MENDOZA / Treinta y tres años / Escribe: Carlos Almenara






El jueves dos de abril se cumplieron treinta y tres años del desembarco en Malvinas.

Nunca está de más volver a expresar el recuerdo a los caídos y el reconocimiento a los soldados que combatieron con valentía y esfuerzo. Tampoco huelga señalar que la cúpula de la dictadura utilizó los sentimientos patrióticos para implementar una maniobra política de perpetuación.

Coetáneamente transcurría otro proceso vinculado. Héctor Magnetto daba su propio golpe.

“El 12 de enero (de 1982), la Directora bajó a la Redacción con un vestido de cebra. Se plantó frente a un micrófono de pared. La escultura de su esposo le sacaba una cabeza. Sin leer una línea, pronunció el discurso más importante desde la muerte de Noble:

‘El diario está abierto a todas las expresiones del pensamiento nacional, es amigo de todas y no tiene amigos privilegiados’.

Sin nombrarlos, echaba de Clarín a Frigerio y su grupo político después de veinticinco años de amistad y trece de participación en el destino de la empresa.


...

El principal ghost-writer del discurso, Morales Solá, propuso usar ‘amigos privilegiados’ en tres tormentas de ideas de las que participaron Cytrynblum, Magnetto y la Directora.

...

En la edición del 7 de febrero de 1982, Clarín anunció cambios en el directorio de la empresa... Héctor Magnetto conservaba el cargo de gerente general pero sumaba el de vicepresidente. José Aranda se integraba al directorio.

Un día más tarde la Directora, acompañada por Héctor Magnetto y José Aranda, visitó la Casa Rosada. Pudo contarle las novedades a Galtieri en su despacho. La tapa de Clarín de esa mañana mostraba buena voluntad.”[i]

La larga cita corresponde a Clarín, el gran diario argentino. Una historia, de Martín Sivak.

Según Horacio Verbitsky en el documental, Clarín, un invento argentino, la razón por la que Magnetto daba un golpe a su viejo partido, el Movimiento de Integración y Desarrollo y a su mentor, Rogelio Frigerio que lo hizo entrar al diario con el principal antecedente de ser el contador del MID de La Plata, era una nueva alianza. No era Ernestina que soltaba amarras partidarias para cultivar el “periodismo independiente” como decían ya en aquellos años sino que se despegaban para bancar a Galtieri.

La tapa del 3 de abril era contundente: Euforia popular por la recuperación de Las Malvinas a página completa ilustrada con una foto de Galtieri ovacionado por una multitud. Una cobertura absolutamente festiva, cómplice y parte de la operación política de perpetuación de la dictadura.

Cuando en 1945 Roberto Noble fundó el diario Clarín, lo planteó como un proyecto político. Nunca dejó de serlo. Durante 1982 se orientó a custodiar a Galtieri.



Hoy este grupo económico, con muchos de los mismos actores sigue siendo el principal obstáculo a la democracia.

¡Cuánto hubiéramos ganado si en lugar de encubrir los horrores de la dictadura y la maniobra de Galtieri, este diario hubiese dicho la verdad!

Hoy el grupo, con mucho más poder que entonces, no deja pasar un día sin operar contra la estabilidad democrática. Hoy te bombardean con corrupción, con desastres y desesperanzas por doquier. A su servicio un séquito de políticos, de jueces, de sindicalistas.

Manchado con sangre, ese proyecto sigue operando a full, y, si mirás bien, con los mismos valores genocidas que lo llevó a ser cómplice civil de la dictadura.

[i] Sobre la bibliografía en que se basa esta nota puede consultarse, entre otra, Martín Sivak, Clarín. Una historia, el documental Clarín, un invento argentino de Ari Lijalad y Coco Blaustein y El faneróscopo de Eliseo, de mi autoría.

(www.la5tapata.net)

ARGENTINA / En orsái como un nabo / Escribe: Carlos Barragán






Impresionante ver a Cristina entre miles de radicales que hacían cantitos rimando Argentina con Cristina y con anti-imperialismo. Impresionante también que Sanz se enoje y acuse a Moreau de regalar el partido al anti-imperialismo. Casi una declaración de principios de parte de Sanz, aunque no quede bien asociar a Sanz con la palabra principios. Queda mejor "finales". Y escuchar a Cristina diciendo que el que venga después de ella tiene que ser mejor que ella. Y quedarse pensando qué estará pensando Cristina. Mejor que ella, es difícil. Pero sabemos que hay mucho peor por ahí. Y si no hay mejor, que sea el menos peor. Y no el más peor. Esta semana vi también el debatito entre los candidatos de Mauri Macri: Gaby Michetti y Hori Larreta. Ella que viene a ser la cara humana de un partido que necesita por lo menos una cara humana para disimular sus caras. Caras de gente con "consultoras" en Puerto Madero y casa en country –que es la cara que tienen todos– y que Clarín se esforzó tanto en disimular cuando contó que esa veintena de funcionarios PRO en los estudios de TN eran sanos y bromistas bachilleres de un 5º B yéndose a Bariloche, y no una unidad de negocios que ya podría cotizar en Bolsa (si declarara sus ganancias). El esfuerzo de Clarín fue menos patético que tierno. Supongo que ese debe ser el mayor rasgo de ternura que se le puede pedir a Magnetto, que a esta altura no lo saluda a Macri con un "hola", ni "buen día". Debe decir "¡Iron Mountain! No me llamaste!" Con eso Macri sabe que debe portarse bien, que si con el 08 del auto modelo '92 de Boudou hicieron la cantidad de tapas que hicieron, con Iron Mountain tendrían que pedirle prestado a La Nación para la letra grande. Iron en Clarín, y Mountain en La Nación. Cuando la limosna de Magnetto es grande hasta Santo desconfía. Para mí es demasiada tanta protección para Macri, si yo fuera Magnetto lo apretaría un poco con eso, un pirulito en la tapa, o algo más velado. Un "Macri tomaba Mountain Dew, pero ahora prefiere ver Iron Man". Alguna estupidez como para que él sepa nomás. Pero bueno, el que conoce cómo se hacen esas cosas es Magnetto, que a pura tapa maneja a la oposición. Pero así como don Héctor esconde un delito tan feo que derrumbaría a Mauri, Gaby y Hori en cinco minutos, en La Nación son capaces de titular –ayer– "Polémica por los acuerdos de energía que Cristina firmará en Rusia". ¿Cómo saben qué acuerdos va a firmar Cristina? ¿Cómo saben que van a traer polémica? Hoy los diarios saben más del futuro que del pasado.



–Y sí. Saben más del futuro. Por eso aunque a vos no te guste, los diarios miden a Scioli, a Massa y a Macri –me dice mi amigo kirchnerista al que le doy a leer estas notas antes de publicarlas.

–No discutamos otra vez lo mismo. Vos sabés que Scioli no nos gusta –le digo.

–A vos no te gustará. Pero es el único que mide bien. Y además necesitamos los votos de los que no son kirchneristas. ¿Qué querés? ¿Ir con Kicillof de candidato? –me dice.

–Escuchame, ¿Cristina no ganó las dos últimas elecciones con la mitad de los votos para ella? –le digo.

–¿Y eso qué tiene? ¡No sabés que ahora Cristina no es candidata! –me dice.

–¿Hay alguien más kirchnerista que Cristina en este país? ¿Por qué la votaron? –le digo.

–Eso es una estupidez. Así no funcionan las cosas –me dice.

–Si vos toda tu vida pediste milanesa a la napolitana, ¿por qué ahora vas a pedir milanesa de soja? –le digo.

–Bueno, capaz que me quiero cuidar. Y vos sos un gordo morfón ultraK –me dice.

Ah, me olvidé de que hoy no quería meterme con Clarín y con Macri, a ver si me tiran un auto encima como le hicieron a Víctor Hugo. ¿Quién habrá incendiado el local de La Cámpora que, la verdad, era una negrada en pleno barrio de Belgrano? ¿Quién le habrá tirado el auto encima a Víctor Hugo? (Me tengo que acordar de borrar esta pregunta porque los tipos dijeron que les pagaba Clarín.) Mejor hablo de Diwan, el del escándalo de la semana pasada que salió a insultar a la madre de su hijo porque no era la madre, ni era su hijo. Bueno, a Diwan se le cayó un container arriba. No le pasó nada, y eso es bueno. Lo que es importante es que sepamos que Dios castiga sin palo y sin rebenque, pero te puede revolear un container por la cabeza.



–Me quedé pensando… ¿a vos te gusta Kicillof como candidato a presidente? –me dice.

–A Kicillof lo nombraste vos, yo no fui. A mí me gustan varios –le digo.

–Bueno, porque a mí Kicillof me gusta –me dice.

–¿Y entonces por qué querés que sea Scioli? ¿Vos votás cuentas de sumar? –le digo.

–¡Pero a Kichi no te lo van a votar! ¡Vos no entendés! –me dice.

–¿La gente votó Cristina o Cristina con soda? –le digo.

–¿Sabés qué? Con vos no se puede hablar, 678 te quemó la cabeza, gordo –me dice.

Ahora, después de borrar lo de Clarín pegándole con un auto a Víctor Hugo, también voy a borrar lo de Mountain Dew que ya nadie se acuerda. Y lo de Diwan también lo voy a sacar, que lo de tirarle con un container es un poco fuerte. Mejor mando algo con chistes sobre Carrió, que dijo que busca un novio. Y me tengo que acordar de sacar lo de Scioli. A ver si todavía quedó en orsái como un nabo.

(Tiempo Argentino, domingo 19 de abril de 2015)

ARGENTINA / ¿Lesa o no? / Escribe: Rodolfo Yanzón






Más allá de los intentos de los nostálgicos de la picana y la capucha de extender la aplicación del concepto de lesa humanidad a los crímenes de las organizaciones armadas para equipararlos a los cometidos por la dictadura, el debate jurídico –pero también político– sobre el carácter restrictivo de algunas categorías se trasladó a otros reclamos.

El primer ejemplo es el de las torturas y los homicidios cometidos por el Ejército y la policía durante y luego de la recuperación del regimiento de la Tablada el 23 de enero de 1989. Tal como comprobó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH), hubo militantes del Movimiento Todos por la Patria que, una vez reducidos y fuera de combate, fueron torturados, ejecutados y desaparecidos. En un gobierno constitucional los militares reiteraron métodos de la dictadura. El sistema judicial negó sistemáticamente la posibilidad de investigar esos crímenes dando válida la versión de los militares. No hubo investigación hasta que apareció en 1997 el informe de la CIDH. Sin embargo, varios fiscales y jueces insistieron en cerrar la investigación, hasta que en 2010 el juez federal de Morón, Germán Castelli, llamó a declarar como imputados a algunos militares, entre ellos, a quien estuvo a cargo del operativo, el Gral. Alfredo Arrillaga. El juez calificó de lesa humanidad a los crímenes para declararlos imprescriptibles. Las defensas se opusieron y la Cámara Federal de San Martín les dio la razón porque entendió que los hechos no se produjeron como política estatal de un ataque sistemático o generalizado contra la población civil. Algunos querellantes recurrieron y el caso llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), que, aunque no los declaró de lesa humanidad, por mayoría y compartiendo los argumentos de la Procuración General de la Nación, sostuvo que los crímenes debían ser investigados por haber sido cometidos por agentes estatales.



El segundo es el pedido de querellantes para reabrir la investigación por las responsabilidades de funcionarios nacionales en los crímenes del 26 de junio de 2002, entre ellos las muertes de Darío Santillán y Maxi Kosteki. Algunos sostuvieron que el ataque de la policía contra los manifestantes piqueteros en las inmediaciones del Puente Pueyrredón fueron crímenes de lesa humanidad con el aporte de fuerzas nacionales. Algo similar se planteó por los crímenes del 20 de diciembre de 2001 cometidos en distintas ciudades, fundamentalmente en la de Buenos Aires por efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA). El obstáculo para calificar esos hechos como de lesa humanidad es el mismo que en el caso Tablada: no fueron crímenes cometidos como parte de una política estatal de ataque contra la población civil en forma generalizada o sistemática. Por la masacre del Puente Pueyrredón fueron juzgados y condenados policías bonaerenses, mientras que por los crímenes del 20 de diciembre de 2001 se está sustanciando un juicio oral en el que, entre otros, se juzga a Enrique Mathov –ex Secretario de Seguridad– y Rubén Santos –ex Jefe de la PFA.

En septiembre de 2003 la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (Corte IDH) dictó sentencia contra el Estado Argentino en el caso Walter Bulacio. Entre otras cuestiones, estableció que la muerte de Bulacio, detenido en una comisaría de la PFA, fue una violación a los DD HH, que los Estados parte de la Convención Americana debían investigar y que no podían alegar su Derecho interno –como la prescripción– para no hacerlo. La Corte IDH en mayo de 2007 –caso Bueno Alves– y en octubre de 2008 –caso Bayarri– dictó sentencias en términos similares por torturas cometidas por agentes policiales. A partir de esos casos la CSJN reabrió los procesos para cumplir con las obligaciones internacionales. Sin necesidad de declarar los crímenes de lesa humanidad, como con los cometidos durante la dictadura por el Estado Argentino, el sistema judicial reabría procesos por tratarse de violaciones a los DDHH cometidas por el Estado que podían generar responsabilidad internacional a la Argentina.



El tercero es el caso de los crímenes cometidos contra soldados durante el conflicto bélico por Malvinas en 1982, en el que los querellantes solicitaron se declarasen de lesa humanidad, lo que fue aceptado por el Juzgado y la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia. Pero la Cámara de Casación Penal dijo que no fueron crímenes de lesa humanidad, sentencia que quedó firme al rechazar la CSJN el recurso de los querellantes. Se trata de un caso más complejo porque los crímenes se cometieron en dictadura. Hay quienes sostienen que forman parte de los crímenes masivos cometidos como política de Estado contra la población civil, mientras otros advierten que si bien fueron cometidos durante la dictadura, se trata de crímenes con motivaciones distintas porque no se cometieron en un contexto de persecución política sino en el marco del conflicto bélico, sin llegar a ser aplicables las Convenciones de Ginebra sobre el Derecho Internacional Humanitario. Los soldados fueron torturados como un método naturalizado para disciplinar voluntades en una estructura que premia la obediencia debida. No existen dudas del carácter aberrante e inhumano de tales conductas, muchas de las cuales sobrevivieron a la dictadura.

Muchas de ellas fueron aceptadas como parte de la rigurosidad de la vida militar, como si se tratara de vidas desprotegidas del marco de la ley y el respeto a la integridad humana. Sin duda, tales crímenes deben ser investigados y castigados, más allá de su calificación, sobre todo si se considera que otros, cometidos durante gobiernos constitucionales, lo están siendo. La CSJN podría haber ordenado continuar con el proceso con el argumento de que, más allá del concepto de lesa humanidad, se trataron de violaciones a los DD HH y no investigarlas puede comprometer la responsabilidad internacional del Estado. Pero rechazó el recurso con un argumento formal: no se trataba de una sentencia que ponía fin al proceso. A partir de ahí, cabe preguntarse si está todo dicho. El hecho de que esos crímenes no hayan sido calificados de lesa humanidad no significa que las instancias judiciales no deban investigarlos, tanto porque hubo afectación de derechos humanos como por la eventual responsabilidad internacional del Estado Argentino.

(Tiempo Argentino, domingo 19 de abril de 2015)

ARGENTINA / Irreversible / Escribe: Wado de Pedro






Los avances en materia de Derechos Humanos, fruto de la lucha de los organismos y de la decisión política de Néstor y Cristina, se han consolidado como una política de Estado, pero más importante aún, se hicieron carne en el pueblo argentino.

116 nietos recuperados, 570 genocidas condenados y más de 40 centros clandestinos transformados en Espacios para la Memoria, son el resultado palpable de este proceso iniciado en el año 2003.

Existe un consenso amplio sobre la necesidad de juzgar a los responsables del terrorismo de Estado y Argentina se transformó en ejemplo y referencia internacional en el tema.

Los juicios a los represores son observados con atención en diversos lugares del mundo.



Pero sin embargo, en el último tiempo, integrantes del Poder Judicial volvieron a mostrar limitaciones o complicidades para con los sectores de poder que intentan detener la llegada de la Justicia a los responsables civiles de la última dictadura cívico-militar.

Las decisiones judiciales que beneficiaron recientemente al empresario Carlos Blaquier; al director del diario La Nueva Provincia, Vicente Massot; y a Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre, investigados por la apropiación de Papel Prensa, no pueden interpretarse como casualidades sino como un intento de restauración de la impunidad que caracterizó la década del 90.

Estos hechos encendieron las luces de alerta de la secretaría de Derechos Humanos, de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad y de los organismos que históricamente reclamaron justicia.

Es necesario señalar también que estas noticias se conocen en forma simultánea al nacimiento de una expresión política de la derecha que bajo la forma de una nueva Alianza reúne a los sectores conservadores del empresariado, los medios de comunicación hegemónicos y dirigentes de la oposición.



El acuerdo sellado por Mauricio Macri y Ernesto Sanz no puede ser más gráfico en sus intenciones: retroceso en el proceso de industrialización, aumento del endeudamiento externo, ajuste económico y reducción del presupuesto para políticas de inclusión social.

Además de un esperable cambio de rumbo en el proceso integración regional y la claudicación en la recuperada soberanía nacional.

Y, desde ya, vuelta atrás en las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.

Todos los que nos sentimos parte de esa herencia histórica de luchas marchamos este 24 de marzo.

Somos muchos y cada año somos más.

Esto cristaliza un escenario en que por un lado está la Alianza de estos sectores (judiciales, financieros, políticos) y por otro el proyecto iniciado por Néstor Kirchner, que hoy conduce Cristina Fernández de Kirchner.

Este proyecto se afianza en la historia de las luchas populares, se remonta a los Patriotas de la Revolución de Mayo y los héroes de la Independencia, al coraje del Gaucho Rivero, los movimientos populares del siglo XX, la Resistencia Peronista y de los organismos de Derechos Humanos.



Banderas de soberanía, igualdad y libertad que el pueblo argentino volvió a levantar a partir del 25 de mayo de 2003.

Para seguir construyendo un país en el que los números cierren pero con la gente adentro, para seguir afianzando este proceso de inclusión social que ya es irreversible, hoy nos vemos en la Plaza.

(Telam, 24/03/2015)

HISTORIA / Historia del Espejo / Escribe: Sabine Melchior-Bonnet






El espejo, esa superficie mágica, cautivante y a veces aterradora, que duplica nuestra existencia y el entorno que nos rodea, es también un fiel reflejo de la fascinación que el hombre de las distintas civilizaciones ha tenido y tiene por la imagen. Su fabricación rudimentaria se remonta a miles de años atrás. En Anatolia, actual Turquía, fueron hallados los fragmentos más antiguos de estas superficies que proveen reflejos. Se trata de espejos hechos de obsidiana pulida, una roca volcánica negra y transparente, de unos seis mil años de antigüedad.

Más tarde, egipcios, etruscos, griegos y romanos fabricaron espejos de piedra y de metal. Estos últimos se obtenían utilizando una aleación de cobre y estaño. Otros metales, como el bronce, el oro y la plata, también fueron empleados en la confección de este preciado objeto.

La antropóloga francesa Sabine Melchior-Bonnet traza una fascinante historia del espejo recorriendo las diversas técnicas utilizadas a lo largo de la historia, desde la piedra hasta los primeros usos del metal, el paso del soplado al vidrio fundido y las dificultades del plateado.

Melchior-Bonnet rescata testimonios que dan cuenta de la obsesión de las diversas culturas lo que fue durante largo tiempo un artículo de lujo. Un escandalizado Séneca se refería en estos términos al gusto de las romanas por este símbolo de estatus: “¡Por uno solo de esos espejos (…) las mujeres son capaces de gastar el importe de la dote que el Estado provee a las hijas de los generales pobres!”. También en el siglo XVII una mujer podía pagar un precio exorbitante por un espejo: “Yo tenía una porción de tierra que no nos daba más que trigo. La vendí y a cambio conseguí este bello espejo. ¿No hice un trato excelente? Del trigo a este bonito espejo”. Un siglo más tarde, una dama de la alta nobleza al ser arrestada en plena Revolución Francesa “tomó, casi sin pensarlo, un pequeño espejo enmarcado en cartón y un par de zapatos nuevos”.



Además de recorrer la historia de la técnica, en su libro Historia del Espejo, Melchior-Bonnet se embarca en el significado que el espejo tuvo en las diferentes culturas, con sus dimensiones filosófica y moral, desde la relación asignada a los espejos con el bien y con el mal, la relación entre la esencia y la apariencia, o su significación psicológica que puede resumirse en lo que Jacques Lacan en 1949 denominaba “la función del espejo en la construcción del yo”.

El desarrollo de la industria del espejo es también la historia de uno de los pilares de la riqueza de la República de Venecia. Desde la segunda mitad del siglo XV, los vidrieros de Murano lograron fabricar un vidrio tan puro, blanco y fino, al que denominaron “cristalino”. El monopolio y el proteccionismo que la República de Venecia impuso a esta industria fue tan feroz que los obreros tenían prohibido emigrar e incluso comunicarse con el extranjero. Quienes intentaran fugarse eran perseguidos como “traidores a la patria”. Sus bienes eran confiscados y las represalias se extendían al resto de sus familias: “Si algún obrero o artista transporta su arte a cualquier país extranjero y no obedece la orden de volver, se encerrará en prisión a sus familiares más cercanos, y si a pesar del encierro de sus padres se obstinara en querer permanecer en el extranjero, encargaremos a algún emisario que lo mate, y sólo después de su muerte sus padres serán liberados”.


Compartimos aquí un fragmento de Historia del Espejo que rescata esta apasionante ofensiva de espionaje industrial, desatada cuando Jean-Baptiste Colbert, el ministro del rey de Francia Luis XVI, instaló la Compañía Real de Cristales y Espejos resuelto a quitarles a los venecianos el monopolio de esa redituable técnica. Como veremos, las amenazas a las vidas de los obreros que pusieran su arte al servicio de otros gobiernos se harían realidad.

(Fuente: Sabine Melchior-Bonnet, Historia del Espejo, Buenos Aires, Edhasa – Club Burton, 2014, pág. 71-88).

INTERNACIONAL / De la guerra de Irak al Isis / Escribe: Enrique Lacolla






El retorno a la barbarie es un dato verificable de la actualidad. Esa barbarie corroe a tanto a los portadores visibles de la misma como a los que la alentaron y siguen alentándola para perpetuar al mundo en la confusión y la injusticia.

En estos días se cumplen 12 años de la invasión estadounidense a Irak. Concebida en la estela del choque psicológico provocado por el ataque a las Torres Gemelas y basada en una serie de mentirosos pretextos que hacían de unas presuntas armas de destrucción masiva en manos de Saddam Hussein el factor desencadenante de la agresión, la guerra de Irak (o segunda guerra del Golfo) originó devastaciones y matanzas sin cuento, que están lejos de haber terminado y que se han expandido a gran parte de la zona.

Más de un millón de muertos y desplazados, incontables heridos y mutilados, y la fractura de un estado laico más o menos asimilable a una nación moderna, fue el saldo de esa intervención, que significó además el estreno del derecho de intrusión que se arrogó a partir de entonces Estados Unidos para “proteger” a las poblaciones desvalidas de la arbitrariedad de sus propios tiranos.



Desde entonces Afganistán, Libia, Siria, Yemen e Irán han sido blancos de la agresión de Washington, de manera directa o indirecta, a través de expedientes militares o por medio de sanciones económicas o asesinatos selectivos.

A ello se ha sumado el activismo belicista que Estados Unidos lleva adelante contra Rusia en la zona del Cáucaso y, más recientemente, en Ucrania. Mientras tanto América latina espera su turno.

Todos sabemos que las razones que motorizan este dinamismo no pasan por la defensa de los derechos humanos sino por el deseo de controlar las fuentes y rutas del petróleo y el gas, así como por la decisión –que trasunta una voluntad de hegemonía geopolítica- de situarse estratégicamente para estar en capacidad de condicionar o incluso de destruir a una Rusia rediviva, que se está levantando gradualmente de la postración en la que la dejaron la caída del comunismo y la devastación neoliberal practicada a la sombra de la doctrina del shock y el auge del capitalismo del desastre, como tan adecuadamente Naomi Klein describiera a la etapa actual del proceso histórico.

Este decurso parece estar produciendo secuelas no del todo deseables para quienes lo iniciaron. El surgimiento del ISIS (Islamic State of Irak and Syria), aunque fue fomentado por la CIA y por el entramado de redes de inteligencia israelíes y occidentales para derrocar a Bachar al Assad, empieza a escaparse de las manos de los aprendices de hechicero que lo conjuraron.

Aunque sigue sirviendo al interés de Estados Unidos en la medida que le consiente bombardear instalaciones petroleras en Siria, ha cobrado tales dimensiones y se ha convertido en un foco de atracción tan poderoso para muchos jóvenes musulmanes en busca de brújula, que su expansión territorial y su dispersión en África y en Europa empiezan a constituirse en un incordio.

De ahí la novedad de una aproximación entre el gobierno de Barack Obama y el gobierno de Irán, hasta ayer la bestia negra de Washington: los “guardianes de la revolución” del ejército persa son la mejor y más eficiente fuerza militar en condiciones de rechazar y eventualmente destruir a DAESH en la implantación que ha conseguido en el norte de Irak.

La corriente de militantes que afluye espontáneamente a las filas del ISIS (abstracción hecha de los mercenarios bien pagos que los instruyeron y encuadraron en un principio) es uno de los fenómenos más desesperanzadores que se columbran en la actualidad.



Porque, ¿qué puede atraer a unos jóvenes, muchos ellos provenientes de países occidentales, a sumarse a las filas de una agrupación de fanáticos terroristas que se regodean en la crueldad, la regresión y la barbarie? La respuesta no es fácil.

Pero se debería indagar en la naturaleza del fenómeno. Nadie se hace terrorista por gusto, y mucho menos se torna en una bestia cruel que degüella y asesina a diestra y siniestra porque le divierte hacerlo.

Cuando un fenómeno involucra a tanta gente por fuerza deben existir elementos que determinan esa patología social.

En el caso de los asesinos de DAESH sus miembros parecen proceder de dos fuentes, ambas mancomunadas por un problema de identidad.

Una es autóctona: la que suministran los combatientes reclutados en los países islámicos, que toman como propio el antagonismo sectario entre chiítas y sunnitas, al que se transmuta también en un odio radical hacia la que para ellos es la confesión exógena por excelencia, el cristianismo.

Se sienten incómodos en el mundo moderno y sus costumbres y ansían volver al siglo VII, a la que suponen la época del Profeta.

Otra provendría de las capas juveniles de la inmigración árabe en Europa, incómodas en un continente que las margina o les hace sentir su rechazo.

El radicalismo de ambas corrientes, por lo tanto, no proviene ni del Corán ni de una identificación con las tendencias radicales del socialismo o el nacionalismo propios de los países que deciden romper el yugo colonial al que estaban sometidos.

El fundamentalismo del ISIS en el fondo proviene de las nociones del tribalismo beduino, anterior a Mahoma, entregado al nomadismo y basado en familias numerosas en las cuales las mujeres no tenían autonomía alguna.[I]

Es un componente oscuro que conservó arraigo en las sociedades atrasadas, hasta que los movimientos de liberación nacional que incorporaban valores de la civilización europea a la vez que contestaban el yugo político que esta les imponía, comenzaron la marcha a la modernidad y a la independencia de la opresión extranjera.

La liquidación o el condicionamiento y corrupción por el imperialismo de los movimientos nacional populares como el nasserismo o las distintas formulaciones del partido Baaz en Irak o Siria, hizo que los viejos factores regresivos resurgiesen a la superficie. Fueron emulsionados por el imperialismo y por las monarquías más retrógradas del golfo, para convertirlos en un polo capaz de atraer el descontento de muchos de los que se sentían desencantados por el curso de los acontecimientos y por la deflación de las insurgencias de que habían capitaneado la revolución nacional en las colonias.

El objetivo de los servicios de inteligencia occidentales fue entonces desviar el encono antiimperialista hacia un resentimiento antimoderno: hacia formulaciones políticas, religiosas y militares que sirviesen como elementos de choque destinados a atacar y desestabilizar a los regímenes caracterizados por su antagonismo hacia el imperialismo.

Así como para montar monstruosas provocaciones que encarnasen al fantasma del terrorismo y suministrasen de este modo el pretexto para forjar el concepto de la “guerra infinita” y la “libertad duradera”, con el que era posible motorizar indefinidamente la industria armamentista; esto es, el anabólico que sostiene a la economía norteamericana.

El expediente funcionó de maravillas y a su cuenta se pueden anotar las guerras de Afganistán, Libia, Siria y, con toda probabilidad, el ataque a las Torres Gemelas. Bien que en este caso sus consecuencias, aunque hayan servido de disparador para la ya planificada expansión del poderío norteamericano en el medio oriente, nunca podrán ser consideradas como exitosas por los neoyorkinos que fueron sus víctimas.



Ahora el ISIS se ha erigido en una fuerza cuya capacidad de daño podría exceder el nivel de los beneficios que se supone brindaría a la CIA. Este cálculo debe estar en la raíz de la aproximación del gobierno de Barack Obama a Irán y su cambio de tono hacia Israel.

Sin embargo la corriente guerrerista en el seno de la oligarquía norteamericana es muy fuerte y puede arruinar esta política en un abrir y cerrar de ojos, con el concurso del ultraderechista primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, quien sigue obstinado en jugar esa y cualquier otra carta con tal de cumplir su plan dirigido a eliminar la amenaza iraní y perseguir, impertérrito, con su proyecto de construir el Gran Israel que vaya desde el Nilo hasta el Éufrates.

Los componentes vesánicos de esta ecuación no son menos insensatos que el medievalismo del ISIS, pero la racionalidad no es un elemento que forme parte del ADN del capitalismo senil.

Tener en cuenta estos factores y la forma como operan, es esencial para comprender algo del mundo que nos rodea y escapar así a la noción de fatalidad que parece desprenderse de él.

[I] Thierry Meissan, Red Voltaire.

CANCION / Cuarteto Zupay: Jacinto Chiclana






El Cuarteto Zupay o simplemente los Zupay, fue un grupo de música popular argentina creado en Buenos Aires en 1966, que se mantuvo activo hasta 1991. Los miembros fundadores fueron los hermanos Pedro Pablo García Caffi (barítono) y Juan José García Caffi (primer tenor), Eduardo Vittar Smith (bajo) y Aníbal López Monteiro (segundo tenor).

Con el paso de los años la composición del grupo fue cambiando, con excepción de Pedro Pablo García Caffi, titular del nombre del grupo, que permaneció hasta su disolución. Otros miembros fueron Eduardo Cogorno (barítono), Rubén Verna (tenor), Horacio Aragona (tenor), Gabriel Bobrow (tenor), Javier Zentner (bajo) y Marcelo Díaz (barítono). Desde 1981 hasta la disolución del cuarteto en 1991, la formación fue Pedro Pablo García Caffi, Eduardo Vittar Smith, Rubén Verna y Gabriel Bobrow.

Con un estilo apoyado en el trabajo vocal, el Cuarteto Zupay buscó desde un principio superar la fractura entre folklore y tango, así como desarrollar sonoridades y temáticas nuevas capaces de atraer a los jóvenes hacia un estilo que denominaron música popular argentina (MPA).

Entre los temas incorporados a su repertorio se destacan la Marcha de San Lorenzo, Zamba del nuevo día, Chiquilín de Bachín, Si Buenos Aires no fuera así, Jacinto Chiclana, Canción de cuna para un gobernante, Oración a la Justicia, Como la cigarra, Te quiero, Ojalá, etc. Su autor preferido fue María Elena Walsh, cuyas canciones íntegraron casi todos los álbumes que editaron y tres de ellos en exclusividad.



VIDEO / TVR con Angela Lerena y Luciana Rubinska






Hoy PROYECTARIO te regala esta entrega especial de Televisión Registrada, también conocido como TVR. Se trata de un programa de televisión generado por la productora Pensado Para Televisión (PPT) propiedad de Diego Gvirtz.

Fue estrenado el 5 de julio de 1999 en el canal América TV, y conducido desde ese momento y durante seis años por los humoristas y actores Claudio Morgado y Fabián Gianola.

Es un noticiero que semanalmente trata con humor e inteligencia, todo lo acontecido en la televisión argentina, dejando advertir una mirada política, un contenido ideológico… bien concretos.Actualmente es conducido por Pablo Rago y Gabriel Schultz, y se emite por Canal 9 los sábados a las 22,00.



MENDOZA / Transición al Proyecto Nacional / Escribe: Carlos Almenara






La conformación de los Estados-Nación en América Latina marca y cruza el espinel de toda la discusión historiográfica regional.

Recientemente se ha recuperado y hecho visible con enorme contundencia en las palabras y las acciones del gran Hugo Chávez y de otros presidentes del continente. Hasta su aparición eran voces subterráneas, de resistencia, las que bregaban por la integración de la Patria Grande.

En los ’60 Jorge Abelardo Ramos encontró una fórmula ingeniosa que describe bien el devenir histórico, postuló la idea que el éxito de las independencias nacionales era el fracaso de los libertadores en emancipar el continente. Bolívar, San Martín, Sucre, no lucharon por libertar países sino un sólo país, el gran país suramericano. Por eso el cruce de Los Andes no fue un acto altruista ni defensivo sino integrante de aquel proyecto.



Esta idea volvió con fuerza como herencia histórica este siglo XXI. Siempre está amenazada por países que prefieren pensarse individuales, establecer una relación directa con la metrópoli en desmedro de los vecinos. En general, es literalmente en desmedro de sus vecinos porque la metrópoli aguza las divisiones. Basta recordar, desordenadamente, los enfrentamientos de Argentina con Chile (incluyendo la alianza de Pinochet con Thatcher), de Argentina con Brasil, de Chile con Bolivia y Perú, la guerra contra Paraguay... y así en todo el continente. En cada caso hubo presencia imperial fogoneando el conflicto.

Este debate que vale para los países se replica a nivel de las provincias.

La idea de autonomía, una autonomía débil, a partir de la cual se establece una relación directa con la metrópoli, una autonomía que se basa en la escisión de la suerte colectiva continental ha sido muy pregnante en Mendoza y de hecho ha orientado y orienta buena parte de las reflexiones.

Es decir, no hay destino provincial sin destino nacional. Y no hay destino nacional sin destino continental.

Bueno, en realidad destino puede haber... subordinado. Me refiero a que no habrá progreso en todo su potencial, dignidad colectiva e individual ni cabal democracia sin un proyecto que de integración nacional y continental.



La creencia que Mendoza puede escaparle al contexto ha calado hondo. Se la ha llamado también “mendocinidad”. Por supuesto que todo aquello que tributa a fortalecer una identidad, a destacar valores útiles vinculados al esfuerzo y el trabajo son bienvenidos. No siempre han sido así considerados. Se ha fomentado una idea secesionista de nuestras provincias vecinas y de victimización respecto al gobierno nacional.

Estos son conceptos erróneos propagados de modo intencional. Una provincia aislada tiene un poder político débil, una democracia débil. A ese poder político débil las corporaciones locales le imponen la agenda y las decisiones con suma facilidad. Si lo hacen las corporaciones locales, imaginemos cuando tiene que negociar áreas petroleras (por decir algo) con corporaciones multinacionales...

La provincia vivió un tiempo de esclarecimiento respecto de esta necesidad y parece haber retrocedido al respecto.

Soy optimista de que la integración nacional y continental se impondrá porque va de la mano del signo de los tiempos. Una hegemonía imperial está cuestionada y las élites locales que se cuelgan del viejo orden para disciplinar internamente el conflicto social ya no encuentran argumentos en un momento rebosante de sentido.

El “provincialismo” es una variante de chauvinismo que sirve para tapar otras cosas. Una de sus versiones actuales refiere a un territorio de indefiniciones carente de proyección toda vez que tiene terminal en una de las variantes posibles de continuidad del presente ciclo.

Así, el camino de integración, requiere profundizar cada uno de los aspectos de desarrollo provincial. Su industria, su agro, sus recursos naturales, sus servicios. Todo ello en el marco de un modelo que sentó bases pero aún es incipiente. Requiere profundización y redefiniciones.



Mendoza no tiene posibilidades en el modelo agroexportador anclado en la ventaja comparativa nacional, la pampa húmeda. Sólo puede progresar de la mano de la industria y el mercado interno.

El gran desafío provincial es el del país todo. Integrar, incluir y aventar los fantasmas del pasado.

La propuesta del traslado de la capital del país, un proyecto que planteó Alfonsín en los albores de la recuperación democrática y recuperó hace pocos meses la presidenta es sumamente relevante para repensar el federalismo. Las élites locales están más entusiasmadas en agitar el fantasma de “lo malos que son con nosotros”.

Cada elección, cada cambio de equipos de gobierno nos da la oportunidad de no engañarnos a nosotros mismos y liberarnos de la tutela discursiva que supone otras tutelas estructurales.

(www.mdzol.com)

ARGENTINA / Contra los economistas pandilleros / Escribe: Hernán Brienza






Jorge Abelardo Ramos definió a la burguesía comercial porteña de principios de siglo XIX –que formó parte de la Revolución de Mayo– como la "Pandilla del Barranco", por su afición a ejercer el contrabando de productos ingleses en las afueras de la ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos Aires. La definición, además de ser chusca y divertida, sugiere en gran medida una marca en la formación de la conciencia de las clases dirigentes –devenidas en dominantes– en la Argentina. El sistema colonial español dejó a los criollos espacios para enriquecerse tales como la genuflexión a los peninsulares o el delito y la especulación. En pocas palabras, los ricos se hicieron ricos –no todos, obviamente– en nuestro país con el viejo método del servilismo hacia el Estado o las burguesías extranjeras, con negocios sucios y fáciles en el mercado negro o sentados sobre la renta de la tierra. Como escribió alguna vez el gran novelista francés Honorè de Balzac: "Detrás de toda gran fortuna, siempre hay un gran crimen."

Nadie podría decir hoy –sin correr el riesgo de quedar como un resentido social– que todo hombre de dinero es un criminal. Sin embargo, algo de la matriz de la época colonial quedó arraigado en la conciencia de la clase dominante en nuestro país. Utilizo para que se entienda el término "clase dominante" como aquella que diseña un país en beneficio de su propio provecho sin convidar a los demás sectores sociales y a las mayorías, lo que se conocía antiguamente con el nombre de oligarquía y que en gran parte responde al diseño que el Liberalismo conservador realizó desde 1853 en adelante. Clase dirigente es, según esta definición, aquella elite política, económica, intelectual, que integra, homogeneiza, e invita a participar a los demás sectores en la mesa de la distribución de los esfuerzos y de las riquezas. En la primera concepción hay mercado; en la segunda, nación o patria, como quieran definirlo. En mi opinión, sólo las elites del nacionalismo popular han intentando organizar un país integrado. El Liberalismo Conservador, como bien lo dijo alguna vez José Alfredo Martínez de Hoz, el ministro de Economía de la dictadura militar, piensa un país en el que sobran 10 millones de personas.



Lo que ocurrió el miércoles en el almuerzo de empresarios en el hotel Alvear es una muestra de esta concepción. Convocado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), que conduce Eduardo Eurnekian, hablaron Miguel Ángel Broda, José Luis Espert y Carlos Melconian, quizás tres de los economistas que más han pifiado en las últimas décadas en pronósticos económicos e incluso en gestión –basta con recordar el vaciamiento que hizo el primero del Club Atlanta, con los pronósticos apocalípticos del segundo (que incluían devaluaciones monstruosas que no se dieron) y de la delirante idea de dolarización que propuso el tercero cuando era gurú económico de Carlos Menem–.

Espert llamó al Kirchnerismo "Populismo Industrial" y proclamó un ajuste salvaje. Broda habló de "Como lo que viene para el próximo gobierno son decisiones políticamente incorrectas, tenemos que tener muy poco miedo a lo que queda del Frente para la Victoria y su camada de militantes. Señores, lo que hay que hacer es lo políticamente incorrecto". El "Plan de Acción" que ofreció es espeluznante: "La verdadera solución pasa por el shock, pero va a haber gradualismo. Ya estoy más allá de todo, lo voy a decir: necesitamos un equipo como el de Cavallo, de 200 profesionales. Yo disentí mucho con él. Pero no veo a los equipos capacitados para salir del cepo el primer día. Y tenemos a los militantes del antiajuste oponiéndose a todo lo que sea racionalidad. Necesitamos sabiduría, paciencia y consensos: la agonía de un ACV es peor que si uno se hubiera muerto."

A confesión de parte relevo de pruebas. Esta pandilla de economistas facinerosos no ofrece otra cosa para el país que ajuste, pobreza, concentración de la riqueza, pobreza, devaluación, desocupación, pobreza y más pobreza. Lo terriblemente triste es que los empresarios les creen. O algo peor: a los empresarios les gusta creerles. Aún cuando la historia de los últimos 70 años demostró que los cantos de sirena de los economistas ortodoxos sólo han fundido a las industrias –sobre todo a los pequeños y medianos– y han quebrado al Estado y sumido a las mayorías en la pobreza, los empresarios continúan creyéndoles a los Alsogaray, los Martínez de Hoz, los Cavallo, los Broda, los Espert, los Melconian. Porque son exactamente lo mismo, son eso: una pandilla de facinerosos diplomados.

El problema no es económico es estrictamente cultural e ideológico. Los empresarios nunca ganaron tanto dinero como en estos años. El mejor negocio para ellos también es un país integrado con un mercado interno que pueda absorber lo que ellos producen. Sin embargo, prima más el goce que les produce el "bodoque" ideológico de considerarse "clase dominante" y disfrutar de la construcción de esa apariencia propia que el placer de convertirse en "clase dirigente".



Repito: uno es lo que lee y escucha. Si uno lee y escucha a criminales todo el tiempo, se convierte en un criminal. Puede convertirse en un millonario o no, como diría Balzac, pero en un criminal, seguramente. La Argentina del mañana necesita empresarios no pandilleros ni farabutes que vivan del Estado y del endeudamiento público como Mauricio Macri y los suyos –entre los suyos está, claro, el propio Melconian–. El viejo marxismo –dicho esto muy irresponsablemente– creía que las condiciones materiales subordinaban el territorio de las ideas, los valores y la conciencia. Su pronóstico era desacertado, al menos para nuestro país: aquí los empresarios piensan en contra de sus propios intereses como argentinos y como clase o sector social; claro, lo hacen con la esperanza de creer que ellos individualmente se van a salvar aún en el medio de la hecatombe.

Yo tengo una esperanza: y es que las generaciones de empresarios jóvenes, aquellas que ya están alejadas de las primeras oleadas de inmigración europea puedan cambiar esa conciencia absurda del sálvese quien pueda del recién llegado y puedan articular un discurso y una práctica que contemplen una mínima noción de Patria. No es demasiado pretencioso, es cierto. Pero viendo cómo actúa la clase dominante en mi país, creo que es imposible. Ojalá me equivoque.

"Para aumentar la inversión hay que reducir un cachitito las ganancias o traer alguna de la que se llevaron afuera. La inversión tienen que ponerla los empresarios acá, pero nada de achicar la demanda, no, no. Porque achicar la demanda es muy simple, es achicar los salarios. No hay ninguna otra manera. El que diga otra cosa miente", aconsejó esta semana Cristina Fernández de Kirchner, el liderazgo político más lúcido que tuvo el país en los últimos 40 años.

"El lujo es vulgaridad", dijo y me conquistó.

Eso dijo.

(Tiempo Argentino, domingo 19 de abril de 2015)

ARGENTINA / Las camisetas están desteñidas / Escribe: Alberto DeArriba






La antinomia radicalismo-peronismo que remeda el enfrentamiento futbolístico Boca-River, parece haberse desflecado un tanto en los últimos años, a partir de contradicciones más sólidas y fundantes, como la defensa de lo popular y lo antipopular, lo nacional y lo antinacional.

La fotografía de la presidenta peronista, rodeada de banderas radicales durante el cierre del congreso de la Unión Cívica Radical Popular que conduce Leopoldo Moreau, resultó el jueves pasado un aporte a la superación de la desvencijada antinomia.

Cristina Fernández reivindicó a Raúl Alfonsín, y resumió en tres conceptos las coincidencias básicas de las dos fuerzas políticas de raigambre "nacional, popular y democrática".

En cambio, el precandidato presidencial y titular de la UCR, Ernesto Sanz, advirtió que Leopoldo Moreau podría ser expulsado del centenario partido y le restó entidad a la disidencia radical que se incorporó al Frente para la Victoria (FPV).

Pese al ninguneo del responsable del acuerdo de la UCR con el conservadurismo del PRO, algunos dirigentes radicales creen que una fuga masiva de votos en busca de más fidelidad ideológica, puede poner en riesgo las aspiraciones de Mauricio Macri.

No existen mediciones sobre el descontento radical por la alianza conservadora, pero en el entorno de Margarita Stolbizer –candidata del GEN, el socialismo y Libres del Sur– se ilusionan con una cosecha que oscile entre el 10 y el 15% de los votos. Si a ello se suman votos radicales al FPV, la situación puede complicarse para la alianza UCR-PRO-Coalición Cívica.

"Si le quieren hacer un homenaje a Alfonsín, en vez de elogiarlo, sería mejor que lo imiten", chicaneó el titular partidario, Ernesto Sanz, al referirse al congreso de los radicales populares cerrado por Cristina. Pero no parece que sea imitar a Alfonsín, votar contra la recuperación de las jubilaciones, de Aerolíneas Argentinas, o criticar la asignación para los chicos de padres desocupados.

La alianza conservadora expresa en realidad lo opuesto al ejemplo de Alfonsín, que conquistó la presidencia sin un discurso gorila y creía que "si la sociedad gira hacia la derecha el radicalismo debe prepararse para perder elecciones".

El acuerdo UCR-PRO es un esfuerzo desesperado para llegar como sea al poder, no sólo para derrotar al adversario político, sino para desmontar el modelo político-económico vigente. No tuvieron la misma inquina contra Carlos Menem, ni la tendrían con otro representante del peronismo conservador. La contradicción fundamental no es peronismo-antiperonismo, sino otra.

Así como algunos sectores radicales y peronistas giran a la derecha para defender a las corporaciones, otros constatan coincidencias interpartidarias en la defensa de intereses populares.

Es natural que se acorten distancias transversales: tanto Alfonsín como el kirchnerismo enfrentaron a las corporaciones que hoy tienen representación política en el PRO. El presidente radical fue tumbado por un golpe de mercado y, con mejor billetera, Cristina superó 20 corridas cambiarias empujadas por los mismos intereses.

La historia demuestra que el país ya no se divide simplemente en radicales y peronistas: las chirinadas militares que acorralaron a Alfonsín, contaron con guiños de la derecha peronista y rechazos de la renovación peronista de entonces. Alfonsín y Cristina enfrentaron a su turno a la corporación del campo, mientras Sanz y sus correligionarios la defienden. Los tres gobiernos sufrieron el poder mediático de Clarín, mientras los radicales siglo XXI lo apañan a cambio de unos minutos en el aire. Coinciden en cambio alegremente con Macri que representa al viejo conservadurismo. Hay acuerdos y desacuerdos cruzados. ¿A qué ejemplo se refiere Sanz?



Tras 70 años de vigencia, las camisetas partidarias están desteñidas. Ya no alcanzan para definir la identidad política, sino que los actores se identifican por defender intereses populares o del establishment; se inclinan a izquierda o a derecha. Hoy parece que se puede estar a favor de los fondos buitre, sin dejar de llamarse alegremente radical o peronista.

Seguramente, las listas del FPV llevarán sin pruritos a radicales que no quieren bajar sus banderas. Alfonsín necesitó votos peronistas para ganar y el kirchnerismo requirió radicales. Ninguna fuerza vence sola.

Es cierto que las alianzas no siempre funcionaron: Julio Cobos es claro ejemplo de un rotundo fracaso. Pero hay experiencias opuestas: la incorporación al gobierno del líder de Los Irrompibles, Leandro Santoro, es un hecho promisorio.

El joven y lúcido dirigente dice que abandonó el radicalismo "para reivindicarlo". Santoro tiene más coincidencias con jóvenes peronistas de La Cámpora que con las momias de su partido.

No es muy distinto a lo que hicieron muchísimos peronistas cuando el PJ desbarrancó al neoliberalismo. Otro síntoma de que la Argentina ya no se divide entre UCR y PJ, es que el subsecretario general de la Presidencia, titular del Partido de la Concordancia-Forja, Gustavo López, es uno de los precandidatos a jefe de Gobierno del FPV en la Ciudad de Buenos Aires.

Desde Perón a Cristina, desde FORJA, a la Concertación K, pasando por la Alianza, dirigentes y votantes de ambos partidos saltaron el límite partidario. Los mejores lo hicieron por convicción, aunque otros, por interés personal.

También es cierto que en el pasado hubo diferencias esenciales. Cristina recordó que al peronismo le costó atravesar una dictadura sangrienta para valorizar la democracia.

El movimiento fundado por Perón siempre hizo hincapié en la justicia social, pero tuvo cierto desdén histórico por las instituciones democráticas. El radicalismo, en cambio, nació para defenderlas, pero dejó en un segundo plano la lucha por la equidad.

El peronismo engendró al gobierno que generó el mayor nivel de desempleo, desindustrialización y pobreza, mientras que los golpes de Estado del siglo XX tuvieron apoyo de sectores radicales.

Para un joven revolucionario de los '70, la prédica republicana radical sonaba vacía, hueca, porque no incorporaba las demandas de cambio con las que soñaba esa generación.

Para el hijo de un hogar de profesionales de clase media, identificado con la camiseta radical, el peronismo olía a autoritarismo.

Pero tras atravesar la última dictadura, la caída del socialismo real, el tsunami neoliberal y la fractura del 2001, la añeja antinomia se ha diluido. En ambas fuerzas siempre hubo dirigentes a favor y en contra de los intereses populares.

"El antiperonismo atrasa", suele decir Moreau.

Aunque la camiseta todavía pesa, la sociedad comienza a parecerse más a la que imaginó Kirchner cuando intentó la transversalidad y de la cual debió retroceder para preservar poder.

El santacruceño intentó reunir consenso sin golpearse el pecho como los viejos peronistas, ni apelar al folklore o a la iconografía clásica. Decidió hacer lo mejor del peronismo: empleo, redistribución, consumo, desarrollo e inclusión. Y le sumó mayor apego a la institucionalidad, lo cual le permitió captar sectores progresistas.



Kirchner advirtió tempranamente que la Argentina se encamina hacia dos nuevos polos ideológicos: centroizquierda y centroderecha. Lo popular y lo antipopular. Lo nacional y lo antinacional. "Lo que define la pertenencia no es un color ni la ficha de afiliación partidaria", dijo Cristina al cerrar el congreso radical.

Allí rechazó la hipótesis de "fin de ciclo" que agitan quienes pretenden la reposición conservadora. Para Cristina, el "fin de ciclo" se produjo con la fractura de 2001, originada en el colapso del modelo neoliberal. La Argentina parece haber comenzado a vivir un nuevo ciclo político en el cual un radical y un peronista pueden andar juntos la historia, si acuerdan en la defensa de los intereses nacionales y populares.

(Tiempo Argentino, domingo 19 de abril de 2015)

ARGENTINA / Milani y el pensamiento colonizado / Escribe: Ricardo Arriagada






1 - "Que César Milani sólo continúe en su cargo si se comprueba que no tuvo participación en ningún crimen de lesa humanidad", dice el documento que leyó Estela y está bien.

Si hay denuncias contra Milani deben ser investigadas.

Lo que no corresponde es pedirle que renuncie sólo porque a un sector de la izquierda o el centroizquierda o cómo se llame le parezca que así debe ser.

2 – Milani carga con una característica que lo hace insoportable para eso que llamamos la izquierda clásica: es nacionalista. Es decir para ellos es facho.

Porque para las binarias categorías de análisis del pensamiento colonizado si se es nacionalista se es facista, aunque hablemos de Artigas, Zapata o Torrijos.

Además, es industrialista y latinoamericanista.

Además, se reunió con Hebe y la ponderó.

Además, es el Jefe del Ejército de un Gobierno Nacional y Popular.

Uf. Demasiado.



3 – Carga con otro problema Milani.

Es oficial del Arma de Ingenieros, la más pequeña del Ejército.

Si fuera de Caballería y se llamara Cáceres Monié o Lanusse, el establishment no lo trataría como lo trata.

De ninguna manera.

Tomemos nota de algo: JAMÁS La Nación cuestionó a un oficial superior por cuestiones de derechos humanos.

JAMÁS.

Milani es el primero.

Se saltearon todo el genocidio.

4 – Totalmente sueltos de cuerpo, además, piden la renuncia de Milani personas que desfilaron el 18 de febrero pasado casi que canonizando a uno de los personajes más corruptos que haya dado nuestro sistema judicial.

No sólo eso, desfilaron al lado de gente como Pando, el fiscal Lijo o – en Mar del Plata – Hooft, Freijo y Pampillón.

Sí, sí, yo pensé lo mismo: no tienen vergüenza.

5 – Obviamente, el propósito real es inconfesable.

Pues no les importan seriamente Milani o Nisman sino tener con qué limar a Cristina.

Eso es todo.

No hay otra cosa.

Ya sea porque el Gobierno les hace perder plata, ya sea porque los va a meter en cana o les va a cerrar el boliche o – como en el caso de Libres del Sur – les cerró la canilla y tienen que ir a laburar.

Por lo que sea.



6 - Tomo como propio el análisis de un amigo.

El hombre dice que si hay ballotage los que hicieron la otra plaza, votarán a Macri.

Y yo creo que está en lo cierto.

(Espacio CARTA ABIERTA, 24/03/2015)

HISTORIA / La rebelión de los judíos / Escribe: Elina Malamud






La primera Gran Guerra había terminado. Las potencias occidentales reacomodaban las fronteras de Europa, se repartían el Oriente ganado al Imperio Otomano y calculaban las reparaciones que exigirían a los vencidos, mientras relojeaban con ojos cautos los grupúsculos armados que se resistían a entregar las armas y que fueron el germen de las repúblicas nacionalistas surgidas en los años veinte al costado oeste de la nueva Rusia.

Fue en esa época que Cyril Zeldman y su marido, Abraham Anilevich, llegaron desde Galitzia a Varsovia, con la mala suerte de que Cyril enfermó de tuberculosis. Así que, por recomendación de su médico, se mudaron a Wyszkow (pronúncielo como pueda), donde los pinos de los bosques cercanos ayudarían a su curación. Y allí vino a nacer, en algún momento de 1919, su hijo Mordejai Anilevich, un niñito flacucho y enclenque, quizá un tantito orejudo aunque nadie mencione el detalle. A la llegada de cada verano Mordejai hundiría, tal vez con delicia, los pies en la suave y fresca caricia de la alfombra de agujas verdes que los pinos dejaban caer en el suelo. Todavía no alcanzaba a oír la barahúnda trágica que produciría en la plaza del mercado cercana uno de los primeros grupos de judíos asesinados por los alemanes, en septiembre de 1939.



De vuelta a Varsovia, los tiempos convulsos y las escaseces económicas que siempre favorecen la xenofobia y la discriminación, la persecución, la confiscación y la expulsión, eran la moneda corriente con la que convivían las minorías en Europa, toda Europa, pero a fines del siglo XIX y durante el XX se hicieron especialmente notables en el Este. La reacción de los judíos más jóvenes fue unirse a organizaciones que resguardaran sus derechos, les permitieran eventualmente defenderse de agresiones aisladas y pogroms o, finalmente, concretar el sueño de migrar a Palestina, proyecto de compleja raigambre, motorizado por intereses entremezclados hacia fines de los ochocientos.

Mordejai Anilevich empezó uniéndose a Betar, la organización sionista fundada por Vladimir Jabotinsky bajo la admonición de Joseph Trumpeldor –voluntario del ejército ruso en la guerra contra Japón y rancio colaborador del ejército inglés en Palestina– quienes fueron, junto con Menajem Beguin, los verdaderos vencedores en la construcción del Estado de Israel, el origen de la derecha sionista. Pero pronto entendió que ese no era su lugar, por lo que decidió integrarse a los judíos socialistas de Hashomer Hatzair, en hebreo “el guardián de la colina”. Ellos lo vieron crecer como líder cuando avanzaban los años treinta, ya convertido en un muchachón fuerte y atrevido, decidido y atlético según lo pintan la mayoría de los escritos que circulan sobre su vida, en general profundamente pro sionistas y rabiosamente antisoviéticos.

Y llegó el año 1939... La primera intención de Mordejai Anilevich ante la invasión nazi fue buscar alguna forma de salvación para su gente, ante la imposibilidad evidente de que el ejército polaco la detuviera. De manera que se dirigió con un grupo de compañeros hacia Rumania para abrir una vía por la que pudieran escapar a Palestina. Vano intento. Ya todos los caminos estaban cerrados para los judíos. Retornarían al ghetto.

Nacida en el norte de la península itálica, la palabra ghetto podría ser, entre tantas otras opciones, una reducción del borghetto, el pequeño burgo, el barrio de la ciudad donde se recluía a los judíos, cuyas puertas se cerraban de noche, especialmente a partir del siglo XVI cuando empezaron a llegar en masa, expulsados de España y de los territorios que Aragón dominaba en el sur de Italia. La segunda Gran Guerra le agregaría evocaciones diferentes. Cuando los alemanes llegaron a Varsovia revivieron la antigua idea del ghetto.



En medio de la tragedia, el submundo de la supervivencia hacía espacio al desarrollo de las más pequeñas o más profundas miserias humanas de los que sólo vivían el presente de una salvación diaria comerciando desde una papa hasta la vida de los otros, al precio de su propia dignidad. El Consejo Judío, los policías judíos que por un lado harían la vista gorda ante los cotidianos subterfugios que permitían la supervivencia, por el otro se dedicarían a cazar incautos para cumplir con la cuota de piezas humanas que debían entregar en el Umschlagplatz, primera estación en el camino al campo de exterminio de Treblinka, malandanza que les permitía un día más en el mundo de los vivos y el olvido intencional de la inevitable realidad de que todos, y ellos mismos, estaban destinados a dejar de ser. Ya había quedado claro que quien no moría en la calle por una bala o por hambre terminaba en los campos de la muerte.

Mordejai Anilevich y su novia, Mila Fuchrer, en cambio, volvieron a Varsovia expresamente para quedarse en el ghetto. Iban a instalar la idea de resistir en grupo, sin dejar de estudiar y aprender, alegando en publicaciones clandestinas, negándose a responder a los llamados para presentarse a trabajar. A resistir por las armas, manteniendo el contacto con otros grupos insurgentes, que los hubo en esa larga guerra. Llamó a recluirse en escondrijos, en bunkers, en cloacas. Después de la deportación masiva de 1942 se unieron al grupo judío de combate conocido como ZOB, la Organizacja Bojowa. Cuando en enero de 1943 los alemanes intentaron un nuevo traslado de 30.000 judíos del ghetto, los guerrilleros salieron de sus bunkers, se mezclaron con el rebaño y atacaron a los alemanes empuñando las ralas armas que les había provisto la resistencia polaca, rescatando a varios miles que pudieron huir. Era un triunfo magro, pero se trataba de la lucha que daba sentido a lo que les quedaba por vivir.

Yo nunca pensé en dedicarme a la historia de la Europa Oriental ni en ser referente de la cultura judía porque me crié en un barrio de Avellaneda, jugando en la calle con mis amigos de la cuadra, hijos y nietos de gallegos, tanos y catalanes, también de algún judío ruso o polaco y junto a mi vecina armenia, a quien recuerdo contándome en su media lengua, con ojos todavía cuajados de espanto, cómo había sido el primer aniquilamiento programado del siglo XX, que su pueblo sufrió a manos de los turcos –y cuyos cien años se recuerdan también en este mes de abril– mientras juntaba las hojas más tiernas de la parra que crecía en el patio de mi casa para cocinar su tolma. Pero un día descubrí que en la misma fecha en que yo celebraba mi fiesta de cumpleaños el mundo de la posguerra recordaba a Mordejai Anilevich liderando a los judíos del Ghetto de Varsovia en su rebelión desesperada.

El 19 de abril, había sido noche de Pesaj, de Pascua judía, en el año 1943. Ese día los alemanes prepararon su furioso contraataque, la última deportación de los 30.000 judíos –de los quizá 400.000 que habían sabido ser– que aún quedaban en las calles semivacías del ghetto, pero se encontraron con la fiera resistencia de la guerrilla urbana judía que atacaba desde los bunkers y desde las casas donde ya no vivía nadie, hasta que los invasores decidieron incendiar los edificios y ya los combatientes no tuvieron escape. Por eso, cada celebración de mi cumpleaños convive, lado a lado, con la rememoración del levantamiento y no puedo dejar de rendirles mi homenaje público o privado. Después, el 8 de mayo de aquel año, murieron en su refugio de la calle Mila 18, diz que suicidados, Mordejai Anilevich, Mila Fuchrer y otros líderes de la ZOB. El 16 de mayo ya todo había terminado...



En un extracto de la que se supone su última carta, dice el joven Mordejai Anilevich, que sólo tenía en ese momento veinticuatro años: “Es imposible poner en palabras lo que hemos pasado. Una cosa es clara, lo que aconteció excedió nuestros sueños más osados. Es imposible describir las condiciones en que viven los judíos del ghetto. Sólo unos pocos podrían mantenerse firmes. El resto morirá tarde o temprano. Su destino está decidido”. “Gracias a nuestro transmisor escuchamos un maravilloso reportaje sobre nuestro combate en la radio Shavit. El ser recordados más allá de las murallas del ghetto nos alienta en la lucha. Que la paz sea contigo, amigo. Quizá nos volvamos a encontrar.”

Al rescatar esta historia no dudo de que también estarán conmemorando este 19 de abril los otros judíos, los sobrevivientes vergonzantes de las matanzas de la Segunda Guerra: Benjamin Netanyahu, Avigdor Lieberman y esa sociedad que mayoritariamente les renueva el poder, todos ellos negadores del genocidio palestino; Paul Singer y la bandada híbrida de halcones y buitres que lo acompaña; el pobre desgraciado de Alberto Nisman, sucumbiendo a sus veleidades y toda la cohorte de banqueros, empresarios y altos cargos de nuestras instituciones republicanas, judíos y gentiles, que cada año vienen a sentarse sobre los escombros de la AMIA y de la Embajada de Israel, con la esperanza de alargar infinitamente los tiempos de la Justicia.

(Página 12, domingo 19 de abril de 2015)

CANCION / Cuarteto Zupay: Te quiero






El Cuarteto Zupay o simplemente los Zupay, fue un grupo de música popular argentina creado en Buenos Aires en 1966, que se mantuvo activo hasta 1991. Los miembros fundadores fueron los hermanos Pedro Pablo García Caffi (barítono) y Juan José García Caffi (primer tenor), Eduardo Vittar Smith (bajo) y Aníbal López Monteiro (segundo tenor).

Con el paso de los años la composición del grupo fue cambiando, con excepción de Pedro Pablo García Caffi, titular del nombre del grupo, que permaneció hasta su disolución. Otros miembros fueron Eduardo Cogorno (barítono), Rubén Verna (tenor), Horacio Aragona (tenor), Gabriel Bobrow (tenor), Javier Zentner (bajo) y Marcelo Díaz (barítono). Desde 1981 hasta la disolución del cuarteto en 1991, la formación fue Pedro Pablo García Caffi, Eduardo Vittar Smith, Rubén Verna y Gabriel Bobrow.

Con un estilo apoyado en el trabajo vocal, el Cuarteto Zupay buscó desde un principio superar la fractura entre folklore y tango, así como desarrollar sonoridades y temáticas nuevas capaces de atraer a los jóvenes hacia un estilo que denominaron música popular argentina (MPA).

Entre los temas incorporados a su repertorio se destacan la Marcha de San Lorenzo, Zamba del nuevo día, Chiquilín de Bachín, Si Buenos Aires no fuera así, Jacinto Chiclana, Canción de cuna para un gobernante, Oración a la Justicia, Como la cigarra, Te quiero, Ojalá, etc. Su autor preferido fue María Elena Walsh, cuyas canciones íntegraron casi todos los álbumes que editaron y tres de ellos en exclusividad.



VIDEO / Cristina habla ante la CELAC en CUBA






Latinoamérica, martes 28 de enero de 2014: La integración no debe ser un tema de agenda sino una política de Estado.

Durante su discurso en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, aseguró que la integración de los pueblos de América Latina y el Caribe son el camino a grandes logros sociales y culturales.

La presidente de Argentina, Cristina Fernández, expresó que uno de los grandes compromisos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), es construir una agenda que sea un frente a la burocracia política que aún persiste en muchos países de América Latina y el Caribe.

La presidente de Argentina, Cristina Fernández, expresó este martes que uno de los grandes compromisos de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), es construir una agenda que sea un frente a la burocracia política que aún persiste en muchos países de América Latina y el Caribe.

Durante su discurso en la II Cumbre de la Celac en La Habana (capital), la mandataria argentina aseguró que el bloque regional no debe convertirse en un organismo multilateral como existen en otras naciones del mundo, sino hacer la diferencia.

"Debemos trabajar para lograr resolver los problemas que afectan a nuestros países", expresó la presidenta. Añadió que fortalecer la integración regional forma parte de las funciones de los Gobierno progresistas.

Sostuvo que la mayor fortaleza de América Latina son los recursos naturales y el esfuerzo de los Gobiernos por reforzar el crecimiento de sus pueblo. "Vamos a trabajar todos juntos para dar frente a los males que asechan al crecimiento y la integración de todos los que están sentados en esta cumbre", dijo.

La mandataria argentina pidió también que se analice cuál es la relación que está construyendo la Celac con otros bloques del mundo. "Los intereses no son buenos o malos, estas decisiones deben evaluarse sin prejuicios, sopesar y analizar qué es lo que nos conviene como región".

"Tenemos un mercado de 600 millones de habitantes, por eso debemos pensar en que nuestras materias primas tengan valor agregado".

Fernández se refirió a "industrializar la ruralidad, debemos invertir en investigación, desarrollo y educación para que nuestra producción pueda tener un valor agregado clave para la exportación".

"Nadie debe sentirse superior en América Latina, debemos consideras que todos somos iguales en este proceso de integración".

La Presidente reiteró que se debe construir una agenda clara y concreta de integración. "Si hemos llegado a esto en los últimos 10 años, con tantos obstáculos, creo que podemos lograr los objetivos planteados".



MENDOZA / Ensayo sobre la zurdera / Escribe: Ricardo Nasif






Una derecha dominante ha dicho que está científicamente comprobado que la tendencia a la derecha es mayoría. Que desde siempre 9 de cada 10 personas han tenido mayor énfasis en su lateralidad diestra. Que hay una inclinación natural, ínsita a la condición humana e irreversible. Que lo normal –la norma- es ser derecho, que la irregularidad –la anomalía- es no serlo. Que la rareza zurda confirma la regla. Que la minoría es lo siniestro.

Los arqueólogos han encontrado pinturas rupestres en grutas antiguas con representaciones de cazadores empuñando el arco y la flecha con la mano izquierda. Sin embargo, inexpertos investigadores sospechan que aquellos prehistóricos estaban siendo perseguidos por otros cazadores derechos, lo que ya evidenciaría la conducta primitiva de terminar con el zurdo.




El Libro de Los Jueces del Antiguo Testamento habla de un ejército de setecientos zurdos de élite -tan diestros ellos- “que podían con su honda dar en el blanco con una piedra sin errar un cabello”, sin embargo la Biblia le da la derecha a los derechos: contiene cerca de cien referencias favorables sobre la diestra y veinticinco desfavorables sobre la izquierda. Aunque la mano hereje del Diego contra los ingleses haya blasfemado el orden teologal y tendenciosas interpretaciones pretendan mostrar a Jesús como el primer zurdo, Él está sentado a la derecha de Dios y a la diestra del Padre estarán los que heredarán el reino de los cielos. Adivinen: ¿dónde estaba ubicado el ladrón malo cuando lo crucificaron a Cristo?; sí, a la izquierda y de ahí derechito al infierno.

Con la mano derecha se bendice, con la derecha se persigna, con la derecha deben haber dado fuego los inquisidores medievales a una minoría de zurdos considerados endemoniados, quienes ardieron como muñecos de papel y siguen quemándose en la infinita hoguera del innombrable ángel izquierdo.

El bastón de mando se toma con la diestra y el hombro derecho es el que sostiene la banda presidencial -salvo que uno sea un subversivo bandeado a la siniestra como Hugo Chávez o Nicolás Maduro-. Los soldados antiguos cortaban cabezas, brazos, piernas, clavaban corazones y otras vísceras empuñando la espada con la derecha. Las filas del ejército romano, por ejemplo, estaban vedadas a los zurdos y sus soldados saludaban con el brazo derecho en alto, usanza que siglos más tardes heredarían los fascistas.

La virilidad también es de derecha, sostiene una mayoría diestra. Cuanto más largo sea el dedo anular respecto al dedo índice de la mano derecha, más largo es el pene, afirma un estudio realizado por un equipo de urólogos coreanos. Los machos son diestros: ser zurdo es más frecuente entre las personas homosexuales, dice una investigación de unos canadienses de la Universidad de Toronto.



A nadie se le ocurriría sellar un acuerdo con un apretón de manos izquierdas. Solo la zurda es la que cruza los dedos traidores cuando las derechas fieles se estrechan en un compromiso. Para el tradicional monopolio intelectual de derecha es más frecuente que los zurdos violen el orden natural, los pactos y el derecho. Ya lo decía el criminólogo Cesare Lombroso en el siglo XIX: "Lo que está claro es que los criminales son más a menudo zurdos que diestros (…) No sueño con decir que todos los zurdos son malvados, pero sí que ser zurdo, unido con otros muchos rasgos, puede contribuir a conformar uno de los peores personajes de la especie".

La cultura predominante de derecha en el mundo ha logrado que, por ejemplo, en Japón hasta hace algunos años, la zurdera de la mujer haya sido motivo suficiente de divorcio, que en Nueva Guinea los nativos hayan creído que si tocan con el dedo pulgar izquierdo un vaso se envenena su contenido, que las mujeres maoríes sacudan sus vestimenta matrimonial sólo con la derecha para no profanarlas y evitar la muerte, que en Níger esté prohibido a las cocineras preparar los alimentos con la mano tonta, que el clan de Mirtha Legrand ubique en sus almuerzos a los invitados más importantes a la derecha de la matriarca anfitriona, mientras ésta anuncia féretros vacíos o la avanzada del zurdaje.

Los diccionarios son de la derechosa clase dominante, aquí y en la China. Para la Real Academia Española lo derecho es recto, justo legítimo, fundado, cierto, razonable. En alemán, holandés, francés e inglés la derecha está asociada a la autoridad, a lo justo y lo correcto. Contrariamente, la palabra zurdo en portugués se la vincula con lo ruin, lo vil y lo sucio y en chino mandarín significa descuerdo o impropio.

En suma: para la mayoría derecha la izquierda es maldita, despreciable por naturaleza. Por eso los zurdos desde tiempos ancestrales han sido considerados seres inferiores, deficientes, enfermos, locos, poseídos por el demonio, criminales, sin derechos. Están definitivamente jodidos, de ahí el intento consuetudinario y vano de derechizarlos. Hasta no hace mucho en las escuelas se les golpeaba con una regla o un puntero sobre la mano izquierda cuando intentaban utilizarla o se les ataba la mano hábil para evitar que crecieran con la aborrecible costumbre de escribir con la zurda.

Pero el abzurdaje mayor -si cabe el término- es la costumbre de la derechización política voluntaria de algunos izquierdistas. Para el brasilero Frei Betto, ser de izquierdas es optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia, considerar una aberración la desigualdad social. Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás. Ser izquierdista, en cambio, es quedar enfrentado al poder burgués hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude; si llora, él se entristece; si cambia de opinión, él rápidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actual correlación de fuerzas… El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo, dice Frei Betto.



Parece que la certeza es de derecha, la izquierda más bien problematiza. ¿No será entonces un simplismo de derecha suponer que la izquierda -en singular- es sólo el otro, el desviado, el motejado con desdén como trosko, el de la cita permanente a Marx, el de la remera del Che y de los trapos púrpuras? En esta hora de definiciones en Argentina, ¿no ha llegado ya el momento de que, sin pruritos, el kirchnerismo se asuma en la vereda de la zurda real, de la única propuesta nacional y popular que trasforma la realidad concreta, enfrentando a la derecha conservadora?

Me subo al tren de la crítica de Frei Betto hacia el izquierdismo ajeno y propio, pero no cuenten conmigo para incinerar a la izquierda, ni para demonizar ni bastardear la zurdera. En las izquierdas latinoamericanas -en plural- también estamos nosotros.

(www.la5tapata.net)

ARGENTINA / “Los porteños no son de derecha ni macristas” / Escribe: Nicolás Lantos






Sobre el escritorio de Mariano Recalde hay tres teléfonos celulares, conectados a sus respectivos cargadores, una notebook cerrada, algunos papeles. A su espalda, retratos de Juan Perón, Evita y Néstor Kirchner. El presidente de Aerolíneas Argentinas y precandidato a jefe de Gobierno porteño por el Frente para la Victoria recibe en su despacho a Página/12 durante un alto en sus actividades, que ayer incluyeron una recorrida por el barrio de Lugano. Según explica, la campaña se construye “sobre la marcha”: se enteró de su postulación un día antes del cierre de listas. “Me llamó Juan Cabandié y me dijo que estaba con Máximo y que se había decidido que yo iba a ser precandidato. Al día siguiente presentamos las listas y desde ahí nos pusimos a trabajar en la campaña”, recuerda.

–Para el peronismo, en la Ciudad, la candidatura a jefe de Gobierno muchas veces fue más un peso que un premio...
–Yo lo vivo con mucho entusiasmo, me gratifica mucho poder representar este proyecto en la Ciudad. Y la verdad es que nunca les esquivé a los desafíos que a priori parecían difíciles. También parecía difícil hacerse cargo de Aerolíneas. No siempre le ha sido esquiva la Ciudad al peronismo. Cuando tuvimos la posibilidad de transmitir bien y explicar bien nuestra propuesta, cuando pudimos sobreponernos al bombardeo mediático, como fue en 2011 en la elección presidencial, ganó el kirchnerismo. Los porteños no son de derecha ni son macristas ni son esquivos al kirchnerismo. Ya nos votaron y nos pueden volver a votar.



–¿Por qué después de tantos años el PRO sigue teniendo el apoyo del votante porteño?
–El PRO tuvo la ventaja de gobernar una ciudad en un país que crece, que derrama bienestar en todas las provincias y en la Ciudad de Buenos Aires también. La gente tiene trabajo, tiene mejores salarios, tiene la cobertura del Estado nacional a través de las políticas sociales y las políticas económicas de este gobierno. Eso a veces confunde y como el PRO tiene una política de maquillar mucho la ciudad, de invertir mucho en las apariencias, hay cosas que pueden parecer bonitas pero cuando uno raspa un poco encuentra los problemas.

–Su trabajo al frente de Aerolíneas Argentinas ha sido muy cuestionado. ¿Teme que eso lo perjudique en la campaña?
–No, porque tomamos una empresa que estaba como está la Ciudad de Buenos Aires hoy: con déficit, desordenada, sin gestión. Macri en ese sentido es como Marsans. Nosotros queremos gobernar la Ciudad para ordenarla y ponerla a funcionar como lo hicimos con Aerolíneas Argentinas: una empresa moderna, cómoda, con buen servicio, con cada vez más gente adentro, y con sus cuentas en orden.

–La oposición denuncia que las cuentas no están en orden.
–Este trimestre después de todos estos años volvió Aerolíneas a tener superávit durante un trimestre entero.

–¿Entonces no se “pierde” un millón de pesos por día?
–No sólo no se pierde sino que lo que invierte el Estado para sostener este servicio tan importante es cada vez menos. Cuando los privados abandonaron la empresa y el Estado se tuvo que hacer cargo, tenía que invertir el 0,73 por ciento del Presupuesto para salvarla. En la última Ley de Presupuesto la partida destinada a Aerolíneas es de 0,19, es decir que se ha achicado. Con toda la gente adentro, con una empresa cada vez más fuerte y dando un servicio cada vez mejor.

–Usted es dirigente de La Cámpora y también preside el congreso del PJ porteño. Hasta hace un tiempo ambos espacios parecían antinómicos. ¿Cambió la relación o la percepción que se tiene de ella?
–Sobre La Cámpora todo el mundo tenía percepciones que, a medida que nos va conociendo, van cambiando. Si no fijate lo que pasaba con Máximo. Todos tenían una imagen de Máximo que no tenía nada que ver con lo que mostró. Con La Cámpora pasa lo mismo. Construyen una imagen sobre los pibes, sobre la organización, que después cuando uno los confrontan directamente con la realidad es totalmente distinta.

–¿Por qué no salieron a mostrar eso antes, entonces?
–Yo creo que fue una decisión sana, sobre todo por experiencias anteriores que iban en el sentido contrario. La decisión de empezar a construir desde el territorio, desde la gestión, y después salir a mostrar. Y no empezar a construir desde los medios de comunicación y que el principal lugar de militancia sea un set o un estudio.

–¿Le gustaría que Máximo sea candidato?
–A nosotros nos encanta ver a Máximo en público, porque cada vez que aparece y cuenta qué es lo que piensa y qué es lo que cree sobre la Argentina transmite muchas ideas muy piolas y una confianza y una esperanza y una proyección para el kirchnerismo que para nosotros es una garantía. Entonces sí, nos gusta verlo cada vez más presente, si fuera posible en una boleta y si no donde él decida estar.



–¿Y cómo la ve a la Presidenta?
–Yo la veo en la política. La veo como una conductora de este movimiento político más allá de su investidura presidencial. No me la imagino en otro lugar.

–¿Cree que puede ser candidata a algún cargo este año?
–Sobre eso ya no me animo a opinar.

–¿Puede perjudicar al Frente para la Victoria en la Ciudad que haya siete precandidaturas a jefe de Gobierno diferentes?
–Yo creo que todos son compañeros que pueden representar al Frente para la Victoria en la Ciudad. Cada uno tiene su trayectoria, su origen. El que mejor nos represente será el que tenga más votos. No es que uno sea mejor que otro: el mejor es el que recibe más votos.

–¿En agosto también?
–También, dentro del Frente para la Victoria el mejor candidato va a ser el más votado. No tengo ninguna preferencia por ninguno de los que en este momento se proponen como posibles precandidatos.

–¿Cree que sería bueno para el Frente para la Victoria contar con un precandidato de La Cámpora en las PASO?
–La estrategia electoral a nivel nacional tiene ribetes, información, datos que yo no manejo y por lo tanto no soy quién para decir qué conviene.

–¿A usted qué le gustaría?
–A mí me gustaría que gane el Frente para la Victoria y que continúe este proyecto político. ¿Cuál es la mejor estrategia y el mejor candidato? Eso lo sabe la Presidenta.

(Página 12, domingo 19 de abril de 2015)

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