesar de toda su aparente buena voluntad en materia de derechos, como el de la salud pública o las leyes migratorias, permanece encorsetado en un sistema de valores, en una cultura política que le lima día a día el poder. No es sólo el poder de Obama. Es el poder político, en todo su significado, lo porte Obama o cualquier otro. El Pentágono y el Departamento del Tesoro hacen lo suyo mientras, en el Congreso, los republicanos frenan una y otra vez las iniciativas presidenciales que fueron promesas de campaña y en consecuencia una obligación de representación política por parte de un presidente cuyo Nobel de la Paz licuó el significado de la paz.


No hay paz si no se respeta a los niños. A los de Honduras, los de Guatemala, los de El Salvador, los de Gaza, los de Costa de Marfil, los de Camerún, los de Eritrea, los de Sudán, los de Missouri. Son los niños y los jóvenes, hoy, en el mundo global, los más desguarnecidos, las generaciones abortadas antes de despuntar la adolescencia. Escapan de Centroamérica, escapan del Africa subsahariana, escapan de los lugares periféricos en los que el poder global dominante, en complicidad con pequeños sectores locales beneficiarios de cualquier desgracia, han destruido, antes que ninguna otra cosa, la política.

En toda esa parte del mundo, regida por lo que dicta Washington, cebada por la venta de armas, acechada por guerrillas confesionales, por pandillas sanguinarias, por reacciones fundamentalistas, los niños que escapan están diciendo que no tienen futuro, y lo están diciendo literalmente. Escapan para sobrevivir, y en ese caso deberían ser refugiados, no deportados. Pero serán devueltos. Si las vidas de esos niños no le interesan a nadie, de qué paz, de qué libertad, de qué valores algunos tienen el impudor de seguir hablando.

(Diario Página 12, sábado 23 de agosto de 2014)

CANCION / Querido Coronel Pringles / Escribe: Celeste Carballo






En 1995 participó del Womyn Music Festival de Michigan (algo así como un Woodstock femenino) y editó su octavo disco solista, grabado en vivo en la discoteca El Roxy durante un show que brindó en homenaje a Janis Joplin, la diosa blanca del blues norteamericano. Fue galardonada con el Premio Konex a la mejor intérprete de rock de la década.

Luego de participar de los conciertos de Say No More junto a Charly García, Celeste trabajó en Estados Unidos en diversas bandas de sonido de películas fuera del circuito comercial y armó una nueva banda para salir a tocar "Tercer infinito", su noveno disco.


Voy a tomar la Ruta 3,
una mañana para no volver,
cantando bajito me voy para el campo...
Total la ciudad como siempre dormida,
ni se va a enterar que me llevo la vida
y la música también...
Que un viento frío me pegue en la cara,
en todo el cuerpo, que me gaste el alma,
me enamore la tierra...
y no me deje volver, y no me deje volver,
no me deje volver, y no me deje volver,
y no me deje volver...
Hay una canción, una canción,
hay una canción, una canción,
hay una canción que me está faltando.
Hay una canción, una canción,
hay una canción, una canción,
hay una canción que me están quitando...
Por el camino me iré soñando,
todas las tardes que me guarda el verano,
el trigo me espera para darme trabajo...
Me espera la lluvia, también la sequía,
el viento que arranca cualquier alegría,
me dará tanta música la naturaleza...
Los chimangos, los teros, las ranas, la siesta,
los olores del fruto, los caballos, la huella,
y los vecinos muy cerca,
cuando venga la yerra,
tiempos de la cosecha,
para bañar las ovejas,
y para hacer una fiesta.
Porque hay una canción, una canción,
hay una canción, una canción,
hay una canción que me está esperando.
Hay una canción, una canción,
hay una canción, una canción,
hay una canción que me está faltando...
Que un viento frío me pegue en la cara,
en todo el cuerpo que me gaste el alma,
me enamore la tierra,
y no me deje volver, y no me deje volver,
no me deje volver, y no me deje volver,
ya no quiero volver, ya no voy a volver,
ya no quiero volver, ya no voy a volver,
ya no voy a volver.

VIDEO / Filosofía aquí y ahora: José Pablo Feinmann y los posmodernos






Hoy PROYECTARIO te presenta otra edición del programa Filosofía aquí y ahora, de José Pablo Feinmann.

Sinopsis: La muerte de los "grandes relatos" da paso a la idea de la posmodernidad y al cuestionamiento del decurso necesario de la historia. Las ideas de Jean François Lyotard y Gianni Vatimo. Feinmann retoma las principales críticas que recibe el pensamiento posmoderno.


ARGENTINA / De Todman a los buitres / Escribe: Martín Granovsky






En medio de la pelea con los fondos buitre murió el embajador norteamericano en la Argentina más famoso después de Spruille Braden. Terence Todman falleció el jueves a los 88 años. Queda vigente el refrán español que utilizaba: “Donde muchos mandan y ninguno obedece, el resultado seguro es que todo perece”.

Apodado El Virrey no sólo por sus enemigos sino por sus amigos argentinos, durante sus cuatro años aquí los dos Estados consolidaron lo que el canciller Guido Di Tella llamó “relaciones carnales”. Por primera vez en la historia la Argentina no solo se abstuvo de todo desafío sino que se integró al dispositivo de alineamiento estratégico-militar de Washington.
El mundo estaba en pleno cambio.

Los Estados Unidos y la Unión Soviética aún libraban la Guerra Fría que los enfrentaba desde que ambos, con el Reino Unido y Francia, habían derrotado a la Alemania nazi en 1945.


Washington le estaba ganando la carrera militar a Moscú. Y eran más los europeos envidiosos del american way of life que quienes soñaban con el hombre nuevo soviético.

En la Unión Soviética había comenzado la perestroika, un intento de modernización económica con mayores dosis de mercado. También la glasnost, la transparencia. La figura fuerte, o quizás no tanto, era Mijail Gorbachov, secretario del Partido Comunista de la URSS.

El jefe de la Casa Blanca era George Bush, el padre del George Bush que gobernaría entre 2001 y 2009. Bush padre había sido el piloto naval más joven de las fuerzas armadas en la Segunda Guerra, jefe de la Agencia Central de Inteligencia, primer embajador en Beijing después de la normalización de relaciones con los Estados Unidos y vicepresidente de Ronald Reagan entre 1981 y 1989.

“La propia seguridad”

Todman también había pertenecido a las fuerzas norteamericanas en la Segunda Guerra. Después estudió abogacía y terminó enrolándose en la carrera diplomática. Fue uno de los primeros afroamericanos que llegó al grado de embajador senior, el mayor nivel posible. Con James Carter (1977-1981) fue encargado del área latinoamericana del Departamento de Estado. Desde allí buscó ponerle tope al ala partidaria de las denuncias públicas contra las dictaduras, entre ellas la Argentina, encabezada por Patricia Derian y con la participación del consejero político en la Argentina Tex Harris. Todman quería como máximo que Washington ejerciera presiones discretas. En su opinión habría que evitar que quedara enajenado el compromiso proestadounidense de los Estados de la región y de sus castas militares.

En 1978 el periodista Bernardo Neustadt le hizo una entrevista donde ambos dejaron las cosas claras. “Las medidas que podemos tomar dependen de las relaciones que tenemos con los países”, explicó Todman. “Si tenemos relaciones militares o económicas, podemos jugar con eso cortándolo, reduciéndolo, parándolo. Cuando no tenemos ninguna relación no podemos mostrar nuestro sentimiento cortando lo que no existe. Entonces, en muchos casos, estamos obligados a hablar en público porque no hay otro remedio. En la mayoría de los casos empleamos conversaciones diplomáticas, privadas, para ver si con eso podemos llegar a un entendimiento que resulte en una mejoría. Si se produce, no hay necesidad de pasar a algo público o a algo más fuerte. Muchas veces lo logramos con sólo esas conversaciones, y la gente no se da cuenta de que estamos haciendo las mismas presiones pero en privado. Algunos ven solamente lo que sale a la luz y juzgan solamente por eso, pero eso no implica que son las únicas cosas que estamos haciendo.”

Todman añadió: “Pero hay una segunda consideración también, y ésa es que la relación, nuestras relaciones con cada país, es un complejo de muchas consideraciones, incluso incluye nuestra propia seguridad. Estamos viviendo en un mundo de realidad y tenemos que tratar nuestras relaciones sobre esa misma base”.

Negociador fino y a la vez pushy (la jerga llama así a los que son capaces de presionar duro), en España Todman tejió una excelente relación con Felipe González, que asumió en 1982. Con Felipe primer ministro España ingresó en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, un objetivo que los Estados Unidos no había logrado cumplir durante el mandato de transición de Adolfo Suárez.

Otro mundo

Cuando Todman llegó a la Argentina, en junio de 1989, la Unión Soviética aún existía y el mundo era bipolar, aunque el final parecía cantado. El comunismo en la URSS hizo implosión en 1991. Cuando Todman dejó Buenos Aires el mundo ya era unipolar.

Cuando Todman llegó a Buenos Aires gobernaba Raúl Alfonsín. Ya estaba decidido el traspaso adelantado del mando. Carlos Saúl Menem asumiría el 8 de julio. En mayo la hiperinflación había arrojado un índice de precios al consumidor del 50 por ciento. En julio treparía al 200 por ciento. La discusión pública rondaba sobre la crisis económica, naturalmente, la deuda externa y la revisión de las violaciones a los derechos humanos.


Cuando Todman dejó Buenos Aires, en junio de 1993, Carlos Menem había dominado la inflación y regía el Plan de Convertibilidad de Domingo Felipe Cavallo. La Argentina había desregulado la economía a niveles que entusiasmaban a los neoconservadores que admiraban a Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Después de los servicios telefónicos avanzaba el resto de las privatizaciones, que siempre tenían una pata argentina, un operador empresario europeo y una tercera pata en una entidad financiera norteamericana. Por el Plan Brady, al que la Argentina se incorporó en abril de 1992, la Argentina consiguió un descuento del 35 por ciento sobre la deuda. En ese marco, activos de empresas estatales fueron canjeados por bonos de la deuda externa. J. P. Morgan terminó con parte de las acciones de Telecom y Citibank con las de Telefónica.

El delirante proyecto de misil de alcance intermedio, el Cóndor, quedó desactivado, aunque Menem optó por entregarlo como prenda de amor con Washington en lugar de interrumpir el desarrollo en acuerdo, por ejemplo, con los vecinos brasileños. A fines de 1992 un decreto de Menem complació a Todman: la Argentina se obligaba a no exportar materiales y equipos útiles para la conversión y el enriquecimiento de uranio.

El alineamiento militar tuvo un hito importante con la incorporación argentina a la fuerza multinacional que en 1991 formó Bush para castigar a Irak y obligarlo a dejar Kuwait, invadido en enero.

Ese año, 1991, empezó de manera explosiva. Una nota de Horacio Verbitsky publicada en este diario informó que a fines de 1990 Todman escribió una carta reservada al ministro de Economía Antonio Erman González. Un párrafo decía: “Swift/Armour desea invertir 115 millones de dólares en Rosario, pero nos informa que funcionarios del gobierno argentino han pedido pagos sustanciales para emitir la documentación necesaria para importar maquinarias”. Lo que vino después fue conocido como Swiftgate y terminó con un cambio de gabinete que incluyó a figuras del menemismo como el secretario general Alberto Kohan y el ministro de Obras Públicas Roberto Dromi.

Kirchner y Cristina

Ya sin Todman, que no le impuso nada sino que aprovechó bien el giro de Menem, la Argentina mantuvo hasta 1999 las relaciones carnales. La Alianza gobernó con “relaciones intensas”. Eduardo Duhalde fue presidente en un interregno en el que no se peleó con Washington aunque se acercó a Brasil. Después, Néstor Kirchner desplegó una política hacia los Estados Unidos basada en la reestructuración de la deuda, la crítica a los organismos multilaterales de crédito y la bolilla negra para la formación de un área de libre comercio en el continente. Con Kirchner, los enfrentamientos verbales públicos con Washington fueron solo reactivos. Ante el ataque de un funcionario de la administración norteamericana venía la reacción de Kirchner. Si no, predominaba la no personalización del adversario o del enemigo y el cuidado de no atacar a la Casa Blanca. Esa política cambiaría con Cristina Fernández de Kirchner por lo menos desde el asunto de las valijas del empresario multipropósito Guido Alejandro Antonini Wilson. Algunos hechos jalonaron la nueva estrategia: críticas frecuentes al propio Barack Obama, la orden al canciller Héctor Timerman para que en persona interviniera en el material de un avión militar con equipamiento de comunicaciones, el acuerdo con Irán y, en 2012 en las universidades de Georgetown y Harvard y el cuestionamiento, inclusive, de los sistemas de medición estadística de los Estados Unidos. En las dos últimas semanas esa serie se completó con una presentación en La Haya contra el Estado norteamericano y con la demanda oficial contra una empresa de capital norteamericano.

Si no hubieran existido los pagos a Repsol, los arreglos en el Ciadi, la seducción a Exxon para invertir en Vaca Muerta y el acuerdo con el Club de París, la confrontación verbal explícita y las demandas en La Haya contra los Estados Unidos y en Buenos Aires contra la firma Donnelley podrían tomarse como una forma de guerra estratégica contra el imperio. Con esos cuatro antecedentes parece más lógico incluir los hechos de confrontación dentro de un plano táctico. Se trata, por lo tanto, como toda táctica, de una apuesta medible por sus resultados.

La Presidenta parece haber partido de una premisa. En vez de buscar canales de alianza con la Casa Blanca contra Paul Singer, que además de cabeza de un fondo buitre es el puntero de los financistas de la extrema derecha republicana, decidió que es mejor confrontar de Estado a Estado. Puede haber dos lecturas previas. Una, que si la negociación ya está perdida lo mejor es que el tiempo pase y entretanto prepararse para la situación del 1o de enero de 2015, cuando habrá caído, presuntamente, la cláusula que podría enganchar a los holdouts con el 92,4 por ciento de los bonistas que aceptaron los canjes de 2005 y 2010. Otra, que el choque de Estado a Estado no podría empeorar las condiciones actuales de la economía y la política en la Argentina.


Cuando Todman llegó a Buenos Aires, hace 25 años, los Estados Unidos ya no eran un bloque monolítico pero tanto la emisión de moneda como las metas militares, entre otros factores, enlazaban el resto de las políticas hacia el mundo y le daban cierta homogeneidad.

Hoy la base del poder sigue siendo en esencia la misma pero los límites son mayores. No sólo los límites externos, por la emergencia de China y el mayor peso del Sudeste asiático en la economía mundial. También los límites internos, porque la extrema derecha republicana provoca polarización y dificultades para gobernar y tejer acuerdos bipartidarios en el centro. Esa extrema derecha es la que se encuentra ligada a franjas del poder financiero como la encarnada en Singer, a quien sería equivocado considerar un marginal. Quien no tenga ganas de estudiar a fondo la situación actual en los Estados Unidos puede ver las dos temporadas de House of Cards y prestar atención al papel de los financistas, siempre en coordinación con agencias de inteligencia públicas y privadas, en la articulación o la destrucción de mayorías parlamentarias.

La táctica oficial parece descansar en la asunción de que no vale la pena meterse en el frente interno norteamericano y buscar resquicios y alianzas útiles para fortalecer la posición argentina. La Casa Rosada parece haber optado por la idea de que es mejor tratar a la Casa Blanca como parte de un bloque común con los Singer y correr los peligros pertinentes –personales y estatales– que se desprenden de un desafío de ese tamaño.

(Diario Página 12, domingo 17 de agosto de 2014)

MENDOZA / San Martín, Bolívar y la deuda / Escribe: Ricardo Nasif






En agosto de 2003 el presidente Néstor Kirchner recibió calurosamente en Argentina al presidente de Venezuela Hugo Chávez. Uno de los temas centrales por entonces era la deuda “defaulteada” que estrangulaba cualquier posibilidad de desarrollo de nuestro país.

El encuentro en la Casa Rosada, toda una declaración de principios frente al imperialismo yanqui que por todos los medios pretendía demonizar y aislar a Chávez, sirvió de plafón para las primeras grandes definiciones políticas comunes entre Argentina y Venezuela.


“Es necesario llevar este mensaje al mundo desarrollado para que de una vez y para siempre se comprenda que no se puede seguir condenando a nuestros pueblos a la pobreza y la marginación para simular el cumplimiento de una deuda impagable (…) El endeudamiento de las naciones con el sistema financiero internacional se convierte en un ancla que las inmoviliza…”, dijo Kirchner en la cumbre. Chávez, quien por esos días había propuesto la eliminación del FMI, acostumbrado a darle dimensión histórica a todas las problemáticas de los países sometidos, agregó: “Hemos sido saqueados por 500 años y se pretende seguirnos saqueando”.

Salvando las distancias y diferenciando claramente los contextos históricos, no es la primera vez que un líder argentino y uno venezolano han sido tan categóricos en sus concepciones sobre las deudas financieras que pretenden sojuzgar a los pueblos de nuestro continente y obturar así las posibilidades de la independencia real.

Existe un documento de José de San Martín, ninguneado por la historia dominante, que explica cabalmente que el tema de la deuda externa integraba una de las preocupaciones centrales del Libertador. Se trata del Estatuto Provisional dictado en Lima en 1821.

Una de las medidas más significativas que efectuó el General tras liberar Lima fue el dictado del Estatuto Provisional como base institucional para la independencia. En el primer artículo adicional de ese Estatuto se reconocieron todas las deudas heredadas del gobierno español excepto las que hubiesen sido “contraídas para mantener la esclavitud del Perú, y hostilizar a los demás pueblos independientes de América”.


Nunca antes en esta parte del mundo una norma jurídica había sido tan precisa y contundente sobre la ilegitimidad y el desconocimiento de las deudas externas tomadas en perjuicio de la libertad y la independencia de los pueblos.

Por ejemplo, la Constitución norteamericana de 1787 estableció que “Todas las deudas y compromisos contraídos con anterioridad a la adopción de esta Constitución serán igualmente válidos, por los Estados Unidos sujetos a esta Constitución, como lo eran al amparo de la Confederación”. Nada decía ese texto -madre del constitucionalismo liberal moderno- de las deudas ilegítimas.

Recién al concluir la guerra civil la reforma de 1866 dispuso que “los Estados Unidos, ni Estado alguno, asumirán ni pagarán deuda u obligación alguna, que se haya incurrido para auxiliar la insurrección o rebelión contra los Estados Unidos, ni reclamo alguno por emancipación o pérdida de esclavos; declarándose que todas esas deudas, obligaciones y reclamos, se considerarán ilegales, nulas y sin valor”.


Simón Bolívar tuvo pronunciamientos que, a la luz de los acontecimientos actuales, cobran un interés muy significativo. Cartas de Bolívar enviadas al Gral. Santander en 1823 y 1824 reflejan el hastío del Libertador con los usureros de la época: “… la deuda pública es un caos de horrores, de calamidades y de crímenes (...) Colombia una víctima cuyas entrañas despedazan esos buitres; ellos devoran con anticipación los sudores del pueblo de Colombia; ellos han destruido nuestro crédito moral, en tanto que no hemos recibido sino los más escasos auxilios. Cualquiera que sea el partido que se tome con esta deuda, es horrible: si la reconocemos dejamos de existir, si no (...) el oprobio”, escribió el Libertador en 1823 y un año más tarde insistió: “es asombroso lo que Usted me dice de los pagamentos que se han hecho en Colombia, y de los que todavía debemos (…) aborrezco más las deudas que a los españoles”.

Desde la pretensión misma de independencia de nuestras naciones los poderes imperiales utilizaron el endeudamiento como instrumento de dominación y hoy estamos dando en Argentina y América Latina una confrontación decisiva por la soberanía frente a los sectores más recalcitrantes del capitalismo. En este camino la palabra –y sobre todo las luchas- de los fundadores de nuestra Patria Grande resulta siempre una orientación fundamental.

ARGENTINA / La mirada y los temas de los obispos / Escribe: Washington Uranga






El debate y las discrepancias entre el episcopado católico y el Gobierno son tan inevitables como interminables. Son lugares institucionales diferentes, que obligan a poner la mirada y el acento en cuestiones distintas, pero existen también perspectivas político-sociales discordantes. Esto dicho más allá de que en la actualidad desde las dos partes se afirme la “cordialidad” de la relación y el funcionamiento aceitado de las “relaciones institucionales”. La caracterización es cierta, también correcta, por ambos lados. Al margen de chispazos ocasionales, la relación entre Gobierno e Iglesia atraviesa una época de calma en la que, por cierto, tiene mucho que ver la presencia de Francisco en el Vaticano, así el pontífice se mantenga alejado de la cotidianidad y sin intervención directa inmediata en los asuntos locales, que sin embargo sigue con atención.


Aguijoneado por ciertos medios de comunicación sumamente interesados en construirle opositores al Gobierno, pero también facilitados por algunos trascendidos surgidos de la reunión de la Comisión Permanente del Episcopado, que estuvo reunida durante la semana que terminó, volvieron a aparecer en los últimos días algunos cortocircuitos verbales entre el Gobierno y los obispos. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, salió al cruce de presuntas declaraciones de los obispos sobre el desempleo y reclamó una toma de posición de la jerarquía sobre los fondos buitre, lo que valió una desmentida del vocero del Episcopado, sacerdote Jorge Oesterheld, para aclarar que la “problemática del desempleo” no formó parte del temario episcopal de esta semana y que los obispos ya se habían pronunciado el 24 de junio último, después del fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos, advirtiendo sobre la gravedad del tema y haciendo un llamado a la unidad de todos los sectores frente a la situación.

Es correcta la afirmación de Oesterheld cuando sostiene, en términos estrictos, que la problemática del desempleo no fue parte formal de la agenda episcopal. Pero no menos cierto es que, en sus diócesis y en los ámbitos colegiados, los obispos vienen manifestando su preocupación por la situación social y por las consecuencias de la realidad económica. Lo hacen dentro del marco de lo que la jerarquía católica denomina “visión pastoral de la realidad”. Bajo ese título, los obispos cobijan todos sus intercambios sobre la política, la economía, las cuestiones sociales. También en ese espacio las críticas al Gobierno vienen subiendo de tono, aunque hay sumo cuidado en las declaraciones y en las manifestaciones institucionales. Pero existen otros caminos. Los estudios hechos por el Observatorio Social de la Deuda Argentina, de la Universidad Católica Argentina, o las declaraciones en el marco de la Semana Social que organiza el episcopado, sirven de caja de resonancia para manifestar las inquietudes al respecto.


Nadie debería esperar, menos en tiempos de debate electoral como el que se avecina, que los obispos acerquen posiciones con el Gobierno. Tampoco hay motivos para que lo hagan. En el Gobierno, en general, se conforman si no hay declaraciones altisonantes o críticas demasiado severas con fuerza institucional. Admiten, sin embargo, que puede haber manifestaciones de algunos obispos que resultan incómodas. Pero no habrá reacciones frente a ello. Preferirían sí, que por lo menos junto a las críticas haya también reconocimiento por lo realizado. Además de la cuestión social, los temas de discrepancia siguen siendo los mismos: aborto, familia y, en el último tiempo, el debate en torno de la posible despenalización del consumo de drogas.

Al acercarse el tiempo de las disputas electorales, los obispos intentarán cuidar al máximo sus declaraciones para evitar que se los señale por intromisión en política partidaria. Sin embargo, la asamblea episcopal de noviembre próximo –en la que además se renovarán las autoridades del episcopado– puede dar lugar a un documento general en el que la jerarquía católica fije su posición sobre cuestiones políticas y sociales. La resolución sobre una declaración pública en esa ocasión dependerá en gran medida de la evaluación que los mismos obispos hagan respecto de la posible utilización –por los diferentes bandos– de sus declaraciones en el contexto de un debate político cada día más polarizado.

Por otro carril, vinculado con los derechos humanos, las Abuelas de Plaza de Mayo siguen esperando de los obispos una respuesta más concreta respecto de la ofrecida colaboración –ratificada por el Papa y por el arzobispo José María Arancedo, como presidente de la Conferencia Episcopal– en el aporte de información que pueda ayudar en la identificación de niños nacidos en cautiverio durante la dictadura militar.


Con ocasión de la restitución de identidad de Ignacio Guido Montoya Carlotto, el episcopado le hizo llegar un mensaje a Estela de Carlotto en el que, además de expresar su alegría por la recuperación de la identidad de su nieto, formulan el deseo de que “este logro siga impulsando la tarea que realizan las Abuelas”. Desde Roma, el papa Francisco envió una carta –de puño y letra– en la que resalta que el “el sufrimiento no la paralizó, sino que la sostuvo en la lucha” y agrega que “hoy, por la constancia en esa lucha, no es sólo su nieto el que la acompaña sino también otros 114 que han recuperado su identidad”.

Si bien las Abuelas valoran estos gestos, siguen aguardando que el espíritu de colaboración expresado en los diálogos y en las cartas –tanto por parte de Bergoglio como de los obispos locales– se traduzca también en el aporte de información valiosa que, se descuenta, existe en poder de la Iglesia Católica y que podría echar luz sobre muchos casos aún no esclarecidos de apropiación de niños.

(Diario Página 12, domingo 17 de agosto de 2014)

ARGENTINA / Para ciertos fiscales, la familia es lo primero / Escribe: Irina Hauser






Los fiscales nucleados en la Asociación Argentina de Fiscales y Funcionarios no quieren perder privilegios. Lo dijeron sin pudor al pedirle a la procuradora Alejandra Gils Carbó que dé marcha atrás con la reforma reglamentaria que disuade el nepotismo en el Ministerio Público que los comprende. Le reclaman, casi como una confesión de principios básicos de cofradía judicial, no perder el beneficio de que sus familiares sean nombrados en cargos cercanos a los de ellos o en fiscalías amigas, una práctica histórica que ha copado el sistema de Justicia. El planteo ataca una disposición reciente por la cual sólo se puede entrar por concurso y que impide que tengan puestos en el mismo fuero y jurisdicción las personas con relaciones de consanguinidad o convivencia (padres, hijos, hermanos, además de cónyuges o parejas convivientes). La Procuración lo estableció para fomentar el acceso a cargos por idoneidad y en igualdad de condiciones. Paradójicamente, los fiscales asociados dicen que es una medida discriminatoria e inconstitucional.


El llamado “acceso democrático”, tanto al Poder Judicial como al Ministerio Público Fiscal y de la Defensa, fue parte de la reforma del año pasado y uno de los puntos menos discutidos. La ley que lo implementa está vigente y su objetivo es generar igualdad de oportunidades para ingresar al sistema judicial, en contraposición con la clásica costumbre que ha llevado a que sólo consigan puestos quienes tienen un pariente, amigo o alguien que les deba un favor. De ahí viene la clásica denominación de “familia judicial”. El nepotismo es, precisamente, la práctica de otorgar cargos o empleos públicos a familiares o amigos sin importar sus méritos.

La Procuración se encuentra haciendo un relevamiento de lazos familiares entre sus filas. En un primer pantallazo encontraron casos de fiscales cuyos apellidos se repiten hasta siete veces en el directorio de sus funcionarios.

“El nepotismo se ha verificado en forma más habitual que lo deseable”, “ha estado vinculado con el ejercicio discrecional del poder” y es “una tendencia al apoderamiento de la administración”, escribió el juez de Necochea Mario Juliano, en un texto que cuestiona la presentación de la Asociación de Fiscales. “Las indeseadas consecuencias del nepotismo se agudizan cuando ocurre en el Poder Judicial, ámbito caracterizado por una burocracia con vocación vitalicia (los cargos lo son) y clara tendencia corporativa, cuyos actos administrativos resultan difícilmente revisables, lo que aparece como poco compatible con la idea de una república democrática”, sostuvo el juez, de la Asociación Pensamiento Penal.

Para aplicar la Ley de Ingreso Democrático e Igualitario (28.861) la Corte Suprema, la Procuración y la Defensoría tuvieron que reglamentarla. Cada una puso sus pautas y criterios. Las del Ministerio Público tienen como rasgo distintivo las restricciones relacionadas con los parientes, que nadie más ha implementado. “No podrá ser seleccionado quien se encontrare alcanzado por lazos de afinidad o consanguinidad hasta el segundo grado, o quien tuviere relación de convivencia –con o sin unión civil– con algún magistrado/a y/o funcionario/a del Ministerio Público Fiscal de la Nación o del Poder Judicial de la Nación, siempre que se desempeñe en el mismo distrito, fuero (nacional o federal) y área de especialización a los que se aspire ingresar”, dice la norma.


Padres, hijos, hermanos o cónyuges no pueden coincidir en el fuero penal ordinario porteño pero –para poner ejemplos– uno podría estar en el federal o en otra especialidad, como contencioso o civil. Antes, la única restricción era que no podían trabajar en la misma fiscalía. El fundamento de la Procuración es “desarmar las asimetrías”. “Con el correr de los años, una gran mayoría de sus integrantes se habrá incorporado por medio de parámetros de admisión más objetivos, equitativos y a la vez respetuosos de las diferencias, en concordancia con el respeto de la manda constitucional de observar la idoneidad sin prevalencias ni preferencias antojadizas, caprichosas o infundadas”, vaticina la resolución.

La Asociación de Fiscales –una entidad gremial, comparable con la tradicional Asociación de Magistrados– se quejó ante Gils Carbó en una nota firmada por su titular Carlos Donoso Castex, uno de los testigos que declararon en defensa de José María Campagnoli en su juicio político. La entidad sostuvo que los límites al acceso a cargos no son “democráticos e igualitarios” como el espíritu de la ley ya que no garantizan el acceso a los cargos en condiciones de igualdad. El parentesco, dicen, “no puede ser una barrera”. Protestan, en particular, porque la limitación no sólo es dentro del Ministerio Público, sino que contempla parentescos en el Poder Judicial, donde las reglas no son tan estrictas. Para doblar la apuesta, maldicen porque días atrás se “flexibilizaron las condiciones” para que puedan trabajar en el Ministerio Público Fiscal personas que hayan cumplido condenas, mientras que con anterioridad los antecedentes penales lo impedían. “Mucho menos –advierten– puede estigmatizarse y excluirse de un trato igualitario y democrático a los parientes de los funcionarios o magistrados, fiscales o jueces.”

La discusión es legal pero también es parte de una batalla cultural. Quienes pugnan por el ingreso igualitario entienden que el problema no es sólo y por sí mismo la perpetuación de la gran familia judicial, donde muchos puestos se heredan por portación de apellido. Ofrecer posibilidades laborales a quienes cumplieron una condena puede ser –alegan– una forma de evitar la reincidencia. En otro plano, sostienen, el nepotismo en sí mismo tiene consecuencias como se vio en casos puntuales: el fiscal de Jujuy, Domingo Batule, por ejemplo, desistió de investigar al juez federal Renato Rabbi Baldi Cabanillas, de quien su esposa es secretaria, en una causa por interferir en un allanamiento a su cuñado en una causa de lesa humanidad; en Córdoba, el fiscal Gustavo Vidal Lascano fue denunciado por desvincular de una pesquisa donde se investiga la complicidad judicial con la dictadura a Carlos Alvarez Otero, ex vocal del Tribunal Oral No 1, donde casualmente trabaja su hijo; en Mar del Plata, el juzgado de Alejandro Castellano no quiso investigar por presunta complicidad con la dictadura a Pedro Hooft, cuyo hijo allí es secretario.

Cuando se aprobó la ley que abre ampliamente el ingreso al sistema judicial, una queja extendida de jueces y fiscales era: “¿Por qué no puedo elegir a quien quiero que trabaje conmigo?”. En el caso de la Procuración, según explica la secretaria letrada Andrea Pochak, se intenta que sí puedan elegir. Pero un paso antes de eso, el régimen de ingreso permite que todo el mundo se anote: para el escalafón de servicios auxiliares (personal de maestranza y ordenanzas) hay una entrevista y una pruebita, el que pasa va a sorteo y luego hay una selección; para cargos administrativos hay un examen de respuestas múltiples de cultura general, otro de conocimientos informáticos, los que pasan van al sorteo y entre los que quedan elige el fiscal. Para ser secretario/a letrado hay que dar un examen, según los puntajes se elabora un orden de mérito y al final el fiscal elige. “El nepotismo genera privilegios y colisiona con un buen servicio de justicia”, afirma Pochak.

A la Asociación de Fiscales, de todos modos, no le satisfacen las posibilidades que tendrán los fiscales de armar sus equipos. “Deben tener amplio poder de decisión”, insisten. Dicen que los mecanismos en marcha son onerosos y mucha gente entró a trabajar a la Procuración sin concurso antes de este sistema.


La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y el Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (Cipce) cuestionaron la postura de los fiscales en un comunicado, en el que advierten con preocupación que ellos mismos hagan una defensa de privilegios que “impactan en la vida democrática del país”. Esa “pertenencia” de la que hacen gala, advierten las organizaciones civiles “no es neutra, construye prácticas y es todo menos transparente”, dicen.

En el plano jurídico, la Asociación de Fiscales sostiene que las restricciones por parentesco violan el artículo 16 de la Constitución nacional, que dice que todos los habitantes son iguales ante la ley y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. El juez Juliano refuta el planteo ya que considera que “el orden jurídico registra numerosas restricciones ya que no existen derechos absolutos”. Como ejemplos señala limitaciones en “derechos tan medulares como la propiedad (servidumbres, expropiaciones), la libertad ambulatoria (estado de sitio, encarcelamiento preventivo), la intimidad (libertad de prensa, allanamientos y requisas). La propia igualdad frente a la ley no escapa a las limitaciones como en el caso de la edad, la nacionalidad y la residencia previa necesarias para acceder a determinados cargos. El requisito de la idoneidad constituye una concreta restricción reglamentaria para el acceso a los cargos públicos”. El problema es otro, dice Juliano: es la “razonabilidad” para los objetivos que se propone. “La amenaza que las agencias estatales se conviertan en botines de guerra, librados a la voracidad de funcionarios inescrupulosos con posibilidades de generar tráfico de influencias para favorecerse a sí mismos o a terceros allegados, es una práctica que debe ser desterrada, contraria a la ideología del artículo 16 de la Constitución, en cuya consecución es lícito adoptar medidas que la obturen”, sostiene. La limitación a parientes “es un recurso constitucionalmente razonable”, agrega, “es relativo y moderado” porque las chances de aspirar a cargos son vastas. A su entender, hay que analizarla en su contexto: “El Poder Judicial –dice– es uno de los poderes más opacos de la república, con una clara tendencia al abroquelamiento en sus propias filas y sus integrantes son, en general, refractarios a los cambios. No es de casualidad que existan los abismos que separan a la judicatura del resto de la sociedad, con la que, inclusive, nos resulta dificultoso comunicarnos. Impedir que los cargos se conviertan en hereditarios, constituye una señal al resto de la ciudadanía, con la que es preciso reconciliarse.”

Hasta ahora se han presentado 1300 aspirantes a servicios auxiliares, 3300 para técnicos administrativos y 1300 para los cargos técnico-jurídicos en Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. En todo el país son 23.300 los aspirantes registrados. Gils Carbó no parece dispuesta a ceder ante los cuestionamientos que, en caso de judicializarse –como amagan algunos fiscales– podría poner en riesgo la convocatoria que se hizo hasta el momento.

(Diario Página 12, domingo 17 de agosto de 2014)

HISTORIA / Frank Brown, el payaso del pueblo / Escribe: Felipe Pigna






Frank Brown, el gran clown anglo-argentino, nació en Brighton, Inglaterra en 1858. La vocación y la herencia se mezclaron y el chico siguió los pasos de su padre, Henry, acróbata y payaso que se vestía a la manera de los bufones retratados por Shakespeare.

Henry logró que el pequeño Frank se incorporara a los once años a un circo con el que recorrieron Gran Bretaña. Comenzó una vida ambulante, llena de historias increíbles pero ciertas. Trabajó varios años sin cobrar porque se consideraba que aprender el oficio era ya una buena paga. Hizo de todo. Aprendió a apechugar sufrimientos, a quitarse de la cabeza la idea del desarraigo, a pelearle a la vida y al hambre y a no hacerle asco a ninguna de las tareas del circo, desde limpiar jaulas hasta levantar la carpa.


Debutó como acróbata en Moscú en 1877 en el Circo de los hermanos Carlo, y al año siguiente se presentó en las pistas también como clown en la ciudad de México. Llegó a aquella afrancesada Buenos Aires con los Carlo y debutó en 1879 en el flamante Teatro Politeama de Corrientes y Paraná, donde conocerá a los Podestá y compartirá escenario con el genial José Podestá, el amado y temido “Pepino el 88”. Amado por el pueblo y temido por los políticos de entonces a los que ironizaba y criticaba sin piedad inaugurando un género que tendrá entre nosotros a grandes cultores, el monólogo político.

Frank era, además de clown y acróbata, malabarista y prestidigitador. También era famosa la respetuosa y erudita parodia que hacía de los más famosos monólogos shakesperianos.

Su fama fue creciendo y en 1886 fueron a verlo al Skating ring los hombres y mujeres más notables de Buenos Aires, que disfrutan de su espectacular salto sobre 25 carabineros con sus fusiles con bayonetas amenazando la humanidad de Frank. Entre los espectadores había un cronista de lujo, Sarmiento, que estampa en su diario El Censor, su admiración por el artista inglés: “El talento de Frank Brown es de maravillosa extensión: es un clown enciclopédico, es saltarín, juglar, equilibrista, bailarín de cuerda. Es un Hércules con pies de mujer y manos de niño”.

En esa misma función Brown se burla finamente de los candidatos presidenciales de aquellas elecciones que ya tenían aseguradas, fraude mediante, el roquismo en la figura de Juárez Celman. El acto del notable Clown es celebrado por el periódico El Mosquito con una caricatura del notable dibujante Stein. Al año siguiente se inauguró el Teatro San Martín sobre la calle Esmeralda, en lo que era una antigua pista de patinaje.

En 1888 Frank dejó el Circo de los hermanos Carlo y probó suerte con una compañía propia. Durante la “Revolución del 90” visitó y reconfortó con sus chistes a los heridos de ambos bandos.

La vida lo puso muy duramente a prueba al año siguiente con la muerte de su hijo a la que siguió la de su esposa Ketty, que cayó del caballo en medio de un acto ecuestre. Quizás porque la función debía continuar o porque venía acostumbrado a ser maltratado por la vida desde que tenía recuerdos, siguió adelante y decidió probar suerte en una gira por Sudáfrica, que terminó en un fracaso.


Regresó a Buenos Aires, donde fue muy bien recibido, recuperó sus afectos y el calor del público, y se lo vio muy enamorado de la écuyère Rosita de La Plata, que se convirtió en la compañera de su vida. La chica se llamaba en realidad Rosalía Robba, y tenía seis años cuando entró al mundo del circo vendiendo flores en el Arena, de Corrientes y Paraná. A los ocho pasó a integrar la compañía de Cotrelly y recorrió el mundo durante unos diez años. Cuando regresó a Buenos Aires, se había convertido en una notable écuyère, aportando a su destreza, mucha simpatía y una “figura atractiva”, según los diarios de la época.

Frank era uno de esos hombres sensibles que arriesgaban su vida por arrancarles una sonrisa a los chicos. Su generosidad era proverbial. Regalaba a manos llenas durante las funciones chocolates y caramelos y hacía muchas funciones a beneficio de niños enfermos y hospitales. Declararía alguna vez al diario La Nación: “Cuando me hallo ante los millares de ojitos encantados de los niños, con sus manos ansiosamente extendidas solicitándome los para ellos maravillosos chocolates y muñecos que les traigo en mi canasta, tiemblo de emoción, de alegría infinita. Y es porque si en ese instante ellos son felices, yo me considero el hombre más feliz de la Tierra”.

Frank logró interesar a un grupo de inversores y tuvo por fin su propia sala, el Coliseo Frank Brown, ubicado en la actual Marcelo T. de Alvear entre Cerrito y Libertad. El éxito fue total y Frank se lanzó a la aventura de llevar su compañía por los países del Pacífico.

A su regreso, la Comisión de festejos del Centenario aportó dinero para que levantara un circo en las cercanías de Florida y Córdoba. Frank veía llegar su momento de gloria y se puso a trabajar para que su circo fuera el mejor de Buenos Aires. No contaba con la reacción de los que empezaron a ver con malos ojos la instalación de una carpa popular en un lugar que consideraban propio, exclusivo.

Llovieron las críticas desde la prensa de la época y las airadas opiniones de señoras y señores que daban por sentado que la zona se llenaría de pobres, conociendo la tradición de Brown de no cobrar la entrada a los chicos que no la podían pagar.


El ambiente se fue caldeando ayudado por la reacción “patriótica” contra las movilizaciones programadas por el movimiento obrero para la semana de mayo con la idea de arruinarle los festejos a la oligarquía en el poder. Sobrevino una violenta represión y bandas armadas de “muchachos bien” se lanzaron sobre imprentas, redacciones de periódicos y bibliotecas socialistas y anarquistas ante la mirada cómplice de la policía y los bomberos.

Algunos de esos malhechores fueron los que le prendieron fuego a la carpa de Frank Brown al grito de “viva la patria”, asegurándose de que no quedara nada en pie con la garantía de que las “fuerzas del orden” estaban de su lado. No hubo reacción oficial y las señoras y señores que habitualmente deambulaban por Florida sintieron un alivio. Incluso algún diario catalogó el episodio como “una expresión de violencia que no deja de ser simpática”.

Duramente golpeado por la barbarie “patriótica”, Frank se embarcó en una nueva gira por Sudamérica. En 1912 volvió a las tablas con un éxito importante y en 1917 participó de la película Flor de Durazno junto a un gordito llamado Carlos Gardel. En ese mismo año se tomó la revancha histórica de levantar en el lugar que hoy ocupa el obelisco un circo similar al que le habían quemado, el Hipodromme Circus, que abrió sus puertas el 5 de mayo de 1917.

Con el progreso vino la piqueta y demolición del circo en 1924. Ya era un hombre de 66 años y decidió retirarse a su casa de Colegiales junto a su querida Rosita, quien morirá en 1940. Frank la seguiría tres años después, con él se iba una parte fundamental de la historia del circo y del espectáculo en la Argentina.

(Fuente: www.elhistoriador.com.ar)

INTERNACIONAL / Hamas ejecutó a 18 “traidores” / Nota






Milicianos de Hamas ejecutaron ayer a 18 palestinos acusados de colaborar con Israel, un día después de que tres altos mandos militares del brazo militar de la organización islamista fueron rastreados por la inteligencia israelí y asesinados. Según el sitio web Al Majd, cercano a Hamas, siete fueron asesinados frente a una mezquita tras la oración del mediodía por “colaboracionismo”. La agencia palestina Maan aclaró que los otros once ya habían sido ejecutados bajo los mismos cargos. En tanto, un disparo de mortero desde la Franja de Gaza causó la muerte a un niño en el sur de Israel, lo que suscitó advertencias del primer ministro Benjamin Netanyahu: “Hamas pagará un alto precio por este ataque. El ejército y los servicios de inteligencia intensificarán sus operaciones”.


Los once presuntos colaboradores palestinos fueron asesinados en una comisaría de Gaza y habían sido condenados por los tribunales locales. “La resistencia reforzó su lucha en el terreno contra los colaboracionistas”, explicó Al Majd, que aseguró que los responsables de la seguridad de la Franja proseguirán con los ajusticiamientos que dicten los denominados “tribunales revolucionarios”.

“Estaban del lado de Israel, dieron información sobre la ubicación de los túneles y trampa para tanques, así como información sobre los hogares de los luchadores, del lugar desde donde lanzamos los cohetes”, expresaron las Brigadas Azedim al Qasam, brazo armado del movimiento islamista, en las redes sociales. “El resultado de estas colaboraciones es la muerte de miles de personas en Gaza”, argumentaron.

La batalla entre israelíes y palestinos se reanudó el martes, después de que ambas partes se acusaran de romper un alto el fuego de seis días que había permitido negociar en Egipto para hallar una salida al conflicto. Desde entonces, las milicias palestinas lanzaron más de un centenar de cohetes e Israel eliminó a tres altos mandos de Hamas, mostrando el alcance de su inteligencia militar. El miércoles atacaron la casa de Mohamad al Deif, líder de las brigadas ligadas a Hamas, que al parecer sobrevivió, aunque su esposa, su bebé de siete meses Alí y al menos otras tres personas murieron. El jueves, en un bombardeo similar en Rafah, perecieron Muhamad Abu Shamala, Raed al Attar y Mohamad Barhum, tres de los principales comandantes de la milicia en el sur. Hamas juró venganza y aseguró que este tipo de acciones “lo único que hacen es fortalecer la determinación a seguir luchando”.


Bajo la ley palestina, la colaboración con Israel es castigada con la muerte, pero todas las órdenes de ejecución deben ser aprobadas por el presidente antes de que puedan llevarse a cabo. Sin embargo, Hamas ya no reconoce la legitimidad del presidente palestino Mahmud Abbas.

En tanto, al menos 38 palestinos murieron en los últimos días en bombardeos de la aviación israelí sobre Gaza, cuatro de ellos ayer por la mañana en el centro de la Franja. El vocero del Ministerio de Salud de Gaza, Ashraf al Qedra, precisó que dos personas murieron en un bombardeo sobre el campo de refugiados de Nusairat y los otros dos en Deir al Balah.

Con estas muertes, asciende a 2090 el número de palestinos muertos desde el 8 de julio, cuando comenzó la operación israelí Borde Protector. “Entre los muertos hay 561 niños, 255 mujeres y 98 ancianos”, según datos del Ministerio de Salud, que acusó a Israel de haber matado a 86 familias.

Por su parte, el Ministerio de Interior de Israel aseguró que el país lanzó más de 20 mil toneladas de explosivos por tierra, mar y aire, la mayor parte fabricados en Estados Unidos, el más grande exportador de armas del mundo. El diario israelí Haaretz informó ayer que la ofensiva militar le cuesta 60 millones de dólares diarios a Israel, lo que la hace la más cara de los últimos diez años. Este miércoles, se pasó la barrera de los 2500 millones de dólares por 41 días de combate, lo que superó el gasto de la guerra del Líbano de 2006. Pero, como destacó el diario, ésta todavía no está terminada. “Aun así, el ejército gastó menos dinero por día en los combates contra Hamas que contra Hezbolá”, agregó la publicación, que precisó que los costos diarios de la actual ofensiva descendieron desde que hace unas semanas concluyó la operación terrestre.


Las cifras fueron cuestionadas por el Tesoro israelí, que indicó que el costo real sería de unos 565 millones de dólares más que el citado por el diario. “Fuentes de Defensa indicaron que la discrepancia se debe a que ellos incluyen también el costo del material bélico dañado y de los equipos que se necesitan para restaurar la capacidad militar previa a la emergencia. Eso supone unos 281 millones de dólares”, afirmó Haaretz.

“El asunto del gasto de Defensa ya era objeto de discusión antes de la guerra, cuando el ejército pidió 2660 millones de dólares extra para 2015, lo que elevó su presupuesto anual por encima de los 17.400 millones de dólares”, explicó el diario. Aunque los expertos creen que el gasto no debilitará la economía, sí temen que ésta deba hacer sacrificios en los próximos tres años a costa de los derechos sociales. “Las demandas del ejército son tan grandes que los funcionarios del Tesoro –subrayó Haaretz– temen que el presupuesto de los próximos tres años relegue el gasto civil por las necesidades militares.”

(Diario Página 12, 23 de agosto de 2014)

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