MENDOZA / Los argentinos no somos solo fútbol / Escribe: Roberto Follari






“Así somos los argentinos”, “así estamos ahora”, y parecidos sonsonetes hemos tenido que soportar repetidamente estos días, respecto del bochornoso espectáculo habido en la cancha de Boca.

Pero yo no estuve en la cancha, ni soy responsable de lo que pasó. Casi seguro que Ud., lector, tampoco tiene nada que ver. Incluso muchos de los que estaban en la cancha -que eran casi exclusivamente boquenses-, son ajenos a lo sucedido. Y si es cierto que los que hicieron esto son argentinos, los que no lo hicieron también lo son. Y estos últimos suman muchos más. Además, los vándalos que lo hicieron no nos representan a los demás, ni tampoco son un promedio de nuestras virtudes y defectos como población nacional. Muchos interesados en un uso político mezquino de lo sucedido (es más...¿y si lo que sucedió, lo fue para producir un hecho con efectos políticos?) se lanzaron a hacer acusaciones, y a tratar de desanimar a los ciudadanos diciendo que los barrabravas expresan el alma nacional. Lo repito: es cierto que ellos son parte de nosotros como país; pero también es cierto que en este país hay muchas cosas que son exactamente lo opuesto. ¿O no fuimos los argentinos quienes obtuvimos el Premio Nobel con una persona solidaria como Pérez Esquivel? ¿No son argentinas las Madres de Plaza de Mayo? ¿No fue argentino Favaloro? ¿No es argentino, y futbolista además, un hombre que ayuda a los de abajo como “Pupi” Zanetti? ¿No fue argentino un hombre mundialmente emblemático como el Che Guevara? ¿No es argentino el Papa?



La máquina del “hablemos sin saber” se desató tras el triste y prolongado espectáculo que se nos endilgara. El típico moralismo clasemediero llevó a echar la culpa a unos pocos inadaptados, mientras se disimulaba las responsabilidades de los directivos de Boca y -sobre todo- las del factor estructural: el fútbol como negocio descontrolado, del cual viven holgadamente jugadores, directivos, representantes, barrabravas y siguen firmas.

Hace rato que los barrabravas dan vueltas en el fútbol, y son hoy una hidra de mil cabezas difícil de aplastar. Pero hace 20 años, recién empezaban; y fue la complicidad silenciosa de mucha dirigencia (y de muchos difrerentes clubes) más la de la dirección de la AFA, la que incubó el monstruo. Unos pocos resistieron: Víctor Hugo Morales, inclaudicable desde el periodismo; aquel presidente de Vélez, aquel de Independiente... unos pocos. Hoy el negocio es tan grande, que se prenden empresarios que vienen de otros espacios, como Tinelli y Hugo Moyano. Todos “mojan”, aquí hay mucho por ganar. El personaje televisivo quiere incluso alzarse con la dirección de la AFA, aún cuando parece que los reglamentos no lo habilitan.

Hace 50 años, un futbolista ganaba menos de una cuarta parte de lo que hoy, en el puesto y condición equivalentes. Ahora, los derechos televisivos llevan las ganancias a cifras exponenciales, así como el precio de las entradas y la cantidad de partidos y de campeonatos, tan abusiva que ya algunos resultan un tanto grotescos. No importa. El espectáculo debe continuar.

La pasión colectiva en torno del fútbol es genuina, pero ya “el potrero” no existe. Todo es profesionalismo y negocio, desde las divisiones inferiores. Así, Messi fue llevado cuando era un niño a Barcelona.

Es que de esto hay que hablar, de la colonización del fútbol por el mercado y el dinero. Cuando se dice “esto es sólo deporte”, da un poco de risa: los intereses que allí se mueven, muy poco tienen de deportivo. Por ello, si bien no puede obviarse la responsabilidad de los jugadores de Boca por su actitud atenta a la barra brava del club e insolidaria con sus pares de River, hay que entender que esa actitud está en parte atada a la necesidad imperiosa de ganar. Porque los dirigentes quieren el dinero en juego; porque lo quieren los barrabravas (que interpretarían como “traición” cualquier solidaridad hacia los agredidos jugadores de River), porque la misma Confederación responsable, ha tendido a mantener los partidos aún en medio de las peores agresiones. Así, estaban cuasi-obligados a ganar como fuera, aún en medio del ataque sufrido por los riverplatenses.



Todos sacaron conclusiones antes de que se haga la investigación. No sabemos quién fue el responsable, si tuvo cómplices, si hubo instigadores de más alto nivel dentro o fuera del club. No podemos sacar conclusiones de lo que desconocemos, no hagamos como se hizo con Nisman; hoy, por suerte, no ha surgido la ingenuidad de quien se ponga un cartel en nombre de los agredidos en la cancha, pero quizá aún no hemos visto le peor en la búsqueda de aprovechar el hecho en un año electoral.

Se dijo que la pena contra Boca iba a ser tremenda y ejemplar. Lo típico: querer resolver un problema estructural en términos moralistas. Igual que con la seguridad: “esto se arregla con mano dura”. Iba a ser la injusticia de que Boca pagara con dos años de suspensión, los desaguisados de múltiples clubes en largo tiempo: había que “acabar de cuajo” con todo esto. Lo cierto es que el ruido mediático no acertó nada en sus pronósticos. Y la pena, como un símbolo, fue sobre todo una multa económica: en el mundo de los negocios, las cosas se arreglan con dinero.

ARGENTINA / Desglobalización y estrategia internacional de Argentina / Escribe: Mario Rapoport






Desde el punto de vista geopolítico, el mundo al que asistimos hoy se caracteriza por una dualidad en la economía y en la política mundiales. En la economía, aún en crisis, persiste un sistema multipolar, con el agregado ahora, además, de los Estados Unidos, Europa y Japón, todos ellos en dificultades, de China, Rusia y otros países emergentes, mientras que en lo político y en lo estratégico los Estados Unidos siguen constituyendo la única superpotencia global. Sin embargo, tras su fracaso en Irak y la profunda crisis económica actual, Washington no ha podido volver a detentar el grado de predominio que poseía en el pasado ni resolver las causas y consecuencias de esa crisis. Para muchos economistas que tienen conciencia de este hecho, su responsable principal es la circulación internacional de capitales y de empresas por lo que es necesario poner piedras en la rueda de esa internacionalización.



Ya lo habían intentado en Bretton Woods, Keynes y White los autores de los dos planes monetarios internacionales (sabemos que triunfó el de White y con el predominio del dólar) pues a pesar de sus diferencias ambos estaban por el control de capitales, y señalaban ya entonces que la ausencia de ese control era muy peligrosa y podía causar otra crisis mundial, como la de 1930. De hecho, la globalización especialmente financiera, es la principal responsable y por eso autores como Rodrick predican una economía mundial que deje paso para que las democracias determinen su propio futuro. Esto ya lo decía hace algunas décadas Samir Amir cuando consideraba una necesidad imperiosa para la supervivencia de los países en desarrollo un cierto grado de desconexión del mundo occidental, lo que hoy está comenzando a ser un hecho.

Este fenómeno de desglobalización tiene dos factores: uno estructural, en base a los mismos procesos cíclicos que antes pujaban en un sentido y ahora en el inverso, y otra debido a las políticas públicas de muchos países que se han decidido a resguardar sus fronteras como reclamaba en otra época en Alemania Friedrich List, a través del proteccionismo y la intervención estatal. La lucha contra el fraude fiscal y el lavado de dinero; la implantación de controles de cambio y de las importaciones y de la misma entrada y salida de capitales, son signos de nuestra época que ya se utilizaron en los años ’30. Si bien el mundo ha experimentado desde fines del siglo XX, gracias a la difusión de la informática y las comunicaciones, un predominio más pleno del mercado financiero y de las multinacionales, hoy se comienzan a plantear dudas sobre la existencia de un gran hipermercado mundial, tremendamente desigual, donde algunos no compran casi nada o sólo los pocos artículos que pueden, y otros lo que se le da la gana, apareciendo fuerzas desglobalizadoras que comienzan a ir en un sentido inverso.

La lectura que hacen economistas ortodoxos en la Argentina es totalmente falsa, la fantasía de los años ’90 se ha terminado, y su propuesta de apertura completa de la economía y de defensa del libre comercio se estrella contra esa realidad. Vivimos en un mundo diferente, según señala el mismo FMI en muchos de sus trabajos: “Las finanzas trabajan esencialmente para las finanzas”, la mayor parte de los movimientos de capitales tiene que ver con intercambios financieros, no contribuyen a la inversión productiva ni al desa- rrollo del comercio. Pero esos intercambios entre bancos están declinando. Kristin Forbes, la experta estadounidense de la Banca de Inglaterra, el primer centro financiero mundial, dice que “es quizás el tiempo de cambiar nuestra atención de las implicaciones de un nivel creciente de desglobalización financiera a una seria discusión sobre los efectos de una desglobalización bancaria”. Y plantea que en medio de una crisis debe hacerse más por acentuar los procesos regulatorios; “los requisitos más estrictos de capital –añade– pueden retrasar la recuperación pero son fundamentales para una estabilidad a largo plazo”.



Pareciera que se está entrando en una nueva era del capitalismo contemporáneo, donde las falsas inversiones, las falsas tran- sacciones económicas y los paraísos fiscales, que permiten esas maniobras, están comenzando a declinar y a reducir el peso de la globalización.

La caída del comercio y los mercados mundiales son un signo de ello y no tienen que ver sólo con el proteccionismo sino también con el menor interés de las empresas multinacionales en invertir en otros países que consideran inseguros, por el creciente ataque a los paraísos fiscales en distintos lugares del mundo, por la existencia de potencias intermedias como los Brics y por la creación de una deuda mundial formidable e imposible de resolver. También por la existencia de países pobres y en desarrollo que desconfían cada vez más de los mercados financieros y buscan diversificar su comercio y sus corrientes de inversión.

La Argentina va por ese camino; una inserción que tenga en cuenta el nuevo contexto internacional. No va en contra de esas tendencias profundas, sino que trata de interpretarlas a su favor, procurando afirmar intereses nacionales y regionales, y revalorizar estrategias multilaterales. La consolidación de un desarrollo económico, tecnológico y sociocultural propio constituye la base sobre la que se asientan las posibilidades de lograr una relación más beneficiosa con el resto del mundo.

Entendiendo el período actual como una oportunidad, la perspectiva es bregar por la nacionalización de los resortes estratégicos de la economía nacional y por un cambio en las reglas del comercio mundial, sobre la base de normas que aseguren términos de reciprocidad y tiendan a eliminar relaciones asimétricas y distorsivas, como los subsidios que aplican las grandes potencias a sus exportaciones.

A diferencia de quienes afirman que América latina constituye una zona del mundo cada vez más fragmentada, heterogénea e irrelevante, en el contexto de la crisis económica aún en curso y de la agudización de la competencia multipolar, se asiste en varios de los países que la integran a un reverdecimiento de políticas de resistencia a los intentos hegemónicos de las grandes potencias.

El cinismo de la OMC criticando a la Argentina es sólo un intento desesperado de los partidarios de un libre comercio que no existe en la realidad de los países desarrollados (muchos de los cuales pronto pueden formar fila con los países en desarrollo). Así también son los desesperados intentos especulativos de los fondos buitres, alertando a los países endeudados del inestable Primer Mundo, que ahora plantean tomar todas las precauciones posibles para protegerse de los defaults de sus deudas, con restructuraciones de las mismas, al estilo argentino, o incluso con propósitos que van más allá, considerando que la solución del endeudamiento es la de Londres de 1953 que condonó el 50 por ciento de la deuda alemana. O, si eso no es ya factible, la monetización de sus deudas, es decir, que los bancos centrales compren la deuda pública creando moneda, lo que hacen sistemáticamente en los últimos dos años sin temor a una hiperinflación.

De ese modo, la banca de Japón tiene más del 22 por ciento de la deuda japonesa, la banca de Inglaterra el 24 por ciento de la deuda de Inglaterra y la FED el 16 por ciento de la deuda de Estados Unidos. O sea, una acreencia del Estado con él mismo que los bancos centrales pueden guardar eternamente o borrarla de sus libros. La Banca Central Europea se encamina en el igual sentido. A su vez, los intereses de esos títulos se vuelcan a los tesoros nacionales por lo cual esta deuda no cuesta nada al Estado.

De una forma u otra, siguiendo el camino del tratado de Londres o comiéndose su propia deuda, las todavía grandes potencias económicas resuelven sus problemas. Esto no serviría quizás a los Estados más pequeños y endeudados, pero los griegos por ejemplo, le recuerdan a Alemania permanentemente que su salvataje provino del mismo capitalismo por razones estratégicas y económicas, y exigen a los alemanes que se les aplique la misma norma.



De modo que la vuelta a los Estados nacionales, como elementos centrales de la vida económica de los países, y la desglobalización subsiguiente no es una cuestión de sectores contestatarios al sistema sino que provienen del corazón del mismo. Nuestros economistas ortodoxos tendrían que sentarse y tomar nota.

En cambio, es necesario empujar aún más la idea de un nuevo orden financiero internacional que ponga un freno a la liberalización financiera y a la expansión de las actividades especulativas, y permita resolver los usurarios o ilegítimos procesos de endeudamiento externo sin comprometer la recuperación económica ni los ingresos de las generaciones futuras. Una mayor autonomía económica y financiera garantizará un futuro más promisorio para nuestro país y no todo lo contrario, con políticas como las de los ’90 que ya fracasaron.

ARGENTINA / Un caso testigo / Escribe: Hugo Presman






Las especialidades periodísticas expresan con claridad cómo va cambiando el protagonismo de los actores sociales. Desde 1955 hasta diciembre de 1990, las vedettes de la profesión periodística y tema principal de atención, fueron los periodistas especializados en el acontecer de las fuerzas armadas, aunque durante una parte de ese período el hecho que los periodistas no firmaran sus artículos privilegiaba el análisis del tema sobre el conocimiento de los que escribían sobre lo que sucedía en ese sector.

Durante los noventa, la sección económica y los lobistas disfrazados de gurúes tuvieron un protagonismo compartido por los especialistas en temas judiciales.

Cuanto más se avanzaba en la judicialización de la política, más se popularizaban los periodistas que transitaban los pasillos de los tribunales. El ignoto Comodoro Py, pasó a ser un nombre familiar.



El juicio a las tres primeras juntas por los delitos de lesa humanidad, primero; y luego a partir de que el periodista Horacio Verbitsky hiciera conocer las internas de la corte menemista y publicara “Robo para la Corona” (una descripción minuciosa de la relación de la política del menemismo y el delito) y posteriormente “Hacer la Corte” (sobre las internas y la cobertura legal de los cortesanos para convalidar la política del despojo nacional), pasó a primer plano la intervinculación de la política, la economía y la justicia. Hoy periodistas como Romina Manguel, Néstor Espósito, Martín Angulo, Darío Villarruel, Lorena Maciel, Irina Hauser, Omar Lavieri, Adrián Ventura, Gabriel Morini, entre otros, son figuras conocidas y requeridas por el seguimiento de las múltiples causas de origen político que concluyen siendo expedientes voluminosos de moroso trámite.

Entre los múltiples streep- tease positivos de los doce años kirchneristas, figura la iluminación de la trastienda del poder judicial con jueces favorables al gobierno y jueces que fallan sistemáticamente en favor del poder económico.

Siendo el poder judicial la última trinchera del poder económico, los gobiernos necesitan que las transformaciones económicas concretadas por el poder ejecutivo y convalidado por el Congreso no sean esterilizadas por aquél, para lo cual necesitan jueces que compartan sus propuestas. La situación entra en un campo nebuloso y criticable cuando junto con la validación judicial de hechos que benefician a las mayorías, los jueces favorables son permisivos a situaciones irregulares de los gobernantes. A su vez los “jueces independientes” denominados así por los medios opositores, son los que se alinean con sus intereses y los que son funcionales al poder económico afectado por las medidas del gobierno. Son los que dan infinitas cautelares para impedir la aplicación integral de la ley de medios, o impiden con otra cautelar de más de una década que protege al diario La Nación el pago de lo que adeuda a la AFIP. Mientras que el gobierno usa diferentes chicanas para esterilizar una investigación que lo afecta seriamente como la de Hotesur S.A, la justicia se muestra inoperante y desaprensiva con la denuncia de Hernán Arbizu que aportó un listado con los nombres, número de cuentas y monto evadidos por la crema del poder económico.

CASO FAYT

Resulta del más elemental sentido común que poca gente llega a los 97 años; y dentro de ella, una absoluta excepción es la que mantiene la lucidez necesaria para el desempeño de las más elementales tareas domésticas. Si consideramos la complejidad e intensidad de las tareas a desempeñar por un juez del máximo tribunal de un país, es claro que sólo un posicionamiento político mezcla de oposición visceral y terquedad, mantiene a Carlos Fayt en su decisión de prolongar su permanencia en el puesto que mantiene desde su designación durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Pero no es la edad lo que ha detonado la actual situación, ya que hace mucho es una persona de avanzada edad, sino las dudas sobre su salud mental. También es cierto que actualmente los jueces deben resignar su puesto al cumplir los 75 años, con la posibilidad de una prórroga de cinco años adicionales, siempre que resulte aprobada por el Senado; es una medida sensata incorporada en la reforma de la Constitución de 1994, pero que la misma no alcanzaba a Enrique Petracchi, muerto y aún no reemplazado y a Carlos Fayt, ya que ambos fueron designados antes de la vigencia de la actual Constitución. La calidad de sus miembros y el modo de la elección de los mismos para integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación a partir del año 2003, fue una decisión unánimemente reconocida como muy positiva. Dos muertes y una renuncia han reducido su integración a cuatro miembros; y si es cierta la declinación mental de Carlos Fayt, la situación es indudablemente de crisis. La jugada de su presidente, Ricardo Lorenzetti de adelantar su reelección, especulando también con la precariedad de la salud de Fayt, ya que se necesita una mayoría de tres para no tener que auto votarse como lo hacía en la corte menemista Julio Nazareno, provocó una situación tirante que se transformó en farsa cuando Lorenzetti afirmó que renunciaría a esa presidencia “por cansancio moral” en una estratagema para detonar una grotesca operación clamor.

Ninguna de las dos situaciones se dio y lo único real es la precariedad de funcionamiento del máximo tribunal.

La actitud de “la oposición republicana” y de los medios dominantes de ser favorables a no completar la integración de la Corte, ni aún con un candidato de las propias filas partidarias, constituye una necedad que contradice el discurso de defensa de las instituciones que enarbolan.



LA FIGURA DE CARLOS FAYT

Aunque no es su pensamiento político lo que se cuestiona, es interesante conocer sus posicionamientos al respecto.

Nacido en Salta, un año antes que Eva Perón, en el seno de una familia católica tradicional, siempre fue liberal y pasó algunos años en el Partido Socialista, lo que no implica una ruptura sino una continuidad ideológica, teniendo en cuenta que su fundador Juan Bautista Justo era un ferviente partidario del librecambio en economía, del positivismo en filosofía y del mitrismo en historia. Fruto de ese posicionamiento ideológico, Carlos Fayt fue siempre un antiperonista visceral, un antipopulista consecuente desde que era estudiante universitario. El mismo escribió: “Mi tesis doctoral en la Universidad de Buenos Aires criticaba la reforma constitucional que aprobó Perón en 1949. Los jurados no me quisieron tomar el examen y tuve que escribir otra tesis. Pero, al margen de ese asunto, siempre me interesó estudiar el peronismo. Al fin de cuentas, yo enseñaba Ciencia Política. Además, siempre critiqué a los partidos -al peronismo y al radicalismo-, que compran votos. Por eso, en un libro de los años 40, en lugar de hablar de la soberanía argentina, hablé de la "sobornería" argentina. Yo, por mi parte, siempre admiré a los líderes socialistas Nicolás Repetto y Alfredo Palacios, pero me aparté del socialismo en el 58.” El reputado profesor, autor de más 35 libros, que siempre levantó las banderas del republicanismo, omitió puntualizar que Nicolás Repetto, en plena década infame, en 1932, formó parte de la fórmula Lisandro de la Torre- Repetto, la fórmula del cianuro según Jorge Abelardo Ramos porque no se reían ni cuando estaban contentos, mientras el radicalismo Yrigoyenista estaba proscripto. Igual actitud adoptó Alfredo Palacios que fue embajador de la Revolución Fusiladora en el Uruguay.

Tempranamente Arturo Jauretche caracterizó a Carlos Fayt en el lejano 1958: “El personaje que están fabricando es un doctorcito Fayt que un día, con el título nuevecito, un sombrero aludo de esos de ribete, y tres guantes, los dos para ponerse y el de llevar en la mano, se apareció en FORJA y se afilió. Pidió en seguida la tribuna y se la dimos tres veces. A la tercera lo llamé y le dije: “Vea, joven, usted no entiende lo que es FORJA, porque usted es un liberal crudo y su puesto está en el Partido Socialista. Acerté, porque actualmente actúa en el mismo y habla, habla, habla, ¡la pucha que habla!, y tiene prensa a bocha como que La Nación y La Prensa le dedican todas las semanas su buen cuarto de columnas”.

Un “socialista” con espacios a disposición en los diarios oligárquicos es algo similar a lo que actualmente ocurre con el sindicalista de los obreros que realizan sus actividades en establecimientos agropecuarios Gerónimo “el Momo Venegas” aplaudido en la Sociedad Rural.

EL CASO FAYT Y UNA POLÉMICA INCREÍBLE

La situación de Carlos Fayt es legal pero su legitimidad es lo que está en juego. En situación normal el pedido de retiro debería ser mayoritario, apelando a la conciencia del cortesano para que pase sus últimos años dedicado integralmente a su familia. Esperar hipotéticamente para renunciar al 10 de diciembre es por lo menos contradictorio con su prédica republicana. Y que sobre un caso tan claro la oposición se atrinchere en un posicionamiento que violenta el sentido común más elemental, revela que el consenso en temas relativamente sencillos tropieza con una obstinación increíble.

A su vez el gobierno ha propuesto para reemplazar a Eugenio Zaffaroni a Roberto Carlés, un joven de 33 años, que salvo que sea algo así como un Mozart del derecho, su postulación parece más cercana a una provocación que a la real necesidad de completar la integración de la Corte Suprema. Paradojas de la Argentina de la segunda década del siglo XXI: el oficialismo se agrupa detrás de un treintañero cuya experiencia y producción jurídica parece insuficientes para el cargo propuesto y la oposición detrás de un hombre cuya etapa activa ha quedado en un pasado lejano.

También es cierto que si Carlos Fayt tuviera posiciones cercanas al gobierno, éste lo defendería con los mismos argumentos que hoy usa la oposición y ésta adoptaría el arsenal crítico que hoy dispara el oficialismo.

El argumento enarbolado por medios y opositores sobre la trayectoria como jurista de Carlos Fayt para contraponerla a su actual situación, es una justificación endeble con algunos visos de similitud como cuando se intenta minimizar situaciones criticables de Eugenio Zaffaroni con la magnitud de su envergadura de especialista con reconocimiento mundial.

En términos futbolísticos: Diego Maradona ha sido el más grande jugador de su época y posiblemente de la historia mundial de este deporte, pero a ningún periodista deportivo se le ocurriría solicitar que integre la selección nacional a los 54 años en función de sus pergaminos. Caería en un ridículo sin retorno. Sin embargo eso no sucede con muchos analistas políticos que piden algo similar a “Maradona a la selección” sosteniendo “Fayt en la Corte”. Por su edad, Diego puede aplicar sus conocimientos desde la dirección técnica o comentando un partido, pero no jugando profesionalmente. El debate en los medios y entre los políticos tiene la desmesura y el sesgamiento habituales: desde el gobierno Anibal Fernández afirmó: "Deberían dejar de torturarlo. Eso es lo que deberían hacer. Lo están obligando a hacer cosas que en otro momento no haría. La acordada 11 de la Corte del 21 de abril último lo dice. La hizo Ricardo Lorenzetti, el presidente del Supremo Tribunal, quien con la firma del texto consiguió el apoyo de los otros ministros para que su cargo llegue hasta 2019". Elisa Carrió en su salsa, expresó: “el Gobierno quiere matar al juez de la Corte Suprema Carlos Fayt , es un acto de perversión.” Joaquín Morales Solá bombardea con títulos catastróficos: “El ambicioso plan del gobierno detrás de la tortura a Fayt” o “Hacia la destrucción de la división de poderes”. Jorge Sigal en Perfil afirma: “Si ahora avanza la ofensiva contra el Poder Judicial, el país dará un salto atrás”. Eduardo Van Der Kooy en Clarín escribió: “Las baterías verbales del kirchnerismo apuntan sobre Carlos Fayt. El magistrado, de 97 años, nunca le regaló un voto a las urgencias políticas del Gobierno. Esa situación explica la ofensiva K cuya cara visible es Aníbal Fernández.” Desde el mismo medio Osvaldo Pepe titula: “La decrepitud ética del kirchnerismo” y realiza la defensa: “Seguro que a los 97 años los reflejos y reacciones físicas de Fayt han sufrido merma, pero eso nada dice sobre su lucidez”.

El columnista estrella de Clarin, Eduardo van der Kooy bajo el título: “Cristina quiere paralizar la corte” escribió: “No se ha visto en los tiempos de Cristina Fernández una embestida tan brutal contra la Corte Suprema como la de las últimas semanas”.

Es obvio que el gobierno quiere reemplazar las ausencias en la Suprema Corte con jueces que no le jueguen en contra, de la misma forma que el poder económico lo hace para que la integren juristas que en última instancia se inclinen en la defensa de sus intereses, aunque lo envuelvan en la bandera de la independencia. Es posible que si la Corte Suprema queda reducida a tres integrantes, el gobierno intente romper la decisión opositora de no designar como hasta ahora un nuevo miembro hasta que asuma el próximo gobierno, proponiendo un cortesano cercano al gobierno y otro próximo a la oposición. Pero es preciso recordar que sólo se puede desplazar a un juez mediante juicio político.

En un acto de sincericidio, que explica las verdaderas razones de la oposición, y no las que levanta, Joaquín Morales Solá escribió en La Nación del 10 de mayo: “La renuncia de Fayt dejaría a la Corte con tres miembros de los cinco que la componen: Lorenzetti, Maqueda y Elena Highton de Nolasco. Todas las decisiones de la Corte deberían ser, en ese caso, por unanimidad. Tres son la mayoría de cinco. No se podría armar una mayoría de dos a uno, por ejemplo, porque el número de la Corte es más amplio que el de tres. Si se fuera Fayt, la Corte quedaría paralizada en los temas en que no hubiera unanimidad o debería convocar como conjueces a presidentes de las Cámaras Federales. Mientras esté Fayt, en cambio, la Corte puede decidir por tres votos a uno. En los pocos casos que se han dado hasta ahora, la mayoría de tres la integra Fayt junto con Lorenzetti y Maqueda. La minoría es el voto de Highton de Nolasco. Esa jueza se ofendió cuando propusieron a Roberto Carlés como miembro del tribunal; no puede concebir que el Gobierno haya pretendido colocar a ese jurista sin antecedentes ni experiencia en el máximo tribunal de justicia del país, que ella integra. Sin embargo, Highton es una mujer emocionalmente cercana a los intereses del Gobierno. Suele sentir también una identificación de género con la Presidenta, a la que considera una mujer luchadora y sola. Reconquistarla es el propósito siguiente del cristinismo……”.

A su vez el apoyo a la Corte y a Fayt, proviene de representaciones “muy populares” según Clarín del 9-05-2015 con el título “ Fuerte documento empresarial en apoyo de la Corte Suprema” y enumera: Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), la Asociación de Dirigentes de Empresa ( ADE) , LA Asociación Empresaria Argentina (AEA), la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AMCHAM), la Cámara de Importadores (CIRA), la Cámara de Comercio Argentina Canadiense (CCAC), Confederaciones Rurales Argentina (CRA), Colegio de Abogados de la Ciudad, la Comisión Empresaria de Medios Independientes, Fundación Mediterránea, la Fundación Libertad, la Sociedad Rural, El Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), la Cámara de Sociedades Anónimas.

UN CASO TESTIGO

El autor de esta nota cree que se debe combatir la corrupción de todos los gobiernos, pero descree del discurso moralista realizado desde la Tribuna de Doctrina 1a que ha sido levantada sobre una base de cadáveres; o del medio dominante que tenía como consigna “Un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos”, que ha perpetrado y consuma una cantidad desusada de delitos económicos y ha transgredido los códigos más elementales de la ética periodística. La posición de fiscal moral en una sociedad planetaria basada en el robo y el pillaje, es como si el empleado de un prostíbulo pregonara la abstinencia sexual. Carlos Marx sostenía que “el capitalismo llega chorreando sangre y lodo”.

Intentar analizar los procesos históricos por la mirilla de la corrupción es la mejor forma de transitar un camino que va de alguna parte a la nada. Nuevamente una cita de Carlos Marx esclarece el tema: “En la historia, como en la naturaleza, la podredumbre es el laboratorio de la vida”.



En los últimos años se recurre con suma frecuencia a la denuncia periodística con el consabido estruendo superlativo que luego es tomado por denunciantes crónicos como la diputada Elisa Carrió o el abogado Ricardo Monners Sans, ambos integrantes de la escudería Clarín, que los presentan a la justicia en el camino eficaz de judicializar la política. Luego cuando finalmente la denuncia es desechada, pasa desapercibida y el efecto y la repercusión inicial es lo que queda en la ciudadanía. Por supuesto que aquí se apunta a las denuncias infundadas que son derivadas a “los jueces independientes”. A su vez cuando la misma tiene fundamentos, es el gobierno que intenta que la misma termine en los jueces amigos.

El caso Fayt demuestra que las posiciones se han atrincherado en una obcecación que impide llegar a mínimas coincidencias básicas. Si Newton fuera contemporáneo, argentino y políticamente simpatizara con el gobierno, la oposición se opondría a la ley de la gravedad. Pero si su posición política fuera contraria al gobierno, es posible que fuera éste el que encontraría en los archivos situaciones desdorosas que minimizarían sus hallazgos que permitieron avances fundamentales en el campo de la física.

ARGENTINA / El ciclo kirchnerista, el ciclo peronista y la victoria / Escribe: Oscar Cuervo






Ya está, nuestra interna FPV está organizada, tenemos dos precandidatos competitivos: Scioli y Randazzo. El panorama interno se despejó de manera limpia y ordenada. Cristina hace una semana les pidió a los precandidatos del FPV que se dieran un baño de humildad y decidieran con responsabilidad si creían que debían sostener sus precandidaturas o si podrían aportar más al proyecto bajándose y trabajando desde otro lugar. El primer paso importante lo dio el Pato Uribarri, declinó su candidatura hace un par de días y provocó un efecto cascada en el resto de los precandidatos: se bajaron Rossi y Taiana; en la provincia de Buenos Aires se bajaron varios de los precandidatos y en pocos días más el panorama puede estar despejado ahí también. Los diarios derechistas alentaron durante unos días la expectativa de que los precandidatos ignoraban el pedido de Cristina, pero una vez más Cristina prevaleció.

Scioli y Randazo son ambos competitivos y expresan matices diferentes en el FPV, por lo que una elección interna entre ellos va a ser muy interesante y, si se hace bien -si todos lo hacen bien-, fortalecedora para las aspiraciones del FPV de ganar en octubre. Un nuevo triunfo es posible y eso pone muy mal al Círculo Rojo (que en estos días está dando señales estruendosas de su presión disciplinaria).



Por lo pronto, Cristina lo hizo muy bien. Apeló a la racionalidad política de los compañeros con el peso que su autoridad le confiere a sus palabras. Y la autoridad de Cristina es el principal capital político que tenemos: no hay otro dirigente en la Argentina actual que tenga atributos ni aproximadamente similares. Es también el gran déficit de la derecha: no tienen una figura que, como Cristina, pueda unificar el liderazgo, la dirección estratégica, la palabra pública y la inteligencia táctica. De aquel lado, Macri y Massa son dos mandaderos erráticos y pusilánimes, cuyos atributos no logran sumarse, cuya decisión está subordinada a la dirección política de otros que no pueden hablar en público ni declarar qué quieren, porque serían repudiados si se sinceraran. El Círculo Rojo, el estrecho y poderoso grupo de jefes corporativos que dirigió la lucha contra el kirchnerismo y contra la democracia durante estos 12 años, no tiene triunfos para exhibir. Lo estuvieron haciendo mal, hcieron mucho ruido y pocas nueces.

Néstor y Cristina sentaron el precedente de que un gobierno democrático puede revalidar periódicamente su autoridad con el apoyo de la base social que lo sustenta, conservando márgenes de autonomía inéditos en la historia del país, sin haber apelado a la represión del conflicto, sin renunciar al programa de gobierno con que asumieron el mandato, sin defraudar a sus votantes, sin someterse a los aprietes de las clases dominantes aliadas al poder trasnacional y esquivando todas las trampas que les fueron tendiendo en estos años, sobreponiéndose incluso a sus propios errores, que no fueron ni pocos ni chicos. Si los Kirchner pudieron durante 12 años y Cristina se encamina, a pesar de los numerosos intentos golpistas de estos años, hacia un final de mandato con alta imagen positiva, con las variables económicas estables, y con una autoridad política que el resto de los dirigentes de este espacio político no puede sino reconocer, entonces ejercer una autoridad democrática es aún posible. Si los próximos presidentes no ejercen ese poder que les otorga el mandato popular, es porque no se animan o porque no son capaces de hacerlo. Se puede aguantar miles de tapas de Clarín en contra y ganar elecciones.

La gran victoria del kirchnerismo es que hoy puede empezar a vislumbrarse que el "fin de ciclo" es el mito que la derecha estuvo intentando instalar infructuosamente. Un ciclo político no se termina por una imposición ni por el mero transcurso del tiempo. El ciclo kirchnerista tiene en Cristina un liderazgo aún vigente y el gran fracaso de la derecha es que no logró liquidar ese liderazgo.

Pero el ciclo kirchnerista se articula con otro ciclo, más largo y más complejo: el ciclo peronista. Ni la dictadura, ni el posterior intento alfonsinista de domar los conflictos sociales mediante una pátina socialdemócrata pseudo-modernizante, ni la infame década neoliberal pudieron terminar con el largo ciclo peronista, que aún hoy sigue siendo la clave de la singularidad política argentina. El kirchnerismo no hubiera sido posible sin el peronismo. Scioli tiene en el peronismo su plataforma y su principio rector: si gana, tiene que mantener en el ejercicio esa base que lo haría ganar. Puede perderla si se vuelve dócil a la derecha. Sin el peronismo, a Macri y a sus sponsors las cosas se le harían hoy mucho más fáciles. La derecha probó tratando de liquidar o de torcer al peronismo, pero al día de hoy, mayo de 2015, no lo están consiguiendo.

Cristina parece haber comprendido que su destino histórico no se separa del peronismo y por eso está conduciendo esta transición con una astucia inédita. Contra las expectativas de la derecha, incluso a pesar del temor de algunos dirigentes del propio movimiento de que la presidenta iba apostar a perder estas elecciones para posicionarse en la vereda de enfrente al nuevo gobierno, Cristina en estos días esta dando fuertes señales de que quiere llevar al FPV a un nuevo triunfo, aunque no será ella la que ocupe el sillón presidencial en el próximo período. Desde el respaldo que le dio a Capitanich la semana pasada en Resistencia, hasta el espaldarazo de ayer a Pichetto, pasando por la reunión con los gobernadores de hace pocos días, la presidenta no para de decirles: "vamos a ganar, cuenten conmigo para eso". Y lo puede decir porque cuenta con un apoyo popular que suma votos para los candidatos. Si se tratara de un pato rengo, no podría decir "cuenten conmigo", sino "ey, sosténganme".

La clave de estos años de kirchnerismo y el desafío para los años que vienen es el tema de la autoridad democrática: eso es lo que la derecha no soporta, porque no reconoce una autoridad que emane del voto y la movilización popular y sólo concibe la imposición que nace de su poderío económico y el acrecentamiento de sus privilegios tradicionales.



El peronismo es el partido del poder; pero, atención: del poder popular. El ciclo kirchnerista no termina si Cristina mantiene su liderazgo enmarcada en el más amplio y antiguo ciclo peronista. Algunos compañeros tenían hace poco el mal sueño de que es preferible "perder con lo nuestro", apartándose del problema que significa encabalgarse en el peronismo, resginándose con fundar un espacio testimonial de "progresismo digno". Una estupidez. Cristina, ordenando la interna como demostró que puede hacerlo, conteniendo todas las tensiones internas que el movimiento aloja, sin caer en la tentación de replegarse en una pureza identitaria que excluyera la problemática combinación de fuerzas y realidades regionales y sectoriales que el peronismo sintetiza, está conduciendo la diversidad en este tramo difícil con una pericia inesperada. La derecha se creyó sus propios cuentos de la Yegua Bipolar que prefería chocar el barco y hundirse antes que entregar el mando. El primer desafío es conducir esta interna, que se desarrolle de manera transparente y que gane el que tenga más votos. Si esto sale bien, el segundo desafío será mantener el liderazgo político aún fuera de la Casa Rosada. Sería algo inédito, pero el kirchnerismo ya hizo varias cosas inéditas.

Ayer había alegría en las filas del sciolismo, porque Cristina mostró voluntad política y eficacia en la conducción de una interna que puede llevar al gobernador de Buenos Aires hasta la presidencia. A esta altura, después de haber decidido mantener los pies adentro del proyecto, pese a las mil tentaciones que desde afuera recibió para que saltara el cerco, Scioli no tiene margen para ganar si no es con el poderoso respaldo del Frente para la Victoria.

Cristina y Scioli se necesitan, dije yo hace poco. Pero esta necesidad no es simétrica: Cristina está cumpliendo un largo ciclo en el gobierno y se va como no se fue ningún gobierno anterior: con potencia política futura. Estas elecciones no las tiene que ganar ella, aunque puede ayudar a ganarlas. Scioli en cambio tiene ahora su oportunidad histórica. Tiene, por lo tanto, mucho que ganar o perder. Hoy en día parece que él necesita el respaldo de un FPV ordenado y robusto; y Cristina tiene la llave para mantenerlo en estas condiciones. No se puede negar que Scioli lo viene haciendo razonablemente bien: se mantuvo todo el tiempo adentro, aún en los momentos de mayor tensión, pero sin dejar de ser él mismo. El atributo de Scioli es que logró ser distinto y mantenerse igual en un espacio donde predomina un liderazgo rutilante. Si llega al gobierno, va a tener que demostrar todavía mucho más que esto.

Randazzo también tiene motivos para sentirse muy contento por la manera como se viene resolviendo la interna. Cristina con su apelación al baño de humildad le despejó el camino. Randazzo es el beneficiario inmediato de este ordenamiento interno. Si los otros precandidatos se mantenían, le quitaban más votos a él que a Scioli. Ahora el ministro puede aspirar a convencer al núcleo duro del kirchnersimo de que él es quien mejor puede continuar con el proyecto. Pero tiene que advertir algunas cosas: en primer lugar, solo con el núcleo duro K no se gana: hace falta perforar un techo, hace falta conquistar a otros sectores que no lo votarán porque sea más K que Scioli, sino que solo lo harán si confían en que él puede gobernar.

En segundo lugar, es la oportunidad para que Randazzo supere un déficit que el kirchnerismo tuvo estos años en cada examen electoral: el gobierno no supo proponer nuevas metas para convocar al futuro, sino más bien se limitó a enumerar los logros alcanzados y a advertir que esos logros se pueden perder si viene otro gobierno. Ahora, si Randazzo tuviera la inteligencia de incorporar una impronta propia, tendría que proponerle a la sociedad no solo mantener lo que se hizo, sino enunciar nuevas metas deseables. Hay que tomar algo de lo que decía Taiana acerca del "segundo tomo" del modelo. Taiana podía decirlo pero no hacerlo, porque carecía del atractivo electoral que hace falta. Randazzo podría retomar la idea y expresarla en un lenguaje claro y directo: ¿qué se propone hacer en los primeros años de su posible gobierno? No solo pedir confianza, sino comprometerse. Incluso si no gana, ese compromiso puede quedar instalado hacia el futuro.

Me voy a volver por un rato un consejero. Consejo a los randazzistas: no hagan una campaña antisciolista, porque así pondrían a Scioli en el centro y renunciarían a una identidad propositiva. Hagan campaña mostrando lo bueno de Randazzo, para que gane el randazzismo y no el antisciolismo. Que el mensaje no sea "vótenme a mí para que no gane Scioli", porque eso sería rebajar su propia estatura política.

Un consejo ahora para todos los kirchneristas: no hagan campaña diciendo que el voto K es de Randazzo y que el voto a Scioli es voto opositor, o de la derecha, o de Clarín. Porque cuando se conozcan los resultados de las PASO le van a dar un argumento a la derecha, que va a tratar de contabilizar solo a los votantes de Randazzo como kirchneristas. Ojo, porque muchos kirchneristas van a votar a Scioli: no nos compremos una derrota al pedo. Si Randazzo hace unas muy buenas PASO y saca, pongamoslé, un 25%, no le demos argumentos a Clarín para que el lunes siguiente titule "Apenas el 25% es kirchnerista". Lo más inteligente que los kirchneristas podemos hacer es asumir que todos los votos del Frente para la Victoria son nuestros votos.



Un error que ya vi que Randazzo está cometiendo: criticar a Scioli por ir al programa de Tinelli. Está bien si el ministro no quiere ir, es una decisión política muy respetable. Pero Scioli va ahí a conectarse no con Magnetto, ni con Tinelli, sino con los millones que miran ese programa, un sector muy amplio, muy popular, donde hay muchos votos disponibles que aún no decidieron a qué candidato van a apoyar. Como dice Abel Fernández, los kirchneristas ultrapolitizados no solo no ven a Tinelli (o dicen que no lo ven) sino que reprueban todo lo que el programa simboliza culturalmente. Pero resulta que hay una enorme porción del pueblo que no ve 678 y sí ve a Tinelli, y es ese sector social el que hay que conquistar. No es despreciando a ese público como se va a ganar. Randazzo tiene el desafío de conectarse con esas audiencias aún cuando, respetablemente, decida no ir a ese programa.

Yo, como kirchnerista y peronista, no decidí a cuál de los dos voy a votar en las PASO y voy a esperar hasta agosto para ver quién está en condiciones de garantizar nuestra victoria. Voy a festejar si nuestros candidatos suman más que los del Círculo Rojo; y más todavía voy a festejar si uno de los dos candidatos nuestros queda primero en las PASO.

Ultima idea: no se gasten toda la pólvora en las PASO, porque hay que guardar la mejor parte para enfrentar en octubre a Macri y/o Massa.

HISTORIA / Tercera posición (cuarta parte) / Escribe: Javier Iglesias






VIENE DE LA EDICION DE AYER

Nuestro modelo político propone el ideal no utópico de realizar dos tareas permanentes: acercar la realidad al ideal y revisar la validez de ese ideal para mantenerlo abierto a la realidad del futuro." [31]

Desde esa perspectiva, desde la visión de un modelo "ideal" al que acercar la realidad y a revisar a la luz de esa misma realidad, puede ser de cierto interés la descripción que del socialismo nacional peronista hace, en la década de los 70, la hoy desaparecida "Tendencia Nacional y Popular del Peronismo":

"El socialismo nacional es el proyecto dentro del cual el pueblo argentino ejercerá un poder decisivo por sí y ante sí en los niveles del Estado, la empresa y la universidad a través del control obrero de los medios de producción, de comunicación y de educación. Es un socialismo de autogestión en el que cada fábrica, cada taller, cada laboratorio, aula o biblioteca se transforma en una célula política con poder de crítica y de control sobre la planificación nacional y la acción política interior y exterior. El socialismo nacional es la democratización absoluta del aparato informativo y la apertura integral de la capacitación técnica a la masa obrera. Es la formación de un partido capaz de emitir todos los impulsos ideológicos necesarios para que en cada momento del proceso el pueblo esté presente, real e intensamente, en la elaboración de las supremas decisiones nacionales. Es la asamblea del pueblo que transforma esos impulsos en leyes populares. Es el Estado técnico-planificador que concierta toda la actividad informativa y prospectiva desde y hacia las estructuras sociales y económicas descentralizadas. Socialismo nacional significa plena vigencia de la opinión comunitaria a través de consejos de producción, servicios y educación. Es la empresa bajo control del colectivo obrero. Es la universidad gobernada por profesores revolucionarios, investigadores y estudiantes. Es la alianza de la universidad y la empresa socializada y sometida al régimen de autogestión. Socialismo nacional es, en suma, participación total, justicia para los trabajadores y dominio del pueblo de todos los resortes de acción política." [32]



Peronismo de los trabajadores

Críticas de detalle al margen, el texto anterior puede considerarse una interesante aproximación a una economía peronista plenamente realizada aunque, volvemos a repetirlo, si en el Peronismo no abundan descripciones detalladas de ese tipo es porqué, a imitación de su fundador, la tarea esencial es imponer en la práctica un modelo político, económico y social que parta de la realidad actual para crear esa realidad nueva.

Una realidad que, en un principio, no es aún socialista sino nacional y popular ya que la Argentina preperonista (como reconoce el propio Lenin en su célebre "El Imperialismo, Etapa Superior del Capitalismo" [33]) era una virtual "colonia comercial" británica.

Por ello mismo, y sin necesidad de basarse en textos extranjeros, Perón afirma tajantemente que la tarea previa de cualquier revolucionario no era y no es otra que lograr quebrar esas cadenas imperialistas y recuperar la autodeterminación nacional, ya sea frente al imperialismo inglés del pasado o el imperialismo yanqui actual, que recolonizó la Argentina precisamente a partir del derrocamiento militar del Gobierno Popular Peronista en 1955:

"La felicidad de nuestro Pueblo y la felicidad de todos los pueblos de la tierra, exigen que las naciones cuya vida constituyen sean socialmente justas. Y la justicia social exige, a su vez, que el uso y la propiedad de los bienes que forman el patrimonio de la comunidad se distribuyan con equidad. Pero mal puede distribuir equitativamente los bienes de la comunidad un país cuyos intereses son manejados desde el exterior por empresas ajenas a la vida y al espíritu del Pueblo cuya explotación realizan. ¡La felicidad del Pueblo exige, pues, la independencia económica del país como primera e ineludible condición!" [34]

Consecuencia lógica del carácter antiimperialista de la revolución argentina durante su primera etapa es que la contradicción central no es "socialismo o capitalismo" sino "Patria o colonia", "Nación o Imperio", "Liberación o Dependencia".

Sectores patrióticos y antiimperialistas, aunque no necesariamente defensores de un socialismo nacional tal cual lo entendía el General Perón, pueden y deben participar activamente en ese verdadero Movimiento Nacional de Liberación que es el Peronismo.

Más aún, toda la historia del Peronismo puede reducirse a un esfuerzo doble, genialmente ejemplificado por la conducción de Perón: de un lado ampliar al máximo el Peronismo y su campo político y social de influencia; de otro lado generar los "anticuerpos" organizativos e ideológicos de masas suficientes como para que esa misma amplitud no acabe generando desviacionismos de "derecha" o de "izquierda", o frenando el impulso revolucionario del Movimiento de masas.



Y aquí viene como anillo al dedo recordar una de las más conocidas cartas del General Perón a la Juventud Peronista:

"No intentamos de ninguna manera sustituir a un hombre por otro; sino un sistema por otro sistema. No buscamos el triunfo de un hombre o de otro, sino el triunfo de una clase mayoritaria, y que conforma el Pueblo Argentino: la clase trabajadora. Y porque buscamos el poder, para esa clase mayoritaria, es que debemos prevenirnos contra el posible 'espíritu revolucionario' de la burguesía. Para la burguesía, la toma del poder significa el fin de su revolución. Para el proletariado -la clase trabajadora de todo el país- la toma del poder es el principio de esta revolución que anhelamos, para el cambio total de las viejas y caducas estructuras demoliberales. (...) Si realmente trabajamos por la Liberación de la Patria, si realmente comprendemos la enorme responsabilidad que ya pesa sobre nuestra juventud debemos insistir en todo lo señalado. Es fundamental que nuestros jóvenes comprendan, que deben tener siempre presente en la lucha y en la preparación de la organización que: es imposible la coexistencia pacífica entre las clases oprimidas y opresoras. Nos hemos planteado la tarea fundamental de triunfar sobre los explotadores, aun si ellos están infiltrados en nuestro propio movimiento político." [35]

La Tercera Posición justicialista no es, por lo tanto, un pálido capitalismo reformista "de rostro humano" ni una mezcla arbitraria de capitalismo y marxismo.

Es una solución revolucionaria e integral:

"El objetivo central de la 'Tercera Posición' puede resumirse así: 'Socializar sin disolver la personalidad, socializar sin extinguir la independencia de la conciencia individual frente al estado, socializar sin confundir totalmente individuo y sociedad, sociedad y estado." [36]

El General Perón, con su lenguaje siempre más sencillo y comprensible, lo sabrá decir de otra forma:

"No todo es pan en esta vida. El trabajador debe no sólamente sembrar el trigo y amanasar el pan sino conquistar una posición, desde la cual puede dirigir la plantación y la fabricación del pan." [37]

Este texto ha sido reeditado en Barcelona (1998) por la Asociación Alternativa Europea. Su autor, Javier Iglesias, de origen español, era dirigente del peronismo radical y lider del Movimiento de los Sin Techo bonaerense cuando, en septiembre de 1996, fue asesinado en la capital argentina en una emboscada tendida por la policía menemista.



Notas:
1. Este Preámbulo puede consultarse en Julio Godio, El Movimiento Obrero Argentino (1943-1955), Ed. Legasa, Bs. As., 1990, pp. 211 y ss.
2. Juan Domingo Perón, Mensaje del Presidente de la Nación Argentina General Juan Domingo Perón al inaugurar el 86º Periodo Ordinario de Sesiones del Honorable Congreso Nacional, Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación, 1952, pp. 125-126.
3. Julio Meinville, Política Argentina 1949-1956, p. 284 (artículo del 29 de junio de 1951).
4. Juan Domingo Perón, op. cit., p. 47.
5. El término "autogestión" fue introducido en Francia a fines de los años 60 para designar un modo de socialismo no estatista, caracterizado por la "gestión directa" de la empresa por sus propios trabajadores, y no por los capitalistas privados o el Estado. Junto a esa concepción "restringida" de la autogestión (económica y reducida a nivel de empresa) existe otra concepción más amplia, y también más próxima al pensamiento del General Perón, que entiende la autogestión no sólo en el plano económico sino también, y a la vez, en el terreno político; socialización de la economía y el poder. La autogestión "integral" tiene entre sus antecedentes a diversas expresiones no marxistas del Movimiento Obrero europeo (asociacionismo de Proudhon, socialismo utópico de Fourier, anarcosindicalismo y sindicalismo revolucionario español, italiano y francés, guildismo inglés), corrientes marxistas diferenciadas del stalinismo y el trotskismo (consejistas, "titismo" yugoeslavo), pensadores revolucionarios cristianos (Mounier, Lebret) y ciertos Movimientos de Liberación del Tercer Mundo (el Frente de Liberación Nacional argelino durante la etapa de Ben Bella, la "Ujamaa" de Nyerere en Tanzania, la Revolución Nacional de Velasco Alvarado en Perú, determinados planteamientos del General Torrijos en Panamá, etc.). Se tratan, en todo caso, de diversos modelos nacionales que, hasta el momento, no se han consolidado por razones de orden político: relación de fuerzas nacional e internacional, etc.
6. Cristián Buchrucker, Nacionalismo y Peronismo, Ed. Sudamericana, Bs. As., 1987, p. 318.
7. J.D. Perón, La Fuerza es el Derecho de las Bestias, 1958, p. 14.
8. Eva Perón, "Historia del Peronismo" (curso de 1951), en Clases y Escritos Completos (1946-1955), Ed. Megafón, Bs. As., 1987, Tomo III, p. 98.
9. Juan Domingo Perón, Breve Historia de la Problemática Argentina, Ed. Claridad, Bs. As., 1989, p. 151 (transcripción de una serie de entrevistas concedidas a Eugenio P. Rom en 1967).
10. Juan Domingo Perón en Carlos María Gutiérrez, Reportaje a Perón. Diálogo sobre la Argentina Ocupada, Schapire Editor, Bs. As., 1974, p. 79.
11. Juan Domingo Perón, Mensaje del Presidente..., op. cit., p. 83.
12. Ibid., pp. 82-83.
13. Ibid., p. 57.
14. Ibid., p. 38.
15. Juan Domingo Perón, discurso ante horticultores bonaerenses en la Casa de Gobierno, 21 de septiembre de 1951.
16. Juan Domingo Perón, Los Vendepatria. Las pruebas de una Traición, Ed. Freeland, Bs. As., 1974, p. 166 (la primera edición es de 1957)
17. 2º Plan Quinquenal, Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación, Bs. As., 1953, p. 89.
18. Juan Domingo Perón, discurso ante representantes de cooperativas agrarias, 13 de octubre de 1952. Reproducido íntegramente en Mundo Peronista, Bs. As., n. 33, 15 de noviembre de 1952, p. 44.
19. Ibid., pp. 44-45.
20. Ibid., p. 45.
21. La progresiva "nacionalización" del Movimiento Obrero Argentino en el periodo de la "Década Infame" y su posterior influencia en el naciente Peronismo puede comprobarse en Hiroshi Matsushita, Movimiento Obrero Argentino (1930- 1945), Hyspamérica, Bs. As., 1983.
22. Sobre la influencia de la doctrina sindicalista revolucionaria en el Peronismo y el concepto de "Estado Sindicalista" en el General Perón ver la segunda parte del presente estudio: Sindicalismo Revolucionario Peronista, Ed. Guerra Gaucha, Bs. As.
23. Escuela Superior de Conducción Política del Movimiento Nacional Justicialista, Fundamentos de Doctrina Nacional Justicialista, Eds. Realidad Política, Bs. As., 1985, pp. 103-104.
24. Juan Domingo Perón, Mensaje del Presidente..., op. cit., p. 67.
25. Ibid. pp. 68-69.
26. No se trata, obviamente, del delirio liberal-menemista de la "economía popular de mercado", versión disfrazada de la "economía social (?) de mercado" del infame Alsogaray. Sin embargo, en experiencias socialistas autogestionarias bastante desarrolladas, como es el caso de la Yugoslavia de Tito, la práctica demostró la imposibilidad de una planificación total y la necesidad, dentro de una planificación indicativa, de ciertas formas de mercado libre que, al no existir grandes monopolios ni diferencias económicas destacadas, es realmente eso: libre. Ver D. Bilandzic y S. Tokovic, Autogestión (1950-1976), El Cid Editor, Bs. As., 1976.
27. Juan Domingo Perón, Mensaje al Presidente..., op. cit.. pp. 122-123.
28. Juan Domingo Perón, La Hora de los Pueblos, Ed. Distribuidora Baires, Bs. As., 1974, p. 130 (la primera edición es de 1968).
29. "Por otra parte, la democracia de nuestro tiempo no puede ser estática, desarrollada en grupos cerrados de dominadores por herencia o por fortuna, sino dinámica y en expansión para dar cabida y sentido a las crecientes multitudes que van igualando sus condiciones y posibilidades a las de los grupos privilegiados. Esas masas ascendentes reclaman una democracia directa y expeditiva que las viejas ya no pueden ofrecerles", Ibid., p. 14.
30. Juan Domingo Perón, discurso ante escritores asociados a la Confederación Argentina de Intelectuales, reproducido por Hechos e Ideas, Bs. As., n. 77, agosto de 1950.
31. Juan Domingo Perón, Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, Ediciones Realidad Política, Bs. Aires, 1986, p. 88 (esta obra es el discurso pronunciado el 1º de mayo de 1974 por el General Perón ante la Asamblea Legislativa al inaugurar el 99º periodo de sesiones ordinarias del Congreso, así como el proyecto que presentó al mismo).
32. Este manifiesto, de junio de 1972, se encuentra reproducido como anexo en varios autores, Peronismo: de la Reforma a la Revolución, A. Peña Lillo Editor, Bs. As., 1972, pp. 187 y ss.
33. "No sólo existen los dos grupos fundamentales de países -los que poseen colonias y las colonias-, sino también, es característico de la época, las formas variadas de países dependientes que desde un punto de vista formal, son políticamente independientes, pero que en realidad se hallan envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática. A una de estas formas de dependencia, la semicolonia, ya nos hemos referido. Un ejemplo de otra forma lo proporciona la Argentina.", V. I. Lenin, El Imperialismo, Etapa Superior del Capitalismo, Ed. Anteo, Bs. As., 1975, pp. 105-106. La edición original es de 1916.
34. Juan Domingo Perón, Mensaje del Presidente..., op. cit., p. 31.
35. Carta de Juan Domingo Perón a la Juventud Peronista, octubre de 1965. Reproducida en Roberto Baschetti, Documentos de la Resistencia Peronista (1955-1970), Puntosur Eds., Bs. As., 1988, pp. 222-223.
36. Salvador Ferla, La Tercera Posición Ideológica y Apreciaciones Sobre el Retorno de Perón, Ed. Meridiano, Bs. As., 1974, p. 23.
37. Juan Domingo Perón, discurso ante representantes obreros, 24 de febrero de 1949. Citado en Habla Perón (selección de textos), Ed. Realidad Política, Bs. As., 1984, p. 106.
38. Jorge Luis Bernetti, El Peronismo de la Victoria, Ed. Legasa, Bs. As., 1983, pp. 210-211. Por "alverización" se entiende un proceso de "domesticación" e integración al Sistema, similar al que Alvear realizará con la Unión Cívica Radical a la muerte de Hipólito Yrigoyen.

INTERNACIONAL / Balas y piedras / Escribe: Osvaldo Bayer






Desde Bonn

En Alemania quedó expuesta la estrecha amistad que reina entre las grandes empresas armamentistas y los políticos. Realmente algo muy desagradable; más que desagradable, un profundo pecado contra la verdadera democracia. Esto ha quedado en claro con los negocios de la industria armamentista en el Tercer Mundo. Fue con la venta de los fusiles G36 a México. Pese a que el hecho había sido denunciado al gobierno alemán, éste no tomó ninguna medida y la venta se hizo igual. Y los fusiles a repetición de la firma Heckler y Koch siguen vendiéndose en cantidad. Fundamentalmente, a los grupos enemigos entre sí que se enfrentan en el interior mexicano. Todo ello, a pesar de que la ley alemana prohíbe esa clase de negocios.

Los investigadores han llegado a saber el nombre de cinco altos miembros del ministerio alemán de Defensa que estuvieron complicados en el negocio. Todo es muy difícil ya que las empresas armamentistas también tienen influencia en los medios para silenciar casos como éste. Aquí, en Alemania, este episodio muy lamentable para la democracia ha sido publicado en estos días por el diario Frankfurter Rundschau.



Es muy triste ver que en Alemania, que sufrió la más trágica de las experiencias en la última guerra mundial, tenga como gran negocio la venta de armas. Existe más de un centenar de empresas que se dedican no sólo a la fabricación de armas sino también de otros elementos militares. Una empresa, Rheinmetall, cosecha el 40 por ciento de las ganancias de esa industria, con un total de 4,7 mil millones de euros anuales. Nada menos que 80.000 obreros trabajan en la fabricación de armas e instrumentos militares en Alemania. El diputado del partido alemán Die Linke (La Izquierda) Jan van Aken reveló hace poco un encuentro entre políticos y representantes de empresas fabricantes de armas que, al encontrarse, intercambiaron grandes abrazos. En sus relaciones mezclan la táctica y la estrategia diplomáticas con la táctica y estrategia militares. Si se investiga la biografía de los jefes de las empresas fabricantes de armas se ve una relación directa. Por ejemplo, el presidente del consorcio Airbus fue paracaidista en el ejército alemán y obtuvo el título de mayor de reserva. Luego trabajó en el Ministerio de Defensa, desde 1989 a 1991, y de allí en varias empresas armamentistas. Casos como éste son numerosos en la actualidad alemana, y facilitan la relación del armamentismo con las autoridades, que tienen la obligación de mantener la paz en las relaciones mundiales.

Por otra parte, se ha llegado a saber que la firma Heckler y Koch –la que, como se dijo, vendió a México el fusil G36 que, encima, resultó con fallas en su sistema de apuntado– vendió armas a la dictadura española de Francisco Franco, en los años cincuenta. También, en esa época, armas a las dictaduras que dominaban Grecia y Portugal. Actualmente, la misma fábrica ya no se interesa en vender fusiles a Estados Unidos sino que centra sus esfuerzos en las pistolas, un arma del futuro. Justifican ese cambio señalando que “todos los atropellos que recorren la sociedad se hacen con fusiles y no con pistolas”. Algo para discutir, para no decir risible. Y aseguran que no venden más armas en los círculos donde han surgido atentados a escuelas y jardines de infantes. La fábrica tiene como lema: “Fabricamos nuestros mejores productos para soldados, así pueden volver a casa siempre”.

La casa Heckler y Koch tiene 700 trabajadores y obtiene 172 millones de euros de ganancias anuales (cifra de 2013) y se autotitula como “fabricantes de las mejores armas manuales de todo el mundo”. La ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, ha ordenado una investigación en la fabricación y venta de armas de dicha empresa. Para la firma, esto significa la principal derrota en sus sesenta años de existencia. Se ha comprobado que los fusiles que la empresa decía que entregaban a Baja California iban directamente a Jalisco. Para ello, pagaban a los mexicanos una coima de 25 dólares por fusil y 20 dólares por otras armas. México, por su parte, no inició investigación ninguna. Es claro, nunca daría con aquellos que recibieron el dinero de las coimas.

La que tiene ahora una tarea de mucha responsabilidad es la ministra de Defensa, que debe organizar una investigación que llegue hasta las últimas consecuencias aunque Alemania después no pueda exportar armas como antes. Alemania carga con la responsabilidad de las dos guerras perdidas y de un militarismo que debe superar en todos sus aspectos. La moral lo exige aunque el punto de vista económico lo impide. Pero sin ninguna duda debe llegar al ideal de no vender más armas, como homenaje a la memoria de los millones de hombres, mujeres y niños que perecieron. Y que las fábricas de armas pasen a fabricar herramientas para el trabajo. Sería un ejemplo para el mundo y la Historia.



Pero vayamos ahora de las armas a las piedras. En Europa ha causado indignación la noticia del juicio en la Argentina por el cual ha sido acusada en Neuquén la mujer mapuche Relmu Nankú. El delito de esta mujer sería, en defensa de sus tierras donde cría chivos, haber arrojado durante una manifestación una piedra a Verónica Pelayo, oficial de Justicia, que fue a desalojarla de sus tierras. La oficial resultó herida en la nariz. Ahora se han pedido 15 años de prisión para esa mujer de los pueblos originarios. Algo insostenible. Los medios de comunicación que defienden en general al latifundismo alientan ese juicio al igual que la Sociedad Rural. La madre mapuche tiene tres niños de 10, 7 y 6 años. Resulta hasta cómico el pedido de prisión. Con ese criterio, tendría que ir presa la mayoría de la población que arrojó piedras para exigir sus derechos durante la dictadura. Sólo quedarían libres los elitistas que dicen piedras no, porque a ellos les basta la cortesía policial. Curioso; los grandes financistas están preocupados por la no venta de armas. Relmu Nankú sigue mirando las piedras como única salida.

(Página 12, sábado 23 de mayo de 2015)

CANCION / Mercedes Sosa canta tangos: Grisel






(Haydé Mercedes Sosa; San Miguel de Tucumán, Argentina, 1935 - Buenos Aires, 2009) Cantante argentina, una de las máximas figuras de la música folclórica y testimonial de América Latina en el siglo XX.

De humilde origen obrero, su familia descendía de indígenas diaguitas. Empezó a cantar profesionalmente temas populares argentinos cuando aún era una adolescente, pero su primer disco, La voz de la zafra, no apareció hasta 1962. Esta obra se considera precedente inmediato del movimiento del Nuevo Cancionero, iniciado en Argentina pero pronto expandido a todo el ámbito de América Latina, que pretendía rescatar los valores estéticos de la música folclórica y popular del continente.

Militó en el Partido Comunista de Argentina desde 1960 y a partir de 1965, tras una célebre actuación en el Festival Folclórico de Cosquín (Argentina), sumó la reivindicación política a su proyecto artístico para convertirse, junto con los también argentinos Jorge Cafrune y Atahualpa Yupanki, en uno de los símbolos vivos de la lucha contra las injusticias sociales y la discriminación del elemento indígena americano.



A esta nueva orientación correspondieron discos como Yo no canto por cantar (1966), El grito de la tierra (1970), Cantata Sudamericana (1971), Hasta la victoria (1972) y Traigo un pueblo en mi voz (1973). Un compromiso político que le valió la prohibición de sus discos durante los años de la dictadura militar argentina (1976-1983). Entre 1979 y 1982 vivió exiliada en Europa, primero en París y luego en Madrid.

A partir de la década de 1980 su sonido se enriqueció con aportaciones del tango, el jazz y el rock. Discos significativos de ese nuevo período fueron Mercedes Sosa en Argentina (grabación en directo registrada en el Teatro Ópera de Buenos Aires en 1982, tras su regreso al país), Como un pájaro libre (1983), ¿Sería posible el Sur? (1984), De mí (1991), Alta fidelidad (1997) y Misa criolla (1999). Su último trabajo fue Cantora: un viaje íntimo (2009), en el que interpretaba 34 canciones a dúo con otros tantos artistas latinoamericanos.

Mercedes Sosa nunca abandonó la denuncia política, a la que sumó en sus últimos años la lucha por la conservación del medio ambiente. Su defensa de la hermandad de los pueblos latinoamericanos le valió el sobrenombre de "La Voz de América". Entre los muchos premios recibidos por la artista figuraron el Gardel y el Grammy Latino. En 2008 fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.



VIDEO / TVR con Ricardo “Chino” Darín






Hoy PROYECTARIO te regala esta entrega especial de Televisión Registrada, también conocido como TVR. Se trata de un programa de televisión generado por la productora Pensado Para Televisión (PPT) propiedad de Diego Gvirtz.

Fue estrenado el 5 de julio de 1999 en el canal América TV, y conducido desde ese momento y durante seis años por los humoristas y actores Claudio Morgado y Fabián Gianola.

Es un noticiero que semanalmente trata con humor e inteligencia, todo lo acontecido en la televisión argentina, dejando advertir una mirada política, un contenido ideológico… bien concretos.Actualmente es conducido por Pablo Rago y Gabriel Schultz, y se emite por Canal 9 los sábados a las 22,00.



MENDOZA / ¿Por qué hay que leer a Mariotto al pie de la cordillera? / Escribe: Ernesto Espeche






El 21 de junio se terminan las especulaciones: se impone el amontonamiento opositor o triunfa la unidad del campo popular.

¿Cómo se puede interpretar el llamamiento a la unidad que hizo hace semanas el Vicegobernador de la provincia de Buenos Aires desde la particularidad del escenario político mendocino?

¿Bajo qué principios debe organizarse esa unidad?

¿Cómo dialogan la generosidad como gesto individual con una fina lectura de las posibilidades colectivas?

La apelación de Gabriel Mariotto resonó en gran parte del territorio nacional e impactó en el discurso de parte de los dirigentes del Frente para la Victoria (FpV) y en los movimientos que sacudieron al tablero en los últimos días.



Tuvo la claridad de una “invitación” en clave peronista a reconocernos en el terreno electoral en tanto actores que participamos desde diferentes espacios en la construcción de un proyecto nacional que, por un lado, nos cobija, nos contiene y , por otro, nos interpela, nos incomoda, nos desafía a reinventarlo en cada esquina.

La conducción política de Cristina tiene esas características: abraza y sostiene; y al mismo tiempo obliga y compromete.

El kirchnerismo, en ese sentido, tiene esa doble dimensión que caracteriza a los modelos transformadores.

Y el rejunte de los otros no es unidad.

La unidad (de verdad, de la que habla Mariottto) es una categoría política que debe ser hornada de acuerdo a ciertos principios y necesita de la aceptación de ciertas reglas.

El intendente de Godoy Cruz y candidato a Gobernador por el Frente Cambia Mendoza es la cara visible de un armado electoral que –a escala nacional- representa la vocación conservadora de restaurar un orden antipopular y ejecutar la vieja receta de una revancha clasista.

Practican el terror mediático como herramienta, un matiz relativamente nuevo que deviene de la más rancia cultura antidemocrática.

La dispersión del FpV en Mendoza alcanza niveles preocupantes.

Pero aún estamos a tiempo.

Quizás el aire de montaña nos permita una rápida y nutritiva lectura de las contradicciones centrales de nuestro tiempo.

Las Primarias ya quedaron atrás.

Dejaron como saldo positivo una clara muestra de los diferentes modos de ser parte de este espacio: “azules”, “naranjas”, “integración” y “unidos y organizados” jugaron sus cartas desde la legitimidad que emana de sus espacios de pertenencia.

El senador Adolfo Bermejo es el candidato a Gobernador y se conformaron listas distritales y comunales ricas en diversidad por las bondades del sistema de proporcionalidad.

Otro saldo: quedaron heridas en todos los frentes internos.

Pero hoy, a poco más de un mes de los comicios, no hay espacio para aventuras individuales ni para traducciones antojadizas y destempladas.

El principio: que afirma que “el que gana, conduce” no puede asumirse de manera aislada: toda conducción es tal en la medida que seduce y puede contener al conjunto.

Es un absurdo practicar en Mendoza un pretendido “sciolismo” autonomizado de cualquier referencia al liderazgo que ejerce con nitidez nuestra Presidenta.

Semejante error promueve de modo peligroso falsas divisiones entre peronismo y kirchnerismo, y entre kircherismo y cristinismo, ambas funcionales a los objetivos del “rejunte” opositor.



El desafío de alcanzar la unidad no anula ni aborta el debate; por el contrario, se trata distinguir una identidad común y a un “otro” bien definido.

La riqueza de nuestros matices al interior del campo popular es –por tradición- una fortaleza en la medida que se respeten los principios de la unidad.

Se trata de reconocer las hegemonías internas –aún quedando en minoría- sin abandonar el barco para lanzarse a un “afuera” que promete un “estar” cómodo y puro, pero impotente en la puja real.

Se trata, también, de ejercer los liderazgos sin dejar fuera del paraguas, o correr a los codazos, a una gran cantidad de ciudadanos que se reconocen como tales en los logros de los últimos años.

Las matemáticas no son un problema: de acuerdo al resultado de las PASO, sólo 4 puntos porcentuales separan al rejunte opositor de la suma de los votos alcanzados por todas las listas del FpV.

El todo es más que la suma de las partes si se organiza desde los preceptos políticos de la unidad; así como la mítica arenga “Todos unidos triunfaremos” es una expresión plebeya de la cultura popular que desafía a la racionalidad de las cifras.

ARGENTINA / Proponer un sueño / Escribe: Jorge Cicuttin






Vengo a proponerles un sueño”, dijo 12 años atrás. Acababa de asumir la presidencia de un país hechos añicos, atomizado, en llamas, en el que el anterior presidente electo tuvo que huir en helicóptero de una Casa Rosada rodeada de represión, heridos y muertos.Néstor Kirchner se puso al frente del país ese 25 de Mayo de 2003. Hoy Cristina, estará al frente de los actos patrios por última vez en su gobierno. Entregará el mandato en diciembre próximo a un nuevo jefe de Estado, democráticamente elegido. Un país que después de estos 12 años es totalmente distinto a aquel que recibió el kirchnerismo. Otra Argentina. Una que, lejos de ser la ideal, ha logrado muchas de las cosas que propuso en 2003 Néstor Kirchner. Aquellas que enmarcó en sus “valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada”, tal como aseguró aquel 25 de Mayo...



En ese mensaje dejó en claro los ejes y principios por los que iba a marchar su gobierno y el que continuó Cristina. Es un buen ejercicio recordar algunos de los párrafos:

* “Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a ustedes, los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adonde vamos y sabemos adonde no queremos ir o volver.”

* “En nuestro proyecto ubicamos en un lugar central la idea de reconstruir un capitalismo nacional que genere las alternativas que permitan reinstalar la movilidad social ascendente.”

* “El Estado cobra en eso un papel principal, en que la presencia o la ausencia del Estado constituye toda una actitud política (…) Es el Estado el que debe actuar como el gran reparador de las desigualdades sociales en un trabajo permanente de inclusión y creando oportunidades a partir del fortalecimiento de la posibilidad de acceso a la educación, la salud y la vivienda, promoviendo el progreso social basado en el esfuerzo y el trabajo de cada uno.”

* “No se puede recurrir al ajuste ni incrementar el endeudamiento. No se puede volver a pagar deuda a costa del hambre y la exclusión de los argentinos.”

* “Nuestra prioridad en política exterior será la construcción de una América Latina políticamente estable, próspera, unida, con bases en los ideales de democracia y de justicia social.”

Son apenas algunos párrafos. Allí están las bases de un proyecto que se mantuvo en estos 12 años. En el que se fue reconstruyendo un Estado que recuperó desde el petróleo y los trenes hasta las jubilaciones de los argentinos.

Lo que se dijo en aquel 25 de Mayo se mantuvo. Y no porque no hayan existido presiones para cambiarlo. A poco de ingresar a la Casa Rosada, Néstor Kirchner tuvo que escucharlas de boca de un vocero del establishment, el entonces subdirector de La Nación, Claudio Escribano.

“La Argentina ha resuelto darse gobierno por un año”, se escribió en su diario después de que Kirchner rechazara de plano su “pliego de condiciones”, con conceptos como los de “un alineamiento incondicional” con los Estados Unidos; “que no haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión” y que se reivindique “del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar”, y modificar “la posición argentina con respecto a Cuba”. Eran algunos ejes que tendría que tener el gobierno que nacía en aquellos días según ese “círculo rojo” –así se lo llama ahora– que representaba Escribano.

Y Kirchner reafirmó entonces lo dicho en su discurso inaugural: “las convicciones no se dejaban en la puerta de la Casa Rosada”. Esas convicciones marcaron estos 12 años de gobierno kirchnerista.

Una etapa en que las fiestas patrias marcaron momentos de crisis y recuperación. Como aquel 15 de Mayo de 2008, cuando en plena crisis por el proyecto de ley 125 sobre retenciones agropecuarias, se convirtió al Monumento a la Bandera en Rosario en un gran escenario para que las patronales del campo anunciaran el final del kirchnerismo si no se aceptaban sus condiciones económicas.

Algunos vieron allí el final de una etapa apenas un año después del comienzo del primer mandato de Cristina. Y lo siguieron creyendo a punto de intentar convertir los festejos del Bicentenario –mayo del 2010-, en apenas un problema de tránsito, como lo reflejó el Grupo Clarín en los días previos al aniversario. Lejos de esta visión, la realidad mostró una fiesta popular masiva pese a la insistente campaña en contra. Un año después y tras la muerte de Néstor, Cristina ganaba con el 54% de los votos, relegando a la oposición a un lugar de sorprendidos espectadores de la consolidación en las urnas de un aproyecto al que habían decretado muerto un par de años antes.


Estos también son días de festejos. Ayer, Cristina presidió el retorno del simbólico sable corvo del general San Martín al Museo Histórico Nacional, con un importante desfile por las calles de Buenos Aires. Hoy, estará presente en una Plaza de Mayo en la cual una multitud festejará junto a músicos populares.


Un 25 de Mayo a pleno festejo, cuando gran parte de la oposición política y mediática aseguraba que para estos días el gobierno kirchnerista estaba en una etapa de crisis terminal. Acorralado por los fondos buitres, en medio de una crisis económica que llevaría el dólar a 20 pesos –así lo pronosticaron–, con calles dominadas por los caceroleros. Algunos hasta auguraron –soñaron–, con un retiro anticipado de la presidenta y el adelanto de las elecciones.

Se equivocaron.

“Vengo a proponerles un sueño: quiero una Argentina unida, quiero una Argentina normal, quiero que seamos un país serio, pero, además, quiero un país más justo”, había dicho Néstor Kirchner el 25 de Mayo de 2003. Este país es sin duda más justo, mejor que aquel país que recibió. Por eso hoy hay música en la Plaza de Mayo. Y no ruido de cacerolas.

Tiempo Argentino, lunes 25 de mayo de 2015

ARGENTINA / “Populismo industrial” / Escribe: Andrés Asiain






En una conferencia organizada por el Cicyp, varios dirigentes de las principales empresas del ramo industrial demostraron su gusto por la práctica del sadomasoquismo intelectual, al escuchar con regocijo las diatribas antiindustriales de algunos gurúes de la ortodoxia económica. “La mesa está puesta esencialmente para la sustitución de importaciones, con altos aranceles y, entonces, sectores que tienen ventajas competitivas, como el agro, sufren derechos de exportación” empezó fustigando el ortodoxo castigador. “Como con cerrar la economía no alcanza, para crecer le dan gas a la demanda. Y ahí viene el gasto público: a la larga, los déficit fiscales generan situaciones de quiebre. Si no lo corregimos, vamos a volver a épocas aciagas”, continuó sin piedad. La Argentina debe abandonar el “populismo industrial” y “dedicarse a vivir del libre comercio, sin aranceles ni retenciones” sentenció ante un auditorio donde el pecado industrial de algunos dirigentes de empresa se redimía escuchando el sermón liberal.



La tesis del “populismo industrial” es de larga tradición en el liberalismo argentino, y nace como una condena intelectual a los procesos de industrialización por sustitución de importaciones que incrementaban el empleo y el ingreso popular, alejándonos de la utopía conservadora de un país barato y exclusivamente agroexportador. Para los sectores que venden al mercado mundial, el desarrollo industrial apoyado en un mercado interno pujante impulsado por políticas públicas de expansión de la demanda, es fuente de crecientes costos y, por ende, de una menor rentabilidad: la protección de la industria nacional obliga a adquirir maquinarias e insumos a un precio mayor que el de libre importación; el elevado empleo incrementa los salarios; el mercado interno en expansión, provoca el encarecimiento de los servicios profesionales, de transportes y comercio; las políticas de gastos públicos crecientes tienden a incrementar la carga impositiva para su financiamiento.

Desde esa perspectiva, poco tiene de sorprendente que quienes tienen sus ventas en mercados externos, apoyen el programa neoliberal. Lo que sí es difícil de explicar, es que ese mismo programa cuente con el apoyo de empresarios cuya suerte está atada al mercado interno. Para quienes venden al mercado local, los mayores costos internos provocados por el “populismo industrial” son, vistos desde el otro lado del mostrador, su fuente de ingresos. ¿Qué razón podría llevar a los empresarios a apoyar un programa económico que atenta contra sus propios intereses? Una pregunta similar se realizó Arturo Jauretche en El medio pelo en la sociedad argentina al observar cómo la naciente burguesía de la etapa peronista se oponía a las políticas económicas que la habían gestado:



“Esta nueva burguesía evadió gran parte de sus recursos hacia la constitución de propiedades territoriales y cabañas que le abrieran el status de ascenso al plano social que buscaba. Fue incapaz de comprender que su lucha con el sindicato era a su vez la garantía del mercado que su industria estaba abasteciendo y que todo el sistema que le molestaba, en cuanto significaba trabas a su libre disposición, era el que le permitía generar los bienes de que estaba disponiendo. Pero, ¿cómo iba a comprenderlo si no fue capaz de comprender que los chismes, las injurias y los dicterios que repetía contra los nuevos de la política o del gremio eran también dirigidos a su propia existencia?”.

ARGENTINA / Batracios / Escribe: Hugo Presman






La realidad es un potro difícil de domar. Suele dejar desairados a los pronósticos, consumar tramas alejadas de las intenciones de los protagonistas, sorprender a los espectadores, desalentar a los testigos y dejar en offside a los analistas. Son innumerables los casos que ejemplifican cómo el potro de la realidad arroja a los jinetes que suponen que la tenían dominada.

Puede recordarse a la dictadura establishment-militar, quien se propuso librar la tercera guerra mundial contra el comunismo, y a su canciller Nicanor Costa Méndez obligado a abrazarse por las circunstancias a Fidel Castro en los días de la recuperación de Malvinas: o la sorpresa de los militantes comunistas que denunciaban al nazismo en los inicios de la segunda guerra mundial, cuando en un viraje inimaginado, Stalin firmó un pacto de no agresión con Hitler: o al mismo Eduardo Duhalde que pretendía en el 2002 encontrar un candidato para derrotar a Menem, iniciando su casting con dos menemistas como José Manuel de la Sota y Carlos Reutenmann, y que por descarte concluyó en Kirchner (que concluiría siendo el candidato que mejor interpretó el mensaje del 19 y 20 de diciembre, al tiempo que terminaría con la carrera política del senador devenido en Presidente y propulsor de su candidatura). Ni hablar que Roberto Lavagna resultó elegido Ministro de Economía en lugar de Guillermo Calvo por haber llegado más temprano desde Bruselas que éste de Nueva York.



Después de doce años de intensa politización, los candidatos con posibilidades se caracterizan por un discurso insípido y descafeinado. A su vez un gobierno descalificado desde los medios dominantes llega con altas probabilidades de triunfar, superando gallardamente el síndrome del pato rengo, pero sin ninguna posibilidad de imponer un candidato que garantice la continuidad.

La oposición necesita unirse para tener probabilidades de triunfo, en un contubernio conocido por sus fracasos en oportunidades anteriores, contrayendo una hipoteca que dificulta o imposibilita su presunto gobierno.

A nivel de la Capital Federal, las huestes kirchneristas tendrán que elegir, en el ballotage (si éste finalmente se produce), entre dos candidatos que tributan a nivel nacional a Mauricio Macri: los sectores más duros del kirchnerismo, participando en la interna macrista. Un menú de batracios difícil de digerir. Y esos mismos sectores a nivel nacional, en las PASO, optando entre dos candidatos del PJ. Y si finalmente triunfa Daniel Scioli, votando por él contra Mauricio Macri.

El motonauta de discurso optimista e insustancial, despreciado por el kirchnerismo a lo largo de doce años, anexado como acompañante sumador de votos, heredero no deseado y muy lejos de toda epopeya épica, es el menú de sapos que la realidad propone.

Hoy Elisa Carrió afirma que llora por las alianzas que debió consumar para derrotar “la pesadilla kirchnerista”, muy lejos de aquella propuesta de cuatro años atrás de armar un frente sin ideología pero integrado por dirigentes y ciudadanos honestos (según análisis cuyos reactivos químicos nunca reveló) pero que las urnas castigaron hasta llevarla a la inexistencia electoral del 2011. La pitonisa también aumenta de peso a fuerza de consumir batracios.

Mauricio Macri, levantando banderas peronistas desde un discurso asentado en el antiperonismo, haciéndose gárgaras con un Estado en el que desconfía y descree, también incorporó a su menú una buena cantidad de sapos.

Sergio Massa, con sus constantes vaivenes conforme a lo que le informan las encuestas, tiene un estómago absolutamente adaptado a los batracios.

La municipalización de la política, con los intendentes como protagonistas, amputa el horizonte, convierte en metros de pavimento a los sueños de una sociedad distinta y mejor, y transforma al panqueque de anuros en una comida bonaerense más típica que el dulce de leche. Los intendentes necesitan conservar su territorio, para lo cual tienen que ir adosados a una boleta ganadora a nivel provincial y nacional; entonces ese mismo político puede suscribir desde el más absoluto liberalismo hasta la patria socialista, siempre y cuando eso le dé garantías de triunfo. Los sapos no son un accidente culinario sino una dieta diaria y balanceada.

Los medios dominantes con su fogoneo opositor, sus desmesuras, sus falsedades, su martilleo diario y constante, digieren toneladas de sapos cuando reciben las encuestas y les resulta inexplicable que la Presidenta conserve márgenes de popularidad del 50% o más; y que a pesar de que Scioli no es un enemigo, pero que temen que pueda ser cercado por el kirchnerismo duro, está posicionado en primer lugar y con posibilidades ciertas del triunfo cuando mayo dobló la primer quincena.

Hacer política implica necesariamente aceptar una cierta dosis de anfibios en el menú. El problema empieza cuando deja de ser un bocado amargo y pasa a convertirse en rutina muy cercana a la gula.

“Carta Abierta”, el grupo de intelectuales que apoya al gobierno, ha manifestado que su preferencia electoral es Florencio Randazzo. Seguramente ninguno de ellos se imaginó esta declaración hace tres años. Está claro que la realidad muchas veces se burla de los conocimientos acumulados con las lecturas de Marx, Sartre, Foucault o Jauretche, entre tantos otros. Ni toda la biblioteca voluminosa y leída puede impedir atosigarse con una porción doble de batracios.

Más que las virtudes de Randazzo que las tiene efectivamente en la gestión, son los déficits y aprehensiones que despierta Daniel Scioli lo que lleva a Carta Abierta a proclamar que se deleita con un buen plato de sapos.



En estos últimos doce años, el poder económico en franjas significativas, al tiempo que conservaba e incrementaba las utilidades de sus empresas, se irritaba por las regulaciones, los límites al mercado, el haberle sacado la alfombra roja con lo que los gobiernos en la mayoría de los casos lo agasajaban, el que quedaran al descubierto muchas de sus tropelías. La ración importante de sapos que tuvieron que tragar es lo que los lleva a apostar claramente por un hombre de su riñón como Mauricio Macri, a prueba de cualquier sorpresa, y el intento, para evitar sustos, de que Sergio Massa integre la coalición junto con los radicales. Y si no, Francisco de Narváez está pronto para desertar del Frente Renovador y ser el candidato a gobernador del macrismo en la fundamental provincia de Buenos Aires.

Recordemos que los batracios son animales de piel desnuda y sangre fría, considerado el primer vertebrado terrestre, aunque sigue dependiendo del agua para su reproducción y desarrollo embrionario; tiene cuatro patas y respiración branquial durante la fase larvaria y respiración pulmonar después de una metamorfosis.

De tanto consumir sapos, los políticos, los medios dominantes, en mucha menor medida el poder económico, concretan un exceso de metamorfosis, aunque a los batracios los consuman como dieta medicada para seguir posicionados o con la ilusión de mantenerse con expectativas.

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