MENDOZA / Centro de comando / Escribe: Carlos Almenara






La configuración que se ha dado el sistema político argentino supone un conflicto principal: de un lado el gobierno nacional, con sus definiciones estratégicas, con sus alianzas en el marco internacional, con su agenda nacional, con problemas a enfrentar; por otro oposiciones disímiles pero articuladas por un centro de comando.

El centro de comando es por sí un centro más decisivo que las fuerzas que “oficialmente” integran el sistema de partidos argentino. Es decir, el grupo Clarín, el centro de comando, tiene más recursos, poder, inteligencia que cualquiera de los partidos que se ponen a su servicio (aún todos sumados). Ambos creen que se necesitan. Quizá no sea así, pero parecen creerlo.


Clarín tiene jueces amigos y jueces extorsionables[i], tiene políticos, funcionarios, tiene mucha plata, tiene pantallas por doquier, tiene radios por doquier, tiene papel, tiene internet, tiene telemarketers[ii]. Tiene mucho más. Los partidos y dirigentes tienen la posibilidad de armar listas electorales y cierta gimnasia al respecto. Los partidos y dirigentes tienen tan baja autoestima que piensan que no podrán gobernar nunca si antes Clarín no les hace el laburo sucio de voltear a Cristina. Es la única forma en que se imaginan un proyecto de poder viable. Por supuesto que no es poder para ellos sino para Clarín. Clarín por su lado probablemente crea que no puede hacer un partido político. Si sigue obteniendo estos resultados con sus monigotes quizá finalmente lo haga.

Jaroslavsky estaba equivocado cuando decía que “Clarín ataca como partido político y se defiende con la libertad de prensa”. Clarín fue un partido político hasta el ’82, el MID, ya antes era también una dictadura, luego llegó a ser no uno sino todos los partidos políticos, el discurso único que resume lo admisible por la democracia argentina. Ahora no lo es, hay una tendencia que se le escapa y justo está gobernando el país.

Están como locos. Desbocados con Boudou. El juez, su juez, Lijo, lo procesó. La mersa opositora genuflexa se entrega a su estrategia golpista.

Ojo, no es que nadie se chupe el dedo, nadie espera que los opositores no aprovechen sus oportunidades ni carezcan de un proyecto de poder. Al contrario, tener un proyecto de poder supone no regalarse a Clarín.


El grupo genocida, Clarín, cuyo abogado Gabriel Cavallo es cuñado de Lijo, tiene poder no sólo sobre Lijo, al que le marca la letra y los tiempos, por ejemplo procesar a Boudou un viernes a las 22 hs. También tiene poder para bloquear la causa por delitos de lesa humanidad cuando se robaron Papel Prensa.

Es impresionante la ofensiva golpista del grupo. Ver cómo TN aprieta a los distintos políticos y cómo mantienen, reciclan y arman títulos, “noticias” y zócalos es una clase práctica de técnicas de golpe blando.

El ataque de Clarín es un ataque sistemático a la población. Los políticos opositores que sirven de claqué a este grupo mediático carecen de visión estratégica. Hay que recordarlos porque en este caso se impondrá la verdad. Es imposible que Clarín pueda volver a gobernar la Argentina y cualquiera que crea que puede usar “ayuda” de Clarín terminará descartado y repudiado universalmente.

No hay un lugar neutro para los “bienpensantes”. El único lugar para un bienpensante es el de apostar a la posibilidad de construir un país donde no mande Clarín. Aún estamos lejos de él, pero llegará.

[i] Cuando los representantes del gobierno argentino lograron entrar al edificio de Papel Prensa SA descubrieron una oficina que hacía inteligencia y apretaba jueces.

[ii] Como los de la agencia CS, de Carlos Souto que se supo estaban contratados para llamar a radios, comentar diarios, etc., con comentarios lo más agresivos posibles contra el gobierno nacional.

ARGENTINA / Presencia de Europa entre nosotros / Escribe: Edgardo Mocca






Es notable la ausencia de una mirada sobre el mundo que caracteriza a la derecha mediático-política argentina. La cuestión aparece segmentada y tabicada en la información y en el comentario: es materia de crónicas inevitablemente encargadas a las secciones internacionales y reservadas a especialistas del género. La consecuencia es un empobrecimiento sistemático, nada casual, de la discusión sobre nuestra realidad y nuestro futuro político.


Un caso particularmente demostrativo de esta operación es la muy escasa repercusión de las últimas elecciones parlamentarias europeas del pasado 25 de mayo en la información y el debate político local. Lo que ha ocurrido en Europa no se quiere ver. No hay forma de predicar exitosamente la perspectiva de la “nueva Argentina”, por fin desembarazada de populismos estatistas y nacionalistas propios de otra época, mientras se analiza el derrumbe electoral de los partidos tradicionales de ese continente, el avance espectacular de la ultraderecha y el nacimiento de nuevos espacios de izquierda alternativos a una socialdemocracia desprestigiada y muy comprometida con la crisis. Las elecciones europeas nos muestran dramáticamente un signo central de la época: la crisis de las democracias parlamentarias colonizadas por el mundo de los grandes negocios e incapaces de escenificar políticamente la lucha entre alternativas efectivamente diferentes hacia el futuro.

No toda la derecha mundial hace silencio. Vargas Llosa publicó en el diario español El País, pocos días después de los comicios, una nota cuyo estado de ánimo está en el título: “Decadencia de Occidente”. Antes de reseñar con tono apocalíptico los resultados del voto europeo, el escritor peruano pronuncia un juicio rotundo y desesperado: “El mundo ha cambiado ya mucho más de lo que creíamos y la decadencia de Occidente, tantas veces pronosticada en la historia por intelectuales sibilinos y amantes de las catástrofes, ha pasado por fin a ser una realidad de nuestros días”. Las dos caras de la decadencia son el retroceso de la integración europea asediado por populistas de derecha y de ultraizquierda (curiosa y manipuladora denominación para experiencias populares como la del Siriza griego y el Podemos de España) y el “ensimismamiento” de Estados Unidos, que el autor detecta en la abstención de intervenir militarmente en Siria y otros países y atribuye a que la presión popular en ese país aconseja la renuncia a sus “responsabilidades mundiales”. No es una voz menor la que se alza con desesperación ante los cambios en el mundo, sino la de uno de los más visibles y resonantes voceros de la derecha liberal en el mundo. Hay algo, sin embargo, en lo que Vargas Llosa acompaña a la derecha intelectual y política global: es el modo en que renuncia a cualquier explicación consistente de la crisis. La situación económica y social europea parece no tener historia, ni causas, ni actores protagónicos; parece una catástrofe natural que es aprovechada por el populismo malvado y el nacionalismo ignorante. Mucho más actual y sugerente suele ser la intervención del papa Francisco en estos temas, cuando pone en el centro de la tormenta al capitalismo, su culto al dinero y el correlativo “descarte” de masas de millones de seres humanos.

La experiencia europea merece ser rescatada de la oscuridad y el silencio interesado de nuestra derecha. Nos habla profunda y sabiamente a los argentinos. Echa luz sobre la naturaleza, la dinámica y la perspectiva de nuestras luchas políticas. Nos revela sus aspectos estructurales cuidadosamente escamoteados por la espectacularidad y el escándalo mediático. Europa es hoy el centro de un episodio fundamental de la crisis que recorre el capitalismo global. Una crisis que no es coyuntural ni pasajera y cuyo corazón es la actual incompatibilidad de las formas y escalas de reproducción del gran capital con el mantenimiento de una vida digna para crecientes masas de personas. Es la más profunda crisis del tipo de capitalismo –especulativo, desterritorializado y ampliamente autónomo de la demanda social– surgido a fines de los años setenta y que se presentaría al mundo con el pomposo título de globalización.


Es una crisis que está inscripta en la propia experiencia de los argentinos, que vivimos uno de sus capítulos más brutales en aquel diciembre del corralito, el estallido social y el derrumbe político. Sabemos mucho de endeudamientos colosales, de ajustes estructurales, de blindajes y megacanjes. No casualmente el conflicto judicial con los fondos buitres se ha convertido en un leading case para el mundo desarrollado: no faltan capitalistas lúcidos que temen que un fallo desfavorable pueda conformar un antecedente legal para las reestructuraciones que sucedan a los defaults de países europeos que muchos consideran inevitables. Claro que siempre es posible que, en la práctica, las reglas de juego sean descaradamente distintas según el volumen de cada país, como suele suceder. Nuestro país, entre otros de la región, ha ensayado fórmulas heterodoxas de actuación ante la crisis; toda la pirotecnia de los “especialistas” sobre la necesidad de “abrirnos al mundo”, “achicar el gasto” y “liberar la economía” no es más que la forma propagandística de la presión a favor del regreso de la ortodoxia y el cierre de la experiencia iniciada hace más de una década. Es, no casualmente, un conflicto parecido al que se desarrolla en otros países de la región.

Ahora bien, además de la existencia de lazos imposibles de negar en la naturaleza económica de la crisis que recorre el mundo con creciente velocidad, es necesario pensar en la comunidad de los rasgos políticos del proceso. En ese punto es, quizás, donde la experiencia europea trae sugerencias más interesantes. Hace poco, un documento empresario argentino (que incluía firmas falsas) hacía una serie de propuestas económicas fácilmente atribuibles al enfoque ortodoxo: menos intervención del Estado, menos impuestos al capital, plena libertad de mercado y todo lo que ya se sabe. No estaba en lo económico la originalidad del paper sino en su fórmula política. Esta consistía en la posibilidad de que ese programa de salvación pudiera ser aplicado por gobiernos de “distinto signo ideológico”; y para que no quedaran dudas agregaban los declarantes “como se hace en la mayor parte del mundo”. Hablando claramente, los gobiernos pueden ser de cualquier signo, lo que no puede ser de cualquier signo es la política. A la política la sobredeterminan las verdades sagradas de la ciencia económica: ellas son –en un curioso regreso al marxismo escolástico– la base sobre la que descansa la superestructura política. Ese es el núcleo duro de las apelaciones a los grandes consensos, al abandono de los enfrentamientos estériles y otros lugares comunes que usan generosamente los portavoces de los grupos económicos concentrados en el campo mediático y político. Eso es lo que significa la “nueva Argentina” cuyo advenimiento le pronosticó al oído Magnetto a Scioli, según la indiscreta información publicada en la versión on line de Clarín, luego borrada.


Pero resulta que esa fórmula política es la que empezó a estallar en Europa. Quienes se rasgan las vestiduras por el triunfo de la ultraderecha en Francia, en el Reino Unido y en Dinamarca y su avance vertiginoso en muchos países europeos, deberían intentar avanzar en la explicación un poco más allá de las fáciles invectivas contra los malos franceses, ingleses y europeos en general. Deberían preguntarse si la amenaza contra la democracia y la libertad en Europa no tiene detrás de sí el empobrecimiento de esa misma democracia durante las últimas décadas. Deberían preguntarse por qué ese maravilloso “consenso centrista”, esa promisoria “tercera vía”, esa embellecida “alternancia entre partidos de distinto signo” no terminó siendo el decorado institucional del reinado del pensamiento único neoliberal, adoptado franca y naturalmente por las derechas y silenciosa y cínicamente por las supuestas “izquierdas”.

¿Por qué no se formulan esas preguntas elementales ante un estremecimiento tan intenso como el que está ante nuestra vista? El problema es que si se hace esa pregunta cambia toda la discusión. Esa pregunta es una pregunta sobre lo que es democracia y lo que no es democracia. Si gane quien gane pasa lo mismo, si los partidos de distinto signo lo son solamente por los iconos del pasado que exhiben, si las políticas reales se establecen en oscuros gabinetes tecnoburocráticos en Bruselas (siempre muy bien comunicados con Berlín y con Washington) entonces la idea de democracia como sociedad que se gobierna a sí misma queda encerrada en una profunda interrogación.

Por eso quienes, entre nosotros, proponen un cambio de ciclo, una nueva Argentina de los acuerdos, los diálogos y los consensos, no hacen sino predicar el tipo de democracia que entró en una profunda crisis en Europa y que implosionó entre no- sotros en 2001. Ultimamente –y en especial en los últimos días después de la abdicación del rey de España– se abstienen de invocar el Pacto de la Moncloa como la solución de todos nuestros males. Pero también aquí, conservadores y socialdemócratas ofrecen su receta para una democracia pactada. Sobre la base de un pacto que tiene en su único artículo de fondo la defensa de un modo de dominación. También aquí denuncian a los nacionalismos y los populismos del país y de la región que no son sino la expresión del conflicto de época que atraviesa al mundo. Y que afortunadamente han tomado entre nosotros las banderas de Bolívar y San Martín y no las nostalgias del fascismo y el nacional-socialismo.

(Diario Página 12, domingo 15 de junio de 2014)

ARGENTINA / El agujero negro del poder financiero / Escribe: Raúl Dellatorre






Las normas para la regulación de las tasas de interés y comisiones que cobran los bancos a clientes particulares despertaron una reacción en cadena de voceros del sistema financiero que anticipan todo tipo de catástrofes: será el final de los créditos para el consumo, los comercios ya no aceptarán las tarjetas de crédito como medio de pago, habrá una fuga hacia el dólar paralelo de los ahorristas por falta de tasas atractivas para los plazos fijos. Todo ello, a partir de la lectura de que la “intervención del Gobierno” alteraría un “mercado que funciona”, con “tasas que se pagan” porque son convalidadas por el público. El diagnóstico que llevó a la determinación de un nuevo régimen de regulación es distinto: la radiografía que se hizo a nivel oficial no sólo concluye que el sistema financiero no está cumpliendo con las necesidades de un modelo de crecimiento e inclusión social, sino que además se detectaron fuertes distorsiones que provocan, de un lado, una suerte de saqueo por sobretasas que se cobran sobre los sectores más humildes de la población. Pero, además, revela la existencia de un aceitado mecanismo de préstamos masivos por afuera del circuito formal, que genera fuertes ganancias a las que no son ajenas los propios bancos del sistema. A partir de esa caracterización, a lo que apuntan las nuevas medidas es a corregir una situación irregular e injusta, que no debería provocar ninguna de las catástrofes anunciadas, según sostienen fuentes del organismo regulador. “El sistema debería sumar más clientes con estas regulaciones, no menos”, afirman en ese ámbito. “Todos los bancos están con alta rentabilidad y se van a poder reacomodar sin dejar de ganar”, aseguran las mismas fuentes.


Es un problema que viene de lejos. El sistema financiero argentino dejó de ser funcional a un modelo de crecimiento y cada vez se parece más a una oficina en la que “si pedís que te presten plata, primero tenés que demostrar que a vos la plata te sobra”, dicho popular con el que se describen las exigencias que suelen hacer inaccesible el crédito. Pero en los últimos años surgió una salvedad. “Inaccesible, salvo que se esté dispuesto a pagar tasas exorbitantes.” ¿De usura? En la Argentina, las normas bancarias no las definen así, aunque en varios otros países de la región sí. Incluso, allí son pasibles de sanciones graves para la entidad que las aplique. Aquí, como no tienen sanción legalmente, los mecanismos de préstamos a tasas altísimas se desarrollaron tanto dentro del circuito formal como por fuera de éste.

En la Argentina, hablar de circuito formal quiere decir bajo regulación y control del Banco Central, aunque sólo recientemente la autoridad monetaria comenzó a tener verdadera vocación por controlar a las entidades. El peso de dicha vocación es directamente proporcional a la resistencia de los bancos privados a aceptar las nuevas normas de control.

En los últimos años, el Banco Central sistematizó el seguimiento de la relación entre las tasas de los préstamos (activas) y las ofrecidas por depósitos a plazo fijo (pasivas) en cada banco, determinando así el spread (diferencia entre una y otra) del sistema en su conjunto y de cada entidad en particular. Un análisis reciente encargado por las autoridades del organismo arrojó como conclusión que el spread en general es muy elevado pero, además, hay una gran dispersión entre distintas entidades: mientras que la tasa pasiva es baja (por lo general, inferior a la expectativa de inflación) y bastante pareja entre todos los bancos, la tasa activa es muy superior a la pasiva, pero en un rango que puede estar entre los 15 y los 50 puntos de spread, incluso sin tomar algunos casos extremos. Esta situación, que ya se daba durante el año pasado, se agravó tras la devaluación de enero y tras la suba de tasas pasivas inducida por el Banco Central, porque elevó en mayor proporción la tasa de interés que se cobra por los préstamos.

Un análisis complementario al anterior puso la lupa sobre los costos adicionales que las entidades cobran al otorgar un crédito y con la cancelación de cada cuota. Así se verificó que los cargos por comisiones, gastos administrativos, mantenimiento de cuentas, y otros extras, no sólo elevan significativamente el costo financiero total, sino que además amplían la dispersión entre bancos, ya que las entidades tienden a fijar cargos arbitrariamente altos en cada uno de estos rubros, sin relación ni siquiera entre ellas para un mismo ítem. El costo adicional por esos diferentes cargos puede llegar a elevar la tasa efectiva de interés que paga el cliente entre 10 y 40 puntos anuales, dependiendo del caso y el grado de arbitrariedad del banco prestador. En consecuencia, la inequidad resultante en el sistema se revelaba aún mayor al tomar en cuenta los costos adicionales en los créditos bancarios.

De la radiografía del sistema financiero, tomado en sentido global, surgía un factor todavía más distorsivo. E inequitativo. La avidez de consumo y el acceso a bienes del hogar o vehículos (autos y motos) por parte de una franja masiva de la población dieron lugar al desarrollo, en los últimos años, de múltiples formas de sociedades de préstamo por afuera del sistema financiero formal. Entidades de crédito vinculadas a las terminales automotrices o a las más importantes cadenas de comercialización de electrodomésticos, y hasta de hipermercados o shoppings (que emiten sus propias tarjetas de compras), se convirtieron en el brazo financiero de la venta masiva de bienes de consumo durable en cuotas, con un costo financiero oculto muy superior a las tasas activas bancarias. Este fenómeno pasó a constituirse en la cara más visible de lo que pasó a denominarse “proveedores no financieros” de crédito; es decir, no pertenecientes al sistema financiero formal.

Por debajo de ese segmento, todavía existe otro, menos visible pero tan o más masivo que el anterior y, sin ninguna duda, más injusto y abusivo. Es el de las entidades prestamistas destinadas a quienes no llegan a acceder al sistema, ya sea por nivel de ingresos o por su informalidad en la relación laboral. Desde pequeñas oficinas que promocionan su oferta de “efectivo” a través de volantes o miniafiches callejeros hasta entidades montadas como sociedades de crédito bajo la forma de mutuales o cooperativas, con cierta apariencia de formalidad pero que funcionan igualmente al margen de las regulaciones de las entidades financieras bajo la órbita del Banco Central. Las tasas de interés que cobran este tipo de entidades, usualmente, duplican y hasta triplican las cobradas en las entidades oficiales. En 2013, un análisis de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) señalaba que en este segmento de entidades el costo financiero total oscilaba entre el 110 y el 165 por ciento anual. Este año, se estima que el rango se encuentra entre el 150 y el 220 por ciento. Además de las condiciones leoninas de contratación, que hacen fácilmente ejecutable el bien embargado al deudor, normalmente sin intento siquiera de defensa de este último (usualmente, una persona de condición humilde).


Con todo, lo que más llama la atención en el funcionamiento de esta suerte de sistema “extrabancario” es el origen de los fondos con los que financian los créditos al consumo: el propio sistema financiero formal. Son los bancos los que proveen de recursos a estas organizaciones o firmas que otorgan masivamente créditos, sin regulación oficial, a tasas que cualquier reglamentación calificaría de usurarias. El mecanismo es el “descuento de carteras” en los bancos privados formales: la entidad “proveedora no financiera” de préstamos lleva al banco los documentos firmados por el tomador de crédito personal o prendario, a favor de esa entidad, y los ofrece en garantía para sacar un préstamo. Así, obtiene los recursos con los que operará para el otorgamiento de nuevos créditos en ese mercado informal. La tasa de interés que paga al banco, con los cargos adicionales, puede conformar un costo financiero total del 60 u 80 por ciento anual. La que le cobrará al cliente “informal” que tome el crédito que ofrezca en la calle la “proveedora no financiera” es el doble o algo más. Una tasa de ganancia o spread espectacular, sobre un capital que ni siquiera es propio y, además, con una operación de bajo riesgo, ya que el tomador del crédito debe responder con el bien comprado, mediante ejecución sumarísima, en caso de no cumplir con el pago de las cuotas.

El hecho de que sea el propio sistema financiero el que provea los recursos no es el único puente que liga ese sistema “extrabancario” al circuito formal de las finanzas. Muchas de estas sociedades “extrabancarias” están vinculadas, o directamente controladas, por los mismos bancos privados en los que descuentan los documentos. Tomados en su conjunto, se podría decir que estos grupos financieros les cierran las puertas de los bancos formales a una franja de potenciales clientes para obligarlos a ir a sociedades vinculadas, donde les cobrarán tasas exorbitantes contra la firma de renuncias de derechos en condiciones leoninas, que en el circuito formal o regulado no serían admisibles.

La evaluación de las autoridades regulatorias del sistema financiero es que este sector de proveedores no financieros representa un volumen de operaciones más que significativo, no muy distante de lo que es el stock de préstamos personales o prendarios del circuito formal. Cada operación de descuento de carteras o documentos de estas “mutuales”, “cooperativas” o sociedades de crédito en un banco formal puede significar una financiación de tres a cinco millones de pesos (o más), que cada entidad repetirá mes a mes o con mayor frecuencia, dependiendo de su volumen de operaciones.

El paquete de normas que emitió el Banco Central esta semana apunta fundamentalmente a combatir esa inequidad resultante. Fija tasas máximas de interés nominal a los préstamos personales y prendarios, considerando dos categorías de bancos: Grupo I, bancos líderes (son alrededor de 30), y grupo II, el resto (aproximadamente 50), otorgándoles un margen de tasas más altas a estos últimos entendiendo que sus costos de fondeo pueden resultar más altos en relación con los primeros. En segundo término, establece nuevas reglas sobre el valor de las comisiones y cargos de productos y servicios financieros básicos que pueden cobrar los bancos, que deberán contar con “autorización previa” para aplicar aumentos. El tercer aspecto novedoso de las nuevas normas es la fijación, por primera vez, de una regulación para el acceso al financiamiento de los “proveedores no financieros de crédito, entendiendo como tales a aquellas personas jurídicas que, sin ser entidades financieras supervisadas por el BCRA, ofrezcan créditos a individuos”: mutuales, cooperativas, emisoras no financieras de tarjetas de crédito o compra, entre otros. Sólo podrán acceder al financiamiento en las entidades financieras (descuento de carteras u otra forma de crédito) los proveedores no financieros que se inscriban en un registro que abrirá el BCRA. Los inscriptos estarán obligados a informar sus accionistas y directivos, así como la calificación de sus tomadores de préstamos. El Banco Central restringirá el acceso al crédito, dejando afuera a aquellos proveedores no financieros que cobren a sus tomadores una tasa nominal que más que duplique a la que fije como referencia la autoridad monetaria. La actual, cercana al 27 por ciento, implicaría que no deberían cobrar más del 54 por ciento: menos de la mitad de la que actualmente aplican en su gran mayoría.

(Diario Página 12, domingo 15 de junio de 2014)

ARGENTINA / El recorrido salarial / Escribe: Alfredo Zaiat






La devaluación brusca, como la de fines de enero, provoca una inmediata suba de precios que deteriora el poder adquisitivo de trabajadores y jubilados con ingresos fijos. Deriva en una transferencia de riqueza hacia exportadores, empresas con posición dominante que aumentan precios en forma desproporcionada y atesoradores de dólares en cantidad. El impacto negativo en la actividad económica de una fuerte depreciación del tipo de cambio es conocido, con varios antecedentes en la historia económica argentina. Quienes alentaron antes la devaluación y ahora preparan el terreno para forzar otra para fin de año o comienzos de 2015, y a la vez quienes repiten alienados sobre el supuesto atraso cambiario, no pueden hacerse los distraídos acerca del castigo que ocasiona la suba de la paridad cambiaria sobre los ingresos de gran parte de la población. En concreto, en estos primeros meses del año el trabajador pagó precios nuevos con salarios viejos. Sin aplicar instrumentos de política económica compensatorios, la devaluación afecta el consumo popular. El momento y la intensidad de ese tipo de medidas permiten aliviar o mantener el deterioro de la capacidad de compra. En comparación con experiencias pasadas, la reacción oficial fue bastante rápida para cicatrizar el daño de una devaluación, primero ampliando la cobertura social (el Progresar, la fuerte suba de la Asignación Universal por Hijo y la nueva moratoria previsional), luego con el aumento de los haberes por la ley de movilidad jubilatoria y finalmente con el alza de salarios de los trabajadores formales por paritarias.


Los aumentos salariales establecidos en los acuerdos firmados durante los primeros cinco meses de este año, en un porcentaje muy cercano al 30 por ciento, permiten iniciar el camino de la recuperación del ingreso real de los trabajadores e igualar o hasta superar en un par de puntos la inflación anual estimada. Este resultado está aún abierto y dependerá de la evolución que tenga el nuevo Indice de Precios al Consumidor nacional urbano (IPCnu). Los salarios no crecerán menos que la inflación si se mantiene la firme tendencia a la desaceleración de precios que en enero marcó un 3,7 por ciento y mayo un 1,4, y si el equipo económica genera mecanismos defensivos para evitar otra vuelta de devaluación a fines de año, como desean grupos empresarios y financieros que pretenden de ese modo condicionar las perspectivas del oficialismo en el próximo año electoral.

En base a la información de la evolución del salario real de los sectores que hasta el momento firmaron su paritaria anual, se advierte que durante el período enero-abril de 2014 aumentó el salario real principalmente por efecto del primer tramo del incremento acordado en la negociación colectiva (ver Cuadro 1). La mejora del salario real en el sector bancario fue de mayor magnitud porque el gremio acordó un aumento en una sola etapa (29 por ciento desde marzo) que tendió a compensar con creces los aumentos de precios. Esta negociación tuvo la particularidad de que los bancos fueron uno de los grandes beneficiarios de la devaluación porque meses antes del ajuste del tipo de cambio acumularon activos dolarizados, que finalmente les reportaron una ganancia extraordinaria en sus balances en el rubro Diferencia de cotización de 9737 millones de pesos (ver páginas 2 y 3).


En los restantes sectores, la primera cuota del aumento mejoró el salario real en distinta dimensión en función del porcentaje acordado. En las ramas del sector metalúrgico (aluminio y autopartes) el salario real creció 6 por ciento, mientras que el salario nominal avanzó un 18 por ciento (se acordó un 15 por ciento, pero la base de cálculo se computó sobre el salario vigente en marzo más una mensualización de la suma no remunerativa que se acordó en la paritaria de 2013). En comercio, el salario real se incrementó un 10 por ciento entre diciembre de 2013 y abril de 2014 a partir del 17 por ciento de mejora acordada desde abril y por la incorporación al básico del aumento no remunerativo negociado en 2013 desde febrero de 2014. En la mayoría de los casos, con la excepción del sector bancario y vidrio, la segunda cuota de alzas previstas en los acuerdos es en promedio del 10 por ciento, aunque en algunos llega al 15-16 por ciento. Considerando la suba del salario real hasta abril y los aumentos acordados para los próximos meses, y si persiste la desaceleración de precios, el ingreso real de los trabajadores de esos sectores no descenderá en este año.

Un reciente informe del Ministerio de Trabajo destaca entonces que el salario real de los trabajadores registrados crecerá en todos los años desde el 2003. Menciona que el año pasado la remuneración promedio de los asalariados registrados del sector privado (6,3 millones de trabajadores) creció en términos reales (la repartición oficial toma como referencia el IPC Provincias y el de la consultora de Miguel Bein). “Esto implica que, en promedio, los salarios nominales se incrementaron en mayor medida que los precios de los bienes y servicios que consumen las familias”, afirma. El salario promedio efectivo declarado en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) creció en 2013 un 26,8 por ciento. De este indicador ajustado por índices de precios alternativos resulta que el salario en términos reales creció 3,1 por ciento. “Desde una perspectiva de mediano plazo, se advierte que el salario real de los trabajadores registrados del sector privado creció en forma ininterrumpida durante los últimos once años”, indica el documento de Trabajo. Utilizando el IPC Provincias/Bein, en el lapso 2003-2013 el salario medio real de los trabajadores registrados del sector privado creció un 73 por ciento, y un 43 por ciento respecto del nivel registrado en 2001, último año de vigencia del régimen de convertibilidad antes de la megadevaluación de la administración Duhalde (ver Cuadro 2).


Este recorrido salarial no significa que los niveles sean elevados pese a la queja empresaria sobre el costo laboral. Sólo reflejan la intensidad de la puja distributiva, siendo ésta uno de los orígenes de las tensiones inflacionarias. Como en otras cuestiones sociales y laborales, el avance en estos años ha sido importante en comparación a décadas pasadas dominadas por políticas conservadoras, pero esto no significa que aún no haya una marcada heterogeneidad salarial y fragmentación en el mercado laboral. Por caso, en el cuarto trimestre de 2013 alrededor del 50 por ciento de los ocupados percibe un ingreso inferior a los 5000 pesos, porcentaje que orientaría a la conclusión que poco y nada han mejorado las condiciones materiales de una proporción importante de los trabajadores. Sin embargo, la evolución de la estructura de ingresos laborales de la población que surge de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec revela que ese porcentaje es el menor de los últimos veinte años. Tomando los montos salariales en términos constantes, en 2002 el 87 por ciento de los trabajadores recibía ingresos inferiores a 5000 pesos expresados en pesos de ese año; mientras que en 1992 ese porcentaje era del 75 por ciento y en 2000, el 72 por ciento. Hoy es el mencionado 50 por ciento. En el documento de la cartera laboral se precisa además que el 42 por ciento de los que tienen ingresos inferiores a 5000 pesos trabaja menos de 35 horas semanales, es decir una jornada parcial de menos de siete horas por día por semana, y del total de ese grupo alrededor de una tercera parte lo hace en forma voluntaria (no busca trabajar más horas).

Experiencias pasadas y la más reciente de enero prueban que la devaluación no es el sendero conveniente para seguir avanzado en la recuperación de los niveles salariales. Quienes proponen otra vuelta de devaluación brusca por la supuesta pérdida de competitividad, como afirmó a mediados de la última semana el titular de la Unión Industrial, Héctor Méndez, en realidad están postulando la disminución del salario real, además de alentar un escenario de inestabilidad económica cuyo principal objetivo político es condicionar el camino hacia las urnas de las elecciones 2015.




(Diario Página 12, domingo 15 de junio de 2014)

HISTORIA / La asunción de Yrigoyen relatada por el embajador de España / Escribe: José Landa






Hipólito Yrigoyen es uno de los hombres más influyentes en la historia del país. El yrigoyenismo, como el rosismo antes, como el peronismo después, ha sido considerado uno de los movimientos populares más extensos y más profundos en la historia nacional. La marca del líder del radicalismo fue la de la creación del primer movimiento de masas con participación electoral. También, la del fin del régimen oligárquico e incluso la de la primera intervención estatal a favor de los trabajadores en un conflicto con la patronal.

Nacido el 12 de julio de 1852 en una Buenos Aires vencida en la Batalla de Caseros, hijo de vascos y nieto de un seguidor de Rosas ahorcado por sus opositores, Juan Hipólito del Corazón de Jesús Yrigoyen tuvo en el joven Leandro N. Alem, su tío, el modelo político a seguir.


Militó con él de muy chico en el Partido Autonomista de Adolfo Alsina y, por recomendación suya también fue nombrado, con sólo 20 años, Comisario de Balvanera. Lo siguió también en su ruptura con el autonomismo, siendo electo diputado provincial, más tarde diputado nacional por el roquismo y alejado de la fuerza dominante, hacia fines de la década de 1880, hizo sus pasos hacia la conformación de una nueva fuerza política: la Unión Cívica, posteriormente, Unión Cívica Radical.

Profesor de colegio, luego pequeño hacendado, dedicó sus energías y dinero a la política, aunque no dejó de tener numerosas e informales relaciones amorosas, fruto del cual nació una hija, Elena.

Descreído del régimen existente, participó activamente de las revoluciones cívicas de 1890, 1893 y 1905. Su crecimiento como líder vino de la mano de la ruptura política con su tío, quien se suicidaría en 1896. No obstante el fracaso de las insurrecciones organizadas, la presión del intransigente radicalismo y de las luchas obreras llevaron a la apertura electoral hacia 1912, con la Ley Sáenz Peña. Primero fueron los triunfos provinciales y, finalmente, en 1916, sobrevendría el gran cambio: por primera vez se elegía por voto secreto y masculino un presidente en el país.


El primer mandato de “el peludo” o “el vidente”, duró hasta 1922. En 1928, con el radicalismo ya claramente dividido en personalistas y antipersonalistas, alcanzó su segundo mandato, que terminaría abruptamente en 1930, con un golpe militar encabezado por José Félix Uriburu. Yrigoyen fue detenido y confinado en la isla Martín García. Fallecería en Buenos Aires, el 3 de julio de 1933.

Recordamos la apoteótica asunción del líder radical como presidente, aquel 12 de octubre de 1916, con las palabras de Pablo del Soler y Guardiola, entonces embajador de España en el país, aparecidas en el diario La Época.

(Fuente: José Landa, Hipólito Yrigoyen visto por uno de sus médicos, Buenos Aires, Editorial Propulsión, 1958, 336-337).


A las dos de la tarde va a jurar ante la asamblea de congresales su lealtad al cargo que le toca desempeñar. Lo hace protocolarmente en todo sentido; no se aparta del ritual de práctica ni por las palabras ni por el atuendo, aunque impresiona su porte solemne y distinguido al par que noble y bondadoso, al punto que sus propios enemigos no pueden menos que rendirse en el aplauso la sincera anuencia de sus juicios. Terminado el acto de juramente el Presidente se dirige a la Casa de Gobierno. …el embajador de España en la Argentina, doctor, asistió en representación de su patria y que desde las columnas del diario La Época, describió en esta forma:

“En mi carrera diplomática he asistido a celebraciones famosas en diferentes cortes europeas; he presenciado la ascensión de un presidente en Francia y de un rey de Inglaterra; he visto muchos espectáculos populares extraordinarios por su número y su entusiasmo. Pero no recuerdo nada comparable a esa escena magistral de un mandatario que se entrega en brazos de su pueblo, conducido entre los vaivenes de la muchedumbre electrizada, al alto sitial de la primera magistratura de su patria.


Ya me había impresionado fuertemente el aspecto del hemiciclo de los diputados, con sus bancas totalmente ocupadas por los representantes del pueblo, vestidos de rigurosa etiqueta, entremezclados con los embajadores y ministros extranjeros, cuyos brillantes uniformes y variadas condecoraciones producían deslumbrador efecto, desbordantes los pasillos laterales hasta formar un friso estupendo de oro, piedras, plumas y metales titilantes; repletas las galerías superiores de damas lujosamente ataviadas y de centenares de hombres suspensos ante el magnífico espectáculo…

Pero todo ello había de ser pálido ante la realidad de la plaza inmensa, del océano humano enloquecido de alegría; del hombre presidente entregado en cuerpo y alma a las expresiones de su pueblo, sin guardias, sin ejército, sin polizontes.

Yo había visto desfiles rígidos, por entre una doble fila de bayonetas, a respetable distancia del pueblo, cual si se temiera su proximidad.

Tuve a manera de un deslumbramiento… ¿Sabes cuál fue mi impulso, extranjero como soy en la Argentina? Correr también, confundirme entre la muchedumbre, gritar con ella, aproximarme al nuevo mandatario y vivarlo, vivarlo en un irreprimible impulso de admiración surgida desde el fondo de mi alma…

En aquel instante, señores, no se sonrían ustedes, fui un radical, tan radical como los que cubrieron durante algunas horas las grandes arterias de la metrópoli inmensa…

(Fuente: www.elhistoriador.com.ar)

INTERNACIONAL / Sarkozy fue detenido para declarar por "tráfico de influencias" / Nota






La Justicia francesa detuvo al expresidente para interrogarlo, además, por "violación de secreto de instrucción", en otro duro golpe a sus intenciones de regresar a la política tras su derrota electoral de 2012. La investigación preliminar se propone determinar si el político conservador contaba con "una red de informantes" en el seno de la policía y del Poder Judicial, susceptible de advertirlo acerca del curso de las investigaciones que pudieran amenazarlo.

Nicolas Sarkozy fue interrogado en la sede de la Oficina Central de Lucha Contra la Corrupción y las Infracciones Financieras y Fiscales (OCLCIFF, por sus siglas en francés) en Nanterre, en el límite sureste de la capital francesa, un día después de que la misma policía hubiera detenido a su abogado, Thierry Herzog y dos magistrados del Tribunal Supremo. De acuerdo con la la figura bajo la cual ha sido convocado (garde a vue), el expresidente está de hecho detenido y su obligación de declarar, normalmente durante 24 horas, podría ser ampliada hasta 48 horas.


El diario Le Figaro especuló con que, por su condición de exmandatario, Sarkozy podría recibir "un tratamiento de favor" por parte de la Justicia que podría ordenar "detenciones diarias de 12 horas" para "evitar la humillación de dormir en los locales de la policía judicial".

La noticia, inédita por tratarse de un exjefe de Estado, se apoderó de la actualidad en Francia, donde las radios realizaron emisiones especiales y el canal privado I-Télé transmitió en directo la detención del político conservador que dirigió al país entre 2007 y 2012.

Sarkozy, quien podría ser procesado, se encuentra retirado de la política tras su fallido intento de reelección ante el socialista Francois Hollande en mayo 2012, pero desde hace semanas amagaba con regresar de cara a la elección presidencial de 2017. Mientras la clase política llama a confiar en la Justicia, la oposición conservadora no ocultó su sorpresa por la celeridad del proceso de instrucción, y los más fervientes defensores del exmandatario denunciaron un "ensañamiento".


"Es una curiosa coincidencia que, dos semanas después de que el regreso de Sarkozy a la política empiece a tomar forma, sea detenido. Es un ensañamiento para tratar de abatirlo", denunció en numerosos medios el diputado conservador Sébastien Huygue.

Por su parte, el portavoz del gobierno, Stéphane le Foll, afirmó en el canal I-Télé que "la Justicia debe ir hasta el final. Nicolas Sarkozy es justiciable como cualquier otro ciudadano". Inclusive, Le Foll recordó que además de la investigación sobre el posible tráfico de influencia y el posible financiamiento de su campaña electoral con dinero libio, la Justicia francesa mantiene abierta otras cuatro investigaciones donde figura el nombre de Sarkozy.

Ayer, la justicia gala había comenzado a cerrar el cerco en torno del exjefe de Estado con la detención de su abogado y dos importantes magistrados acusados de haber advertido a Sarkozy de que la Justicia había intervenido su teléfono móvil. Thierry Herzog y los magistrados de la Corte de Casación Gilbert Azibert y Patrick Sassoust fueron detenidos por policías de la Oclciff y podrían ser careados con Sarkozy en las próximas horas.


Decididas en septiembre de 2013, las escuchas al exmandatario y a su entorno tuvieron lugar en el marco de otra investigación preliminar en torno de las acusaciones de financiamiento de su campaña presidencial de 2007 por parte del exlíder libio, Muammar Kaddafi. Rápidamente, los investigadores constataron un tono lacónico de Sarkozy al teléfono y descubrieron que poseía otro teléfono celular con un nombre falso, adquirido por su abogado para mantener la confidencialidad en sus conversaciones, pero que terminó sacando a la luz un "sistema de información" que salpica a magistrados y policías y compromete el futuro del expresidente.

El tráfico de influencia prevé penas que pueden ir hasta 10 años de prisión y 150.000 euros de multa según las circunstancias, mientras que el Código Penal contempla penas suplementarias, como la prohibición de ejercer cargos públicos.

(Diario Página 12, martes 1 de julio de 2014)

CANCION / Ojos de cielo / Escribe: Víctor Heredia







Hoy esta propuesta que te hace PROYECTARIO para disfrutar a los mejores cantautores populares de habla hispana. Durante esta semana nos asomamos a la obra de Heredia.

Seguimos relatando partes de su nacimiento artístico y de su formación profesional. La situación política de nuestro país, doblegado por la dictadura militar y la censura impiadosa que cae sobre su obra, lo obligan a grabar en España el álbum "Ya lo ves, amanece" pero en Argentina su legión de seguidores no claudica y lo ovaciona de pie y por más de diez minutos en el marco del "Encuentro de Música Popular", que tiene por escenario al estadio de Obras Sanitarias a fines de 1982.

Sus canciones se han vuelto no solo las crónicas de una generación, sino también las de una país, como lo retrata el clásico "Informe de la situación". Es el mismo Obras que lo recibe victorioso, junto al cuarteto Zupay y luego solo, congregando a millares de aquellos que aún creían en la libertad, aún antes del regreso de la democracia. Para Heredia, la nueva etapa comienza con la reedición de sus éxitos y ventas de más de quinientas mil placas, la presentación junto a Silvio Rodríguez para cantar junto con él, también en Obras Sanitarias el tema que representaba la lucha de madres de Plaza de Mayo: Todavía cantamos. También regresa a la televisión, medio que, al igual que otros, le había cerrado sus puertas durante la dictadura.




Si yo miro el fondo de tus ojos tiernos
se me borra el mundo con todo su infierno.
Se me borra el mundo y descubro el cielo,
cuando me zambullo en tus ojos tiernos.

Ojos de cielo, ojos de cielo
no me abandones en pleno vuelo.
Ojos de cielo, ojos de cielo
toda mi vida por ese sueño...

Si yo me olvidara de lo verdadero,
si yo me alejara de lo más sincero,
tus ojos de cielo me lo recordarán
si yo me alejara de lo verdadero.

Ojos de cielo, ojos de cielo
no me abandones en pleno vuelo.
Ojos de cielo, ojos de cielo
toda mi vida por ese sueño...

Si el sol que me alumbra se apagara un día,
y una noche oscura ganara mi vida,
tus ojos de cielo me iluminarían
tus ojos sinceros, mi camino y guía.

Ojos de cielo, ojos de cielo
no me abandones en pleno vuelo.
Ojos de cielo, ojos de cielo
toda mi vida por ese sueño...

VIDEO / La historia en debate: Siria






Hoy PROYETARIO te invita a ver el programa semanal del periodista y escritor Eduardo Anguita, que se emite por la señal de cable CN23. En él se plantean temas únicos que serán desarrollados a lo largo de una hora con la participación de un puñado de especialistas en los temas que se discuten.

La historia, pero también la política, las artes y los medios, son motivo de intercambio de ideas en un contexto relajado y donde las voces no se superponen, sino que se complementan para poder profundizar todos los temas.


MENDOZA / Fondos buitres contra la Argentina / Escribe: Roberto Follari






Es gravísimo; menos mal que el gobierno en Argentina ha tenido mano firme y clara en el manejo de una deuda externa que heredó de gobiernos anteriores, cuyos mentores están hoy en las oposiciones políticas. Lo cierto es que si el país del Cono Sur obedece la orden judicial de un magistrado estadounidense en favor de fondos buitres, puede prepararse para su liquidación nacional. El cumplimiento es simplemente imposible, dado que implica una erogación impagable.

El gobierno de Néstor Kirchner heredó en 2003 una deuda externa enorme y creciente. Con audacia extraordinaria, encaró la difícil tarea de una negociación con los dispersos acreedores, los tenedores de bonos de deuda. Mostrando que el país no podía pagar en ningún caso el valor nominal de una deuda asumida de manera irresponsable tanto por prestatarios como por receptores, consiguió una extraordinaria quita de casi el 70% del valor de los bonos, y comenzó luego el pago de la nueva suma acordada.


El 92% de los bonos fueron acordados en este nuevo precio; sólo un 8% entró en la negociación. De ese porcentaje, una parte menor (1% del total de bonos) fue comprado por un fondo buitre a precio vil, y luego el fondo inició -tal cual es habitual en estos grupos del capitalismo parasitario- una acción judicial para reclamar el pago a precio nominal inicial, sin la quita acordada por el gobierno argentino con el 92% de los acreedores.

El problema es que si Argentina pagara a esos pocos bonistas el 100%, debiera hacerlo luego a todos los demás, con lo cual la suma a pagar se vuelve sideral, en torno de los 150 mil millones de dólares. Es una suma inpagable sin poner el país a remate.


Se llega a esto gracias a los neoliberales que contraían deuda irresponsablemente, desde la dictadura al gobierno de la Unión Cívica Radical de 1999 que llevó a la explosión social del año 2001. Algunos de ellos son los que acordaron que sea la justicia de Estados Unidos la que decida sobre deuda argentina; y son los que ahora mismo se muestran como antipatria en estado puro, al celebrar la decisión del juez Griesa, y acusar a la presidenta de no acatar el fallo.

En realidad fue la Corte Suprema de Estados Unidos la que confirmó la decisión de Griesa, absteniéndose de intervenir por sí misma, y desoyendo a gobiernos como los de México, Brasil, China, los del Grupo de los 77, y hasta incluso algunas instancias del de Estados Unidos. Hasta la voz del Papa fue ignorada.


La presidenta se ha mostrado serena y decidida frente a la situación. Argentina ha venido pagando y segurá haciéndolo, pero acorde a los términos de la deuda reestructurada por la negociación del año 2005. El país no puede aceptar el chantaje de pagar o morir, de pagar a fondos especulativos bajo la amenaza del hambre y la decadencia generalizada.

La solidaridad internacional ser hace imprescindible. Mientras no haya una legislación internacional que sancione a los capitales especulativos y sus mentores, será por vía política más que jurídica que nuestros países podrán protegerse de la amenaza del cálculo financiero voraz e implacable.-

MENDOZA / Fondos buitre: Carmona pidió a la oposición seguir avanzando en una visión compartida / Nota






El titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, Guillermo Carmona, destacó la delegación multipartidaria que viajó a Washington la última semana: "Fue un gesto de fortaleza".

El titular de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, Guillermo Carmona, destacó hoy la necesidad de que se siga avanzando con una "visión compartida entre el oficialismo y la oposición" en relación a los pasos a seguir tras el fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos en la caso de los fondos buitre.


"En las dos últimas semanas hemos avanzado en un camino que es el que debería consolidarse, que es la posibilidad de que exista una visión compartida entre el oficialismo y la oposición en relación con el tema de la reestructuración de la deuda y sobre esta pretensión exorbitante de los fondos buitre", sostuvo el legislador oficialista.

Así lo planteó en declaraciones formuladas a la radio FM Rock & Pop, en las que evaluó que, justamente, con la decisión tomada ayer por la Corte Suprema de los Estados Unidos, los fondos buitre "han conseguido consolidar su posición".

En este marco, el diputado puso el acento en el carácter "exitoso" del proceso de reestructuración de deuda encarado por la Argentina, y cuestionó la interpretación "inédita" y "peligrosa" de la llamada cláusula 'pari passu' (en igualdad de condiciones) que hizo tanto el juez Thomas Griesa y, luego, la Corte de Apelaciones de Nueva York.

"Esta interpretación de la cláusula hace que caiga cualquier negociación de deuda y genera condiciones de privilegio de un 1 por ciento de los acreedores por sobre el 99 por ciento" que aceptaron la reestructuración, sostuvo Carmona.


En este sentido, remarcó que el criterio adoptado en las distintas instancias por la Justicia estadounidense "viene a vulnerar los criterios usados en los países pero también en las reestructuraciones de deuda", que le dan predominio al "acuerdo con la mayoría de los acreedores, cuando la aceptación es mayor al 67 por ciento, y no a los privilegios de una minoría que decide no aceptar las condiciones".

En otro orden, Carmona sugirió que la mecánica utilizada para el viaje que realizó a Washington una delegación de legisladores del oficialismo y la oposición debería sostenerse ahora, frente a la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos. "Fue un gesto de fortaleza con fuerte impacto por su carácter multipartidario y, más allá de la forma, hay que seguir trabajando con la misma lógica", planteó el presidente del bloque de Relaciones Exteriores de la Cámara baja.

ARGENTINA / Ahora le toca mover su ficha al juez Griesa / Escribe: Cristian Carrillo






La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se mostró ayer dispuesta a negociar con los fondos buitre beneficiados por el fallo del juez Thomas Griesa y no mencionó la posibilidad de cambiar la jurisdicción de la deuda bajo legislación estadounidense, algo que había dejado trascender el Ministerio de Economía. Horas más tarde, el propio magistrado emitió un escrito en el que reiteró que si esa maniobra se concreta será considerada un desacato (ver aparte). A su vez, el diario The Wall Street Journal informó que desde el fondo Elliott, que administra al NML (principal demandante), adelantaron ayer su predisposición a iniciar una etapa de negociación. Por lo tanto, todo parece indicar que el conflicto podría llegar a resolverse por esa vía. Los inversores en Wall Street celebraron las novedades y los papeles argentinos que cotizan en esa plaza treparon un 14 por ciento (ver aparte). No obstante, Economía espera que el juez Griesa habilite el diálogo entre las partes al dictar una nueva cautelar (stay) para evitar que el próximo pago de deuda que debe realizar Argentina el 30 de junio le sea embargado.


La primera señal que envió el Gobierno al mercado, luego de conocerse la negativa de la Corte Suprema de Estados Unidos a expedirse sobre el caso que enfrenta la Argentina contra los fondos buitre, fue la de asegurar la protección de los bonistas que aceptaron el canje. El objetivo fue darle previsibilidad a ese 93 por ciento de tenedores que había compartido el peso de la deuda y aceptado una reestructuración. Esa intención que enunció la Presidenta, y luego confirmó Kicillof, quedó sin sustento legal cuando la Cámara, en menos de 48 horas, levantó el stay y abrió el juego para que los buitres puedan ejecutar sus sentencias. El fallo de Griesa obliga a pagar 1330 millones de dólares –con los intereses devengados ascendería a unos 1500 millones– en efectivo y en una sola cuota cuando el país liquide el próximo vencimiento de deuda. En caso contrario, podrán embargarse los fondos para el pago de ese vencimiento, lo que gatillará la situación de default técnico.

Los escenarios tras el revés judicial se resumían a una estrategia para negociar, mientras se avanzaba en la posibilidad de realizar un canje voluntario de bonos con legislación estadounidense para modificar el lugar de pago a Buenos Aires y así evitar embargos y cumplir con los vencimientos de deuda. “Este tribunal dictamina que la propuesta del ministro de Economía es violatoria de las resoluciones y procedimientos actualmente en vigor en el Distrito Sur de Nueva York”, es el breve escrito que Griesa difundió ayer. Esta alternativa, sobre la que el Gobierno dejó de hablar por ahora, encuentra serias dificultades de realización. Más allá del desacato ante Griesa, analistas señalan el riesgo de que surjan nuevos holdouts (aquellos que no ingresen en este canje por jurisdicción). En total hay 28 mil millones de dólares en bonos bajo legislación extranjera. Además, hay grandes fondos de inversión extranjeros que tienen imposibilitado adquirir deudas bajo otra legislación que no sea de Estados Unidos.


El camino que hoy se mantiene es el de negociar. “He dado instrucciones al ministro de Economía para que nuestros abogados le soliciten al juez que genere las condiciones para poder llegar a un acuerdo, que sea beneficioso e igualitario para el cien por ciento de los acreedores”, dijo la Presidenta durante el acto por el Día de la Bandera (ver página 3). Griesa es quien debe establecer las condiciones para permitir el diálogo sin riesgo de embargos con un nuevo stay, más allá del 30 de julio (treinta días después del vencimiento de los 228 millones de dólares del Discount). La posibilidad de que funcionarios del gobierno viajen hacia Nueva York a solicitar un canal de diálogo por el momento fue descartada desde el Palacio de Hacienda. Serán los representantes del estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, que representan al país en esta causa, los encargados de trasladar, como sostuvo Cristina, el pedido de una instancia de diálogo a Griesa.

Entre el pago en efectivo que pretenden los buitres y la oferta de canje de su deuda defaulteada que presentó el país, las alternativas son variadas. El precedente que todavía da esperanza a los negociadores argentinos es que los principales fondos litigantes (NML, Aurelius y Blue Angel) generalmente aceptan bonos como resarcimiento, los cuales rápidamente venden en el mercado. Es por eso que, según señales que enviaron desde NML, existe posibilidad de negociación con el gobierno argentino, y pretenderían condiciones similares a las que ofreció el país a sus acreedores del Ciadi, de los países del Club de París y a Repsol por la estatización de YPF. En todos los casos, se requiere que Griesa ofrezca garantías para abrir el canal de diálogo.

La combinación de efectivo y bonos ya había sido propuesta al Gobierno por parte de bancos extranjeros, estudios de abogados y fondos de inversión que ingresaron en los canjes anteriores, con el objetivo de evitar un escenario de default que complique las tenencias en deuda argentina en cartera de estas entidades. Pero nunca llegaron a prosperar. Sin embargo, en las nuevas condiciones creadas por el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, si la justicia finalmente habilita un escenario de negociación, el Gobierno deberá definir su propuesta. En caso de una negativa de Griesa, debería enfrentar el default o aceptar el pago de los 1500 millones de dólares y patear hacia adelante la resolución de aquellos que reclamen por la misma vía.


Los pagos por los reclamos vía cláusula de pari passu (tratamiento igualitario entre acreedores) se extenderían hasta los 15.000 millones de dólares, correspondiente al 7 por ciento de holdouts actual que no entraron al canje. Se sumaría a esto el 93 por ciento que aceptó una quita en el canje y podría reclamar la diferencia. En este último caso, el país podría alegar que la mejora que recibieron los buitres fue forzada y no voluntaria, como detalla la cláusula RUFO, que obliga a igualarles la oferta a los bonistas que ingresaron. De todos modos, esto también depende de la interpretación de un juez.

(Diario Página 12, sábado 21 de de junio de 2014)

ARGENTINA / El futuro del kirchnerismo / Escribe: Luis Bruschtein






Como el kirchnerismo surgió como una fuerza nacional mientras estuvo en el gobierno, hay un pensamiento extendido en la oposición de que cuando pierda ese lugar se diluirá en el llano. Y en realidad, como nunca ha estado allí, esa situación sería para el kirchnerismo una prueba de fuego. El ejercicio del poder es un arma de doble filo: a algunas fuerzas, como a la Alianza o al alfonsinismo, las destrozó. El menemismo creció, pero después pasó a su mínima expresión, incluso bajo otras denominaciones. La suerte del kirchnerismo no es tan clara como lo desearía la oposición, pero para consolidarse todavía deberá pasar varios casilleros.


La posibilidad de que permanezca se sustenta en muchos argumentos, varios de los cuales se hicieron muy visibles en el acto del domingo por el 25 de Mayo. Pero desde la oposición y el antiperonismo, la visión que se tiene es opuesta porque ellos sólo conciben la participación de los sectores populares en el peronismo únicamente como clientelar. Según ellos, fue clientelar esa relación con el menemismo y lo es ahora. En consecuencia, vaticinan que si el kirchnerismo pierde el gobierno se deshace el vínculo con los sectores populares. Desde ese lugar creen que la única opción para una participación política consciente es la que ofrecen ellos, aunque no cuaje nunca. Es casi una cuestión de definiciones de manual: el populismo se construye con clientelismo, el peronismo kirchnerista es populista y por lo tanto también es clientelista, lo que implica su desaparición si pierde la fuente del clientelismo que es el Gobierno.

En Europa se llama populista a un tipo como Berlusconi o a los neonazis. Son fuerzas reaccionarias, conservadoras, que se sustentan con dádivas. De alguna manera, eso fue Carlos Menem o en eso lo convirtió el neoliberalismo. Pero el menemismo prácticamente desapareció y en cambio el peronismo ya va a cumplir setenta años. Hay una diferencia entre la fugacidad del menemismo y la pervivencia del peronismo.

Para menemistas y antiperonistas, el peronismo es una máquina de poder sin contenido. Da lo mismo Perón que Menem o Kirchner, porque sólo lo define su proximidad con el poder. Es una calificación devastadora para el peronismo e infinitamente cruel y despectiva para los sectores populares. En ese aspecto aparece como una mirada muy clasista, con poco conocimiento de la naturaleza concreta de lo que habla, porque niega toda capacidad de inteligencia y solidaridad a los pobres.

El menemismo no fue lo mismo que Perón o Kirchner, sino todo lo contrario, porque expresó la derrota de los movimientos populares y progresistas frente a la hegemonía fenomenal del neoliberalismo en el mundo a partir de la globalización. El peronismo menemista fue el encargado de destruir las conquistas logradas por el peronismo en Argentina al mismo tiempo que en Europa era la misma socialdemocracia la que enterraba al Estado de Bienestar que había levantado.

La figura de Perón trascendió por las conquistas sociales y económicas que logró. La fugacidad de Menem fue por lo contrario. El contenido hace la diferencia y no la maquinaria de poder que también puede formar parte del paquete como sucede con la formidable maquinaria de la socialdemocracia europea y de cualquier partido que disputa poder real.


Pero es cierto que el kirchnerismo llegó después de que el menemismo usara una ilusión fantásmica de peronismo con falsas promesas como la “revolución productiva” y “el salariazo” para estructurar el PJ en forma clientelar porque el proyecto político que encabezaba no tenía nada que ofrecer a los sectores populares. El kirchnerismo surgió cuando el peronismo parecía definitivamente castrado por el menemismo. Y recibió una estructura compleja, con una mezcla de las viejas tradiciones solidarias y el clientelismo punteril muy extendido.

La palanca para cambiar ese relacionamiento interno ha sido la vuelta de la militancia social en función de un proyecto de país inclusivo que impulsa el kirchnerismo, basado en la ampliación de derechos y en políticas distributivas y de soberanía económica. La mezcla se mantiene, por eso es difícil saber hasta qué punto el kirchnerismo logró hacer ese cambio donde el vínculo principal ya no sea el clientelismo, aunque siga entremezclado, sino la conciencia política, el respaldo a un proyecto.

Pero antes de llegar a una situación hipotética ubicándolo en el llano o de nuevo en el gobierno, el kirchnerismo deberá sortear otras encrucijadas más inmediatas: No aparece como una sola orgánica sino como varias, algunas peronistas y otras no. No tiene candidato claro y uno de los que aparece ahora con más probabilidades, el gobernador Daniel Scioli, despierta la desconfianza del kirchnerismo más duro. No está claro tampoco cuáles serán las reglas de juego y la amplitud de las alianzas. Lo más probable es que sea Cristina Kirchner la que defina la mayoría de esos puntos y los demás se irán alineando según la inercia que tienen como corriente política.

De todas maneras, si el kirchnerismo como opción popular de cambio surgió del peronismo en el peor momento de esa fuerza política, se podría abrir alguna expectativa a favor del cambio también en las formas que dejaron las prácticas punteriles. Así como existen los obstáculos, hay otros elementos que pesan para que el kirchnerismo trascienda la coyuntura. Si bien se constituyó como fuerza nacional mientras ha estado en el gobierno, sus dirigentes provienen de tradiciones diversas, como el PJ o la izquierda, del movimiento de derechos humanos, del movimiento estudiantil y de los movimientos sociales en general que fueron la expresión de la resistencia al neoliberalismo en los ’90. Hay un acervo de militancia que no se pierde. No son cuadros políticos que se formaron exclusivamente en la gestión.


El acto del domingo aportó otros datos. La masividad es uno de ellos. Pocas fuerzas políticas se mantienen como la de mayor capacidad de movilización después de once años de desgaste en el gobierno. No se puede hacer una traslación mecánica entre la convocatoria a un acto y el respaldo electoral, pero la masividad del 25 de Mayo fue un dato importante, porque no la consigue ninguna otra fuerza por el momento.

La mitad de las personas que estaban allí concurrieron encolumnados con alguna de las organizaciones que confluyen en el oficialismo. Pero la otra mitad, decenas de miles, eran personas, parejas, familias, grupos de amigos, que llegaron por su cuenta. Los dos datos son importantes, los que fueron organizados y los que no. Sobre todo este último, porque está hablando de que el kirchnerismo no es una fuerza encerrada, sino que todavía tiene capacidad para concitar convocatorias abiertas.

Más allá de la forma pacífica, en contraste con la violencia de los caceroleros, los actos kirchneristas tienen una característica que los distingue de otros actos del peronismo –como eran los del menemismo– y de otras fuerzas en los que la mayoría de los manifestantes a los que se les pregunta por los motivos de su presencia se encogen de hombros o no lo saben explicar con claridad. En actos como el del domingo, la mayoría de los que participan puede formular una explicación racional sobre su participación, saben por qué están allí. Esa participación consciente constituye un capital político importante. Nadie puede decir ya que asisten por el choripán y el vaso de vino. Ni siquiera por los números artísticos. Es llamativo el silencio que se genera en estos actos cuando habla Cristina Kirchner. El público, masivamente, escucha con atención. Incluso, muchos se retiran después de que habla la Presidenta.

Estas condiciones favorables no obedecen a que aumentó la pobreza como opinan algunos encuestólogos, o al clientelismo. La capacidad de convocatoria, la persistencia política después de once años de gobierno y esa participación consciente se sostienen en medidas que han favorecido objetivamente a los sectores populares. Y otro argumento a su favor es que si bien Cristina Kirchner no puede ser candidata, seguirá liderando ese espacio.

La política no es una ciencia exacta. Puede suceder también que si al kirchnerismo le toca el llano termine reducido a su mínima expresión, como sucedió con el menemismo o con el alfonsinismo después de haber sido tan importantes. Pero los datos de la realidad no apuntan en ese sentido y lo más probable es que el kirchnerismo se convierta por lo menos en la fuerza más gravitante del espacio popular, progresista y democrático aun en el llano. La pregunta no es si trascendería, sino con cuánta fuerza lo haría, si se mantendría como una propuesta lo suficientemente importante como para disputar el gobierno o quedaría reducido a una fuerza menor. Y la respuesta está en la profundidad que hayan alcanzado los cambios en el peronismo, porque la relación clientelar ni siquiera es garantía para ganar una elección.

HISTORIA / La muerte de Perón, antesala del infierno tan temido / Escribe: Felipe Pigna






Corría el año 1964 cuando Perón intentó regresar por primera vez al país. El “Operativo retorno”, producido el 1° de diciembre, incluía una comitiva de 16 personas que lo acompañaría desde Madrid. Pero el avión que lo transportaba, tras hacer escala en Río de Janeiro, fue obligado a retornar a España. Deberán pasar siete años más para que el viejo líder volviera a pisar tierra argentina, cuando su retorno, lejos de ser un fantasma que asustara a las clases dirigentes, se convirtió en una salida política legitimada por una abrumadora mayoría que, tras 18 años de exilio, lo sostenía con mayor fuerza que nunca. El dictador Alejandro Agustín Lanusse lo desafió en 1972 a presentarse a elecciones. Perón regresó al país el 17 de noviembre de 1972. Lanusse firmó un decreto de “residencia”, hecho a la medida de Perón, con la intención de excluirlo legalmente de los comicios del 11 de marzo de 1973 a los que el peronismo se presentó con la fórmula Cámpora-Solano Lima, bajo el lema “Cámpora al gobierno, Perón al poder”.


Perón retornó definitivamente al país el 20 de junio de 1973. Paradójicamente, señalado como prenda de paz social, su llegada fue el marco de uno de los enfrentamientos políticos más sobrecogedores de la historia contemporánea argentina, cuando en los campos de Ezeiza las facciones de la derecha y la izquierda peronista dirimieron por la fuerza el poder de sus aparatos. Tras una presidencia de poco menos de dos meses, Cámpora renunciará el 13 de julio para convocar nuevamente a elecciones. El último impedimento se cayó entonces a pedazos, y el viejo líder encontró el camino allanado para encabezar la nueva fórmula. El país se debatía en un clima volátil. A las divisiones internas del peronismo que luchaban por imponer su supremacía, se le sumaba la acción de numerosas organizaciones político-militares de izquierda que complejizaban el curso de la vida institucional, no sólo por el alto grado de conflictividad que imprimieron en el ámbito estudiantil y sindical, sino también por las consecuencias de un enfrentamiento de aparatos entre las guerrillas, las fuerzas de seguridad y los escuadrones de ultraderecha y paramilitares, como las Tres A.

La tarea parecía a la medida de Perón, un hombre con el suficiente apoyo para manejar lo que parecía ingobernable. En ese marco, el 23 de setiembre de 1973, la fórmula Perón-Isabel se alzó con el triunfo comicial cosechando el 62% de los votos. Un referéndum excepcional y único. El 12 de octubre, emprendería su tercera presidencia.

Contrariamente a lo pensado, y deseado, por los más diversos sectores sociales, económicos y políticos, el tercer gobierno de Perón estuvo signado por una conflictividad extrema. Toda la capacidad del líder apenas si pudo mantener unos pocos meses de expectativa, merced a su estrategia de “Pacto Social”, antes que los conflictos sociales, la crisis económica y el emergente guerrillero sumieran al país en un caldero hirviendo. Sería demasiado para un hombre que a los 78 años soportaba sobre sus espaldas el mantenimiento constitucional. En pocos meses la crisis una vez más había estallado.


El 1º de mayo de 1974 enfrentó a la Juventud Peronista y a las organizaciones guerrilleras en un acto público en la Plaza de Mayo, que concluyó con el abandono de la plaza de los “imberbes” y un apoyo explícito a la conducción sindical, acusada por los rebeldes de burócratas de derecha.

En sus probables últimos días de lucidez, Perón se sintió en la necesidad de alertar a sus seguidores sobre la pesada herencia que les dejaban. En la tarde del 12 de junio de 1974, antes de despedirse de su pueblo, advirtió sobre las consecuencias del incumplimiento del Pacto Social y el desabastecimiento, y aconsejó a la militancia que se mantuviera vigilante de “las circunstancias que puedan producirse”. Dijo: “Yo sé que hay muchos que quieren desviarnos en una o en otra dirección, pero nosotros conocemos perfectamente nuestros objetivos y marcharemos directamente a ellos, sin influenciarnos ni por los que tiran desde la derecha ni por los que tiran desde la izquierda. El gobierno del pueblo es manso y es tolerante, pero nuestros enemigos deben saber que tampoco somos tontos”.

El país, empero, no era el mismo que aquel del decenio 1945-1955. Un cristal anti balas se interponía entre él y su pueblo, todo un símbolo de los años que corrían. Con la salud quebrantada, terminó con un tono inconfundible de despedida con palabras emotivas: “Les agradezco profundamente el que se hayan llegado hasta esta histórica Plaza de Mayo. Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que para mí es la palabra del pueblo argentino”. El 18 de junio su salud decayó gravemente y ya no volvió a levantarse.

El 1º de julio de 1974 amaneció nublado; no era un día peronista. Los partes médicos alertaban sobre el inminente final para la vida del hombre que había manejado la política argentina a su antojo desde 1945. Para mucha gente era el hombre que había transformado la Argentina de país agrario en industrial, de sociedad injusta en paraíso de la justicia social. Para otros, menos pero no pocos, era un dictador autoritario y demagogo que terminó con la disciplina social y les dio poder a los “cabecitas negras”. Lo cierto era que la política nacional llevaba su sello y como bien decía él mismo, en la Argentina todos eran peronistas, los había peronistas y antiperonistas, pero todos tenían ese componente.


A las 13.15 de ese primer día de julio, Isabel, custodiada por el superministro López Rega, dio la infausta noticia: “con gran dolor debo transmitir al pueblo de la Nación Argentina el fallecimiento de este verdadero apóstol de la paz y la no violencia”.

La palabra del pueblo argentino, la maravillosa música, enmudeció aquel 1º de julio. La Argentina fue un país de colas. Los ricos las hacían para comprar dólares, los pobres para comprar fideos y para darle el último saludo a su líder. Había algo distinto al entierro de Evita. No era tan evidente la división entre las dos Argentinas, la que brindaba con champagne porque se había muerto la “yegua” y la que lloraba a su abanderada. La sensación era distinta porque el peronismo había ampliado su base electoral por izquierda, pero también por derecha. No eran pocos los conservadores que habían confiado a Perón la misión de pacificador de la Argentina, como última carta para frenar al “comunismo”. Así que no tenían mucho para festejar y, sin sumarse al dolor popular, no exhibían ni pública ni privadamente su satisfacción reparadora de viejos rencores.

Las calles se llenaron de lágrimas, flores y caras preocupadas. La frase más escuchada era “qué va a ser de nosotros”. Nadie se engañaba sobre los días que vendrían. La sensación de vacío político era proporcional al tamaño de la figura desaparecida. Isabel, la heredera efectiva del legado dejado simbólicamente al pueblo, no estaba a la altura de las circunstancias y sólo tenía de Perón su apellido. Nadie ignoraba que el brujo López Rega ocuparía el lugar central en la política por el que había venido luchando desde su puesto de mucamo en Puerta de Hierro, que ofrendaría a lo peor del poder político militar de la Argentina. Quedaba flotando una pregunta, por qué el último Perón nos dejó aquella terrible herencia, antesala del infierno tan temido.

(Fuente: www.elhistoriador.com.ar)

INTERNACIONAL / Evangelii Gaudium: el pensamiento revolucionario de Francisco, el Papa compañero (segunda parte) / Escribe: Daniel Di Giacinti






(viene de la edición de ayer)

Una cosa es la política electoralista como medio para llegar al poder e imponer desde allí una orientación que es propia de una fracción del Pueblo argentino, y otra cosa es la política nacional que el país no puede dejar de seguir si quiere ser un Pueblo libre, soberano y grande. Para nosotros la elección es solamente un acto intermedio. El acto final es la obra; es el trabajo; es el sacrificio que debemos realizar los peronistas con la más alta dosis de abnegación…” (Política Peronista, Juan Perón)

Sin embargo cuando entendemos a las comunidades como artífices de sus destinos aparece con claridad una armonía entre el tiempo y el espacio acorde al proceso de la “construcción de pueblos”. Perón lo aclaró con claridad en El Modelo Argentino.

“…En la tarea política del país, al más alto nivel, intervienen dos instancias: la conducción política y la político-administrativa. La primera atiende a la estructura del poder, y la segunda, a la administración del país en general, además de la administración del gobierno en particular…”

“…Tres son las grandes tareas: planeamiento de lo que ha de hacerse, ejecución concreta, control y reajuste del proceso.


El planeamiento debe formalizarse para el largo plazo (varias décadas hacia el futuro), para el mediano plazo (el número de años que dura un gobierno) y para el corto plazo (un año).

El largo plazo requiere la definición de las cualidades de la sociedad que se visualiza para el futuro y la identificación de estrategias globales para alcanzarla. Tal tarea requiere la constitución de un organismo específico al cual el pueblo contribuya, a través de los mecanismos con los que cuenta y en los ámbitos que conoce. Esta entidad puede ser el Consejo para el Proyecto Nacional, a integrarse con todos los elementos representativos de la comunidad.

El planeamiento para el mediano plazo requiere ser realizado básicamente por el Poder Ejecutivo, con la participación correspondiente del Congreso.

El planeamiento del corto plazo, así como la ejecución, corresponde básicamente al equipo ministerial, salvo en las materias que hagan necesaria la intervención del Congreso a los propósitos del control superior…” (El Modelo Argentino, Juan Perón) La unidad prevalece sobre el conflicto

“El conflicto no puede ser ignorado o disimulado.

Ha de ser asumido. Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada.

Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad.

Ante el conflicto, algunos simplemente lo miran y siguen adelante como si nada pasara, se lavan las manos para poder continuar con su vida. Otros entran de tal manera en el conflicto que quedan prisioneros, pierden horizontes, proyectan en las instituciones las propias confusiones e insatisfacciones y así la unidad se vuelve imposible. Pero hay una tercera manera, la más adecuada, de situarse ante el conflicto. Es aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso. « ¡Felices los que trabajan por la paz! » (Mt 5,9).” (E A E G; Pag. 174)

El peronismo habla de una evolución de solidaridades crecientes, producto de la evolución positiva de la acción creativa comunitaria. Eso es lo que le permitiría a la comunidad afrontar grados crecientes de conflictividad. Por eso el peronismo habla de una solidaridad social, nacional, continental etc. Es decir es anular el conflicto por la suma de valores construidos por el acuerdo y la creación política creciente.

“…La solidaridad social es el sentimiento de aglutinación orgánica que necesitan todos los que forman la organización popular. El sentido de la solidaridad social, que lleva a la solidaridad nacional, que es otro grado mayor, es lo que nosotros debemos desarrollar en este Segundo Plan Quinquenal, en lo que se refiere a la conquista de la organización popular… ” (Juan Perón, Política Perón)

“…La solidaridad, entendida en su sentido más hondo y desafiante, se convierte así en un modo de hacer la historia, en un ámbito viviente donde los conflictos, las tensiones y los opuestos pueden alcanzar una unidad pluriforme que engendra nueva vida. No es apostar por un sincretismo ni por la absorción de uno en el otro, sino por la resolución en un plano superior que conserva en sí las virtualidades valiosas de las polaridades en pugna…” (E A E G; Pag. 174)

La realidad es más importante que la idea

“Existe también una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma. De ahí que haya que postular un tercer principio: la realidad es superior a la idea. Esto supone evitar diversas formas de ocultar la realidad: los purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los nominalismos declaracionistas, los proyectos más formales que reales, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabiduría.” (E A E G; Pag. 176)

Asumir el protagonismo popular en constante creatividad de su propia identidad cultural, transformando su comunidad en la búsqueda de “un pueblo en paz, justicia y fraternidad” que anhela Francisco, también significa el abandono de las “guías ideológicas y filosóficas” que marcaban una camino preelaborado o una abstención social materialista e individualista.

Esto no significa que no exista la posibilidad de que los procesos transformadores no puedan sintetizarse en teorías, sino que simplemente surgirían como síntesis de un proceso de acción política de la Comunidad y no como forjadoras de las mismas. El Gral. Perón lo dejaría explícitamente marcado en su libro Conducción Política, al explicar las relaciones entre las identidades populares expresadas como principios doctrinarios, las teorías inspiradas en esos principios elaboradas por los dirigentes y las formas de ejecución que finalmente alumbrarían la acción concreta del Pueblo y el Estado.

Siempre las teorías serían la interpretación de la voluntad popular y su esencia sería de carácter coyuntural y no estratégica. Muchas veces se vio a los objetivos últimos del Peronismo, que son la grandeza de la Patria y la felicidad del Pueblo como objetivos un poco “sosos” desde el punto de vista de las elaboradas y sofisticadas propuestas de otros pensamientos políticos. Es que lo sofisticado y revolucionario del peronismo es sentirse parte de una Comunidad toda que va delineando día a día su identidad. Por eso para el justicialismo la única verdad es la realidad, la que construimos día a día: esa es nuestra revolución.

“La idea -las elaboraciones conceptuales- está en función de la captación, la comprensión y la conducción de la realidad. La idea desconectada de la realidad origina idealismos y nominalismos ineficaces, que a lo sumo clasifican o definen, pero no convocan. Lo que convoca es la realidad iluminada por el razonamiento. Hay que pasar del nominalismo formal a la objetividad armoniosa. De otro modo, se manipula la verdad, así como se suplanta la gimnasia por la cosmética.” (E A E G; Pag. 176)


El todo es superior a la parte

“Entre la globalización y la localización también se produce una tensión. Hace falta prestar atención a lo global para no caer en una mezquindad cotidiana. Al mismo tiempo, no conviene perder de vista lo local, que nos hace caminar con los pies sobre la tierra. Las dos cosas unidas impiden caer en alguno de estos dos extremos: uno, que los ciudadanos vivan en un universalismo abstracto y globalizante, miméticos pasajeros del furgón de cola, admirando los fuegos artificiales del mundo, que es de otros, con la boca abierta y aplausos programados; otro, que se conviertan en un museo folklórico de ermitaños localistas, condenados a repetir siempre lo mismo, incapaces de dejarse interpelar por el diferente y de valorar la belleza que Dios derrama fuera de sus límites.” (E A E G; Pag. 176)

Las formas participativas que descansan sobre la estimulación de lograr valores de solidaridad creciente tienden a la armonización no solamente de lo individual con lo colectivo y sino que además promueven naturalmente la acción integrativa de núcleos de pertenencia cada vez mayores. Los integrantes de una familia se unen solidariamente hacia la comunidad, las familias solidarias se unirán en una Nación y las naciones solidarias emprenderán a partir de ahí otro escalón de integración hacia el continentalismo y finalmente hacia un universalismo.

“El todo es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas. Entonces, no hay que obsesionarse demasiado por cuestiones limitadas y particulares. Siempre hay que ampliar la mirada para reconocer un bien mayor que nos beneficiará a todos. Pero hay que hacerlo sin evadirse, sin desarraigos. Es necesario hundir las raíces en la tierra fértil y en la historia del propio lugar, que es un don de Dios. Se trabaja en lo pequeño, en lo cercano, pero con una perspectiva más amplia. Del mismo modo, una persona que conserva su peculiaridad personal y no esconde su identidad, cuando integra cordialmente una comunidad, no se anula sino que recibe siempre nuevos estímulos para su propio desarrollo. No es ni la esfera global que anula ni la parcialidad aislada que esteriliza.” (E A E G; Pag. 176)

“…Los intereses de aproximación internacional han surgido generalmente a partir de problemas concretos y sin una previa visión universalista. En este sentido, no respondieron a las auténticas necesidades de los pueblos, sino a los intereses particulares de los grandes grupos de poder. Es preciso ahora revertir el proceso, elaborando a la luz de la voluntad de los pueblos los procesos que habrán de contribuir a la futura comunidad mundial. El hombre es el único ser de la Creación que necesita “habitar” para realizar acabadamente su esencia. El animal construye una guarida transitoria, pero aquel instaura una morada en la tierra: eso es la Patria…”

“…El universalismo constituye un horizonte que vislumbra, y no hay contradicción alguna en afirmar que la posibilidad de sumarnos a esta etapa naciente, descansa en la exigencia de ser más argentinos que nunca. El desarraigo anula al hombre y lo convierte en indefinido habitante de un universo ajeno. (Juan Domingo Perón; El Modelo Argentino)

Cuando la intención se hace historia

Como podemos apreciar la relación entre las propuestas de Francisco para construir Pueblo y el justicialismo es total. Pero lo difícil no es juzgar las intencionalidades sino motorizarlas con herramientas de organización política que permitan la conformación de un poder construido sobre nuevos basamentos éticos.

En ese aspecto el justicialismo puede aportar su experiencia en el intento de poner en marcha un proceso de autodeterminación comunitaria. La historia justicialista demuestra que lo más complejo de comprender son las nuevas formas orgánicas. Estas deben ordenar el libre albedrío individual proyectándolo armónicamente en una construcción común.

Sin embargo necesita resolver dos problemas fundamentales para alcanzar la nueva institucionalidad: una identidad ideológica y un nuevo concepto de autoridad. ¿Cómo definir la identidad ideológica dejando abierta la potencialidad creativa de un pueblo? ¿Cómo generar una autoridad respetando la acción creativa popular sin caer en un asambleísmo disociante?

El planteo de Juan Perón para resolver estos problemas fué acordar previamente a la acción política una serie de principios para “ver” la realidad con un mismo “lente” y una tabla de valores en común para resolver lo bueno y lo malo en las luchas políticas.

Estos principios y valores actuarían de una forma similar a los “mandamientos cristianos” logrando una unidad conceptual. Es decir el pueblo y sus dirigentes podrían pensar lo que quisieran, siempre y cuando se respetaran estos principios rectores. Esta unidad de criterios generarían una unidad en la acción que brindaría una clara identidad y direccionalidad a los procesos políticos.

La unidad conceptual también resuelve el problema de la autoridad, ya que el dirigente peronista debe respetar los mismos principios que el pueblo, por lo tanto simplemente manda el mejor de todos. El pueblo al compartir los mismos principios puede juzgar también la acción de las dirigencias en forma permanente.

Estos principios fueron interpretados por Juan Perón en los primeros años de su revolución. Las sintetizaría en las tres banderas fundamentales del justicialismo: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

Es decir que para poner en marcha una nueva forma participativa como la que plantea Francisco se debe organizar a la comunidad inculcando una doctrina común que permita la acción social multitudinaria, para que abandonando el sentido individualista y egoísta del sistema liberal, se lance en una acción solidaria luchando por la justicia social. El ciudadano debe organizarse de acuerdo a sus capacidades e inserción socioeconómica en un proceso de debate y construcción política en común, que día a día vaya construyendo la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación.


Justa, Libre y Soberana.

Claro que Francisco debe hablarles a los cristianos de todo el mundo, de los países desarrollados y los no desarrollados. Pero cada pueblo debe encontrar su camino para construir las nuevas comunidades ya que sus problemas son diametralmente distintos.

Juan Perón comprendió que para romper los lazos del colonialismo debía luchar por la organización y fortalecimiento de una economía independiente que pusiera todos los recursos y potencialidades económicas de la Nación al servicio de la lucha por la Justicia social, que le permitiría dignificar a su pueblo para luego intentar organizarlo y lanzarlo a la epopeya de construir y crear su destino.

Hace setenta años que el peronismo como movimiento nacional, viene luchando para hacer realidad lo que Francisco hoy propone. Los valores peronistas surgidos al calor de esa militancia se anidaron en el corazón de los humildes argentinos que atesoraron esos principios al calor de la dignificación humana que generó el peronismo -quizás la acción social cristiana mas importante del siglo XX- y con un grado de lealtad épica los mantuvieron incólumes ante la reacción, transformándolos en valores culturales permanentes. Falta todavía que las dirigencias políticas, sociales y culturales creen las instituciones que lleven adelante esta epopeya solidaria.

Estos intentos de cristiandad popular fueron históricamente enfrentados por la reacción gorila que defendió los intereses de la oligarquía de una manera cruenta. Al igual que los primeros cristianos, los peronistas, fueron perseguidos, bombardeados, asesinados, y en una orgía genocida sus militantes fueron desaparecidos por millares.

Por eso ante este nuevo llamado de construir una democracia social basada en los preceptos cristianos, el peronismo sabrá responder con la experiencia que le dan décadas de lucha por esos objetivos comunes. Es de esperar que los sectores que no comprendieron en su momento el mensaje del justicialismo abran ahora sus corazones al llamado de Francisco. Especialmente los sectores de la derecha católica que tejieron una matriz de complicidad doctrinaria que justificó horribles crímenes contra el pueblo peronista.

” Los aparatos conceptuales están para favorecer el contacto con la realidad que pretenden explicar, y no para alejarnos de ella. Esto vale sobre todo para las exhortaciones bíblicas que invitan con tanta contundencia al amor fraterno, al servicio humilde y generoso, a la justicia, a la misericordia con el pobre. Jesús nos enseñó este camino de reconocimiento del otro con sus palabras y con sus gestos. ¿Para qué oscurecer lo que es tan claro? No nos preocupemos sólo por no caer en errores doctrinales, sino también por ser fieles a este camino luminoso de vida y de sabiduría. Porque « a los defensores de “la ortodoxia” se dirige a veces el reproche de pasividad, de indulgencia o de complicidad culpables respecto a situaciones de injusticia intolerables y a los regímenes políticos que las mantienen ». “(E A E G; Pag. 154)

La voz de los humildes

“Por eso quiero una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos.” (E A E G; Pag. 157)

En la Argentina los humildes tienen algo contundente para ofrecer: un cultura popular cristiana basada en los principios fundamentales que sembraron en sus corazones Juan y Eva Perón: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

Ojala todos podamos escucharlos e interpretarlos.

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